
En medio de calles poco iluminadas, los transeúntes pasean tranquilos ignorando a sus acechadores ocultos en la oscuridad.
Vampiros y licántropos se camuflan entre sus víctimas, haciéndose pasar por meros mortales con el fin de apaciguar su insaciable sed.



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Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
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Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
La noche no hacía más que empezar y ya todo estaba preparado. Revisé nuevamente cada elemento dejado atrás en aquella pequeña sala, bañada por la luz de la luna colándose por un agujero en el techo, una grieta creada con el paso de los años y que nunca arreglaron. Pisé con cuidado la alfombra que había cerca de la pared, donde unos grilletes de hierro ennegrecidos reposaban muertos, aburridos, sin muñecas que sujetar. Tomé una, comprobando su resistencia... servirían. El sonido metálico de estas sonaron por la estancia, quebrando un silencio que horas más tarde sería profanado por gritos.
- Esto será interesante de ver.
Volví a comprobar la alfombra. Perfecta. La alcé y miré que aquello estubiera perfectamente. Lo estaba. Di un suspiro de alivio. Como se me pasara algo por alto podría ser un desastre. Revisé y revisé... siempre tenía la duda de que algo podría salir mal. Lo que estaba a punto de intentar esa noche sería un día marcado por toda la eternidad. Nadie hasta el momento había tenido tal oportunidad y creí que nunca más la habría.
Ya no podía hacer nada más, tan solo esperar. Miré la luna sobre mi cabeza. La entrada al cementerio era visible a ojo humano así que supuse que Chelsea, si venía la descubriría pronto, al igual que el cancerbero que la custodiaba, con el semblante extasiado y espectante.
Ya tenía ganas de empezar...
- Esto será interesante de ver.
Volví a comprobar la alfombra. Perfecta. La alcé y miré que aquello estubiera perfectamente. Lo estaba. Di un suspiro de alivio. Como se me pasara algo por alto podría ser un desastre. Revisé y revisé... siempre tenía la duda de que algo podría salir mal. Lo que estaba a punto de intentar esa noche sería un día marcado por toda la eternidad. Nadie hasta el momento había tenido tal oportunidad y creí que nunca más la habría.
Ya no podía hacer nada más, tan solo esperar. Miré la luna sobre mi cabeza. La entrada al cementerio era visible a ojo humano así que supuse que Chelsea, si venía la descubriría pronto, al igual que el cancerbero que la custodiaba, con el semblante extasiado y espectante.
Ya tenía ganas de empezar...

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Mihail VanWolf- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 1731
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CURIOSIDADES
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Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Motivo de tu seguridad para hacer esto… Odias a tu padre con el alma y lo harás pagar por cada una. Segundo estabas tan curiosa de lo que puede ser la eternidad, como todo ser humano, solo que a ti te han dado a elegir, ya te he dicho bastante sobre las consecuencias y sus ventajas como desventajas. Tercero, otra curiosidad es ser el ser que tanta curiosidad tenias, ser una “Nocturna” como dice el Sr. VanWolf. Cuarto, en este entrar mil cosas más, que tú las enredas.
Un respiro no has dado toda la semana pensando en el destino de tu vida, yo por mi parte te sacaba de esos pensamientos por un poco de diversión y esto de cuidar un bebe complicaba las cosas, claro que para mí no, me alimentaba de él… en cierta manera, aparte que mi poder estaba volviendo de a poco, sabías que si vuelve dejarás de existir, tomaría el dominio completo. Ahora que lo pienso nunca en la historia o de toda la eternidad que estuve, no he escuchado de un humano con un demonio que se convierta en una nocturna/vampiresa, me pregunto qué pasará o que sentiremos, el bebe morirá claro está “tanto cuidarlo para al final matarlo que estupidez” dime niña, dime alguna idea con respecto a lo que pueda pasarnos, ¿algo?
-Calla, sabes lo que pienso y lo que sé, por mas ideas que me haga no sé que pueda pasarnos y…. y si muero? –preguntaste con algo de miedo, típico del ser humano y ese miedo –ja! Creo que hasta siendo inmortal lo tendré –me susurrabas cada que hablabas, sabía que no era necesario que hables pero ya es casi una costumbre que contestes en voz alta, tanto tiempo fuera de aquella casa, pues, te dio las libertades y solturas, te has hecho más independiente, pero aun faltaba demasiadas cosas por cambiar en ti –tú que sabes, cada uno es como le parece o lo han educado –suspiras recordando a tu madre.
Por la calle la gente miraba con disimulo, algunas pocas y perdidas eran hacia nosotros, hasta que nos fuimos apartando, nos alejábamos hasta llegar aquel lugar gastado, viejo, parecía tan quebradizo, aun no estaba segura de todo esto. Te asustaste al ver al cancerbero, te sacaste la capucha de tu abrigo mostrando tu rostro delicado a esa persona, entraste como si nada con semblante triste y buscabas el lugar hasta encontrarlo.
Unos pasos y estas el final de tu vida, será que tu mente puede ser competencia para mí en la conversión… lo dudo, puedo aprovechar, no creo que a Mihail le moleste que tome tu cuerpo –déjate de tonterías y calla de una buena vez –reprendiste, mas yo estalle a carcajadas, “¿en serio crees que con eso vas a callarme?, estas equivocada, niña” resoplaste hasta que sin darnos cuenta estábamos adentro y casi frente a Mihail
-Hola
Un respiro no has dado toda la semana pensando en el destino de tu vida, yo por mi parte te sacaba de esos pensamientos por un poco de diversión y esto de cuidar un bebe complicaba las cosas, claro que para mí no, me alimentaba de él… en cierta manera, aparte que mi poder estaba volviendo de a poco, sabías que si vuelve dejarás de existir, tomaría el dominio completo. Ahora que lo pienso nunca en la historia o de toda la eternidad que estuve, no he escuchado de un humano con un demonio que se convierta en una nocturna/vampiresa, me pregunto qué pasará o que sentiremos, el bebe morirá claro está “tanto cuidarlo para al final matarlo que estupidez” dime niña, dime alguna idea con respecto a lo que pueda pasarnos, ¿algo?
-Calla, sabes lo que pienso y lo que sé, por mas ideas que me haga no sé que pueda pasarnos y…. y si muero? –preguntaste con algo de miedo, típico del ser humano y ese miedo –ja! Creo que hasta siendo inmortal lo tendré –me susurrabas cada que hablabas, sabía que no era necesario que hables pero ya es casi una costumbre que contestes en voz alta, tanto tiempo fuera de aquella casa, pues, te dio las libertades y solturas, te has hecho más independiente, pero aun faltaba demasiadas cosas por cambiar en ti –tú que sabes, cada uno es como le parece o lo han educado –suspiras recordando a tu madre.
Por la calle la gente miraba con disimulo, algunas pocas y perdidas eran hacia nosotros, hasta que nos fuimos apartando, nos alejábamos hasta llegar aquel lugar gastado, viejo, parecía tan quebradizo, aun no estaba segura de todo esto. Te asustaste al ver al cancerbero, te sacaste la capucha de tu abrigo mostrando tu rostro delicado a esa persona, entraste como si nada con semblante triste y buscabas el lugar hasta encontrarlo.
Unos pasos y estas el final de tu vida, será que tu mente puede ser competencia para mí en la conversión… lo dudo, puedo aprovechar, no creo que a Mihail le moleste que tome tu cuerpo –déjate de tonterías y calla de una buena vez –reprendiste, mas yo estalle a carcajadas, “¿en serio crees que con eso vas a callarme?, estas equivocada, niña” resoplaste hasta que sin darnos cuenta estábamos adentro y casi frente a Mihail
-Hola

Chelsea Kardec- Tipo de intepretación
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Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Escuché el sonido de sus zapatos repiqueteando sobre la piedra caliza que formaba las escaleras, el eco lejando anunciando el paso de la funesta jovencita que sería sacrificada esa noche al apetito de la sangre y la inmortalidad. Al parecer, al final había decidido aceptar. Eso me complació sumamente. La vi bajar hasta donde yo estaba, esperando con la espalda contra la pared, sin apartar la mirada de la entrada de esa estancia.
Por fin la vi, por completo bajar las escaleras, con una capa cubriendo su cuerpo... Muy adecuado, funesto y adecuado. Se me acercó con un deje de preocupación y a la vez preparada: me gustó lo que leí en sus ojos, esa mirada... esos ojos serían aún más hermosos una vez se le transfiriera el Don Oscuro. Me acerqué a ella y esta me saludó de forma cordial. Yo por mi parte asentí con la cabeza, tomé su mejilla y la besé en esta.
- Bienvenida Ojazos, esperaba tu llegada con ainco. Si he de ser sincero una parte de mí no quería que vinieras.
Si... sabes mi opinión acerca de convertir a otro. Es posible que no sobreviva a mí.
Levanté una mano, mostrado un pasillo que nacía bajo el umbral de una entrada. Le mostré el camino ha seguir y, segundos después emprendí la marcha.
A nuestro alrededor se escuchaba el sonido del viento surcando por las diversas aperturas de aquella bóbeda. Parecían ser los lamentos de millares de almas, concurridas en dicho lugar tan solo para hacer recuerdo de sus desdichadas vidas. El goteo incesante del agua salpicando la piedra húmeda y fría nos acompañaba a cada paso que dábamos.
Si no fueran por estas, por sus pasos, juraría que no me había seguido. La miré sobre mi hombro. Necesitaba escuchar palabras tranquilizadoras...
- Quiero que sepas... que eres una chica muy valiente. Muchos son los que se lanzarían sin pensar bajo los colmillos de un nocturno pero, pocos serían los que, con el conocimiento suficiente lo harían. Yo te hablé de ello, de lo que pasaría, y aún así has venido. - Me giré ante ella, parando en seco la marcha. - Aún sin serlo, estoy orgulloso de tí, futura hija mía.
Deposité un beso en su frente, en la frente de la futura hija de las tinieblas. Aquello era sublime, el sentimiento de poder tener alguien a mi lado de la misma sangre... era egoista y lo sabía, pero hacía tanto que lo deseaba... y por fin había encontrado a la persona adecuada. Si la conversión no era interesante, si ella misma no fuese dueña íntegra de mi atención aquello no tenía sentido.
Llegamos al fin a la sala de la alfombra y los grilletes en la pared. Tendí mi mano para que la tomara con la suya, ayudándola a moverse por aquel sitio tan oscuro. La llevé justo encima de la alfombra, cogí el primer grillete y lo hice sonar... para luego, sin mirarla preguntar.
- ¿Estás preparada Ojazos? Después de ponerte los grilletes no hay punto de retorno. No podrás volver a salir de aquí siendo mortal... y nunca más volverás a ver la luz del sol. Quiero que estes segura...
Por fin la vi, por completo bajar las escaleras, con una capa cubriendo su cuerpo... Muy adecuado, funesto y adecuado. Se me acercó con un deje de preocupación y a la vez preparada: me gustó lo que leí en sus ojos, esa mirada... esos ojos serían aún más hermosos una vez se le transfiriera el Don Oscuro. Me acerqué a ella y esta me saludó de forma cordial. Yo por mi parte asentí con la cabeza, tomé su mejilla y la besé en esta.
- Bienvenida Ojazos, esperaba tu llegada con ainco. Si he de ser sincero una parte de mí no quería que vinieras.
Si... sabes mi opinión acerca de convertir a otro. Es posible que no sobreviva a mí.
Levanté una mano, mostrado un pasillo que nacía bajo el umbral de una entrada. Le mostré el camino ha seguir y, segundos después emprendí la marcha.
A nuestro alrededor se escuchaba el sonido del viento surcando por las diversas aperturas de aquella bóbeda. Parecían ser los lamentos de millares de almas, concurridas en dicho lugar tan solo para hacer recuerdo de sus desdichadas vidas. El goteo incesante del agua salpicando la piedra húmeda y fría nos acompañaba a cada paso que dábamos.
Si no fueran por estas, por sus pasos, juraría que no me había seguido. La miré sobre mi hombro. Necesitaba escuchar palabras tranquilizadoras...
- Quiero que sepas... que eres una chica muy valiente. Muchos son los que se lanzarían sin pensar bajo los colmillos de un nocturno pero, pocos serían los que, con el conocimiento suficiente lo harían. Yo te hablé de ello, de lo que pasaría, y aún así has venido. - Me giré ante ella, parando en seco la marcha. - Aún sin serlo, estoy orgulloso de tí, futura hija mía.
Deposité un beso en su frente, en la frente de la futura hija de las tinieblas. Aquello era sublime, el sentimiento de poder tener alguien a mi lado de la misma sangre... era egoista y lo sabía, pero hacía tanto que lo deseaba... y por fin había encontrado a la persona adecuada. Si la conversión no era interesante, si ella misma no fuese dueña íntegra de mi atención aquello no tenía sentido.
Llegamos al fin a la sala de la alfombra y los grilletes en la pared. Tendí mi mano para que la tomara con la suya, ayudándola a moverse por aquel sitio tan oscuro. La llevé justo encima de la alfombra, cogí el primer grillete y lo hice sonar... para luego, sin mirarla preguntar.
- ¿Estás preparada Ojazos? Después de ponerte los grilletes no hay punto de retorno. No podrás volver a salir de aquí siendo mortal... y nunca más volverás a ver la luz del sol. Quiero que estes segura...

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Mihail VanWolf- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 1731
Antigüedad en el teatro: 04/09/2011
Reputación: 40
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CURIOSIDADES
Sabías que...:
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Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Cerraste los ojos ante su bienvenida y sonreíste cálidamente.
Te quitas la capucha de la capa que usaste para pasar desapercibida o mejor dicho para ocultarte de los demás, porque desapercibida no pasa, ya que siempre había un curioso preguntándose quien era la persona que se ocultaba bajo aquel telar, solo que tú no te daba cuenta. Prestaste suma atención a VanWolf, puesto que no querías perderte de nada y por descuido te equivoques –Es una lastima no poder complacer también aquella parte, pero ya verá los frutos que podrán dar mi venida –hablaste como siempre esperanzada, desde hace unos días estabas optimista por lo que decidiste o ibas decidiendo.
Él caminaba frente tuyo, tú seguías sus pasos ante la poca luz, al menos había luz lo justo para ver quien estaba contigo y el único ser era VanWolf, así que por aquello no debes de preocuparte y avanza un poco mas rápido. El viento que se adentraba en la zona, muchos dirían que eran lamentos, pero el lamento que yo conozco y aparte los chillidos de un alma son las que produce un demonio a esa alma… uhmm aquí… sí, aquí hay un alma ¡jaja!, me pregunto si cierto oscuro puede sentirla de verdad, estaba bastante cerca pero a la vez lejos, pasé de eso y conté as gotas sonantes en el lugar, en lo que caminábamos, hasta que VanWolf comenzó a darte algo así como un discurso, más bien para infundirte ánimos, tranquilidad.
Mihail, futuro padre, muchas gracias por ello, por informarme darme la oportunidad de elegir, ¿sabe? En cierta forma cumples un viejo sueño mío. Gracias la verdad, has sido como un apoyo y me das la oportunidad de un estilo de vida nuevo y diferente, se que no será fácil, pero por varias razones me han llevado a aceptar la oferta que me hiciste hace una semana , aparte estoy feliz de ser tu hija, creo que mi vida puede mejorar–sonríes por el beso que depositó en tu frente “Mejorar? En que sentido, claro un inmortalidad asegurada y una vida que erróneamente te imaginas, no sabes lo que es la eternidad, no conoces como puede llegar a ser, pero claro nunca me escuchas, eres tonta… no sabes que puede ocurrir, dicen que muchos han muerto en una conversión lo vampiros no resisten ante la sangre, es su vitalidad”
Ya hablaba de mas contigo, porque no me prestabas la mas mínima atención a mis palabras, caminaste ahora con mas dificultad la luz casi no existía, a cada paso que dabas se extinguía aquella pequeña luz, hasta llegar al lugar.
Sientes una mano y una corriente de miedo paso todo tu cuerpo, esfuerzas a que tus ojos se acostumbren a la oscuridad hasta que notas que es él, tomas su manos y te lleva a un lugar “esto no me gusta… suéltate ahora…Chelsea Kardec te sueltas…” no hacías caso a nada. ¿Qué pasaba? Esta sensación de debilidad… no que quiere hacer ese VanWolf conmigo… “Pequeña salte!” no me escuchabas, cadenas sonaron a tu lado y estabas sorprendida… yo solo quería salir esto no me estaba gustando –¿para que las necesitamos? –preguntaste curiosa pero es hablo de nuevo.
Que haría, que pasaría esto me parece fuera de mis conocimientos, tú niña no reacciones piensas que pasará y si estas segura, por dos milésimas de segundos –Si lo estoy, haz lo que tengas que hacer, pero… los grilletes ¿para que los necesitarás? –preguntaste curiosa, mirando aquellos ojos que parecían de un gato en la oscuridad. Siento como si estuviera quedándome se piedra… hay un signo aquí lo sé donde, busque con tu ojos hasta hallar la alfombra debajo de ese, bajo nuestro estaba aquel maldito signo no puedo moverme para deshacerlo
Te quitas la capucha de la capa que usaste para pasar desapercibida o mejor dicho para ocultarte de los demás, porque desapercibida no pasa, ya que siempre había un curioso preguntándose quien era la persona que se ocultaba bajo aquel telar, solo que tú no te daba cuenta. Prestaste suma atención a VanWolf, puesto que no querías perderte de nada y por descuido te equivoques –Es una lastima no poder complacer también aquella parte, pero ya verá los frutos que podrán dar mi venida –hablaste como siempre esperanzada, desde hace unos días estabas optimista por lo que decidiste o ibas decidiendo.
Él caminaba frente tuyo, tú seguías sus pasos ante la poca luz, al menos había luz lo justo para ver quien estaba contigo y el único ser era VanWolf, así que por aquello no debes de preocuparte y avanza un poco mas rápido. El viento que se adentraba en la zona, muchos dirían que eran lamentos, pero el lamento que yo conozco y aparte los chillidos de un alma son las que produce un demonio a esa alma… uhmm aquí… sí, aquí hay un alma ¡jaja!, me pregunto si cierto oscuro puede sentirla de verdad, estaba bastante cerca pero a la vez lejos, pasé de eso y conté as gotas sonantes en el lugar, en lo que caminábamos, hasta que VanWolf comenzó a darte algo así como un discurso, más bien para infundirte ánimos, tranquilidad.
Mihail, futuro padre, muchas gracias por ello, por informarme darme la oportunidad de elegir, ¿sabe? En cierta forma cumples un viejo sueño mío. Gracias la verdad, has sido como un apoyo y me das la oportunidad de un estilo de vida nuevo y diferente, se que no será fácil, pero por varias razones me han llevado a aceptar la oferta que me hiciste hace una semana , aparte estoy feliz de ser tu hija, creo que mi vida puede mejorar–sonríes por el beso que depositó en tu frente “Mejorar? En que sentido, claro un inmortalidad asegurada y una vida que erróneamente te imaginas, no sabes lo que es la eternidad, no conoces como puede llegar a ser, pero claro nunca me escuchas, eres tonta… no sabes que puede ocurrir, dicen que muchos han muerto en una conversión lo vampiros no resisten ante la sangre, es su vitalidad”
Ya hablaba de mas contigo, porque no me prestabas la mas mínima atención a mis palabras, caminaste ahora con mas dificultad la luz casi no existía, a cada paso que dabas se extinguía aquella pequeña luz, hasta llegar al lugar.
Sientes una mano y una corriente de miedo paso todo tu cuerpo, esfuerzas a que tus ojos se acostumbren a la oscuridad hasta que notas que es él, tomas su manos y te lleva a un lugar “esto no me gusta… suéltate ahora…Chelsea Kardec te sueltas…” no hacías caso a nada. ¿Qué pasaba? Esta sensación de debilidad… no que quiere hacer ese VanWolf conmigo… “Pequeña salte!” no me escuchabas, cadenas sonaron a tu lado y estabas sorprendida… yo solo quería salir esto no me estaba gustando –¿para que las necesitamos? –preguntaste curiosa pero es hablo de nuevo.
Que haría, que pasaría esto me parece fuera de mis conocimientos, tú niña no reacciones piensas que pasará y si estas segura, por dos milésimas de segundos –Si lo estoy, haz lo que tengas que hacer, pero… los grilletes ¿para que los necesitarás? –preguntaste curiosa, mirando aquellos ojos que parecían de un gato en la oscuridad. Siento como si estuviera quedándome se piedra… hay un signo aquí lo sé donde, busque con tu ojos hasta hallar la alfombra debajo de ese, bajo nuestro estaba aquel maldito signo no puedo moverme para deshacerlo

Chelsea Kardec- Tipo de intepretación
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Antigüedad en el teatro: 25/10/2011
Reputación: 32
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Nombre de PB: Susan Coffey
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Como era de esperar, le preocupaban aquellos grilletes aunque no lo hubiera dicho. Estaba escrito en sus ojos, en su mirada. Y era normal que estuviera preocupada, más aún por aquel lugar, donde la había llevado, en la morada de la oscuridad donde tan solo los muertos representan una población suficiente como para denominarse morada. Allí, en las catacumbas bajo París un alma dulce y hermosa pronto se convertiría en un alma inmortal mancillada por la oscuridad. Una parte de mí anhelaba ese momento, pero otra parte quería que no lo hiciese, que no la convirtiera. La oscuridad es demasiado densa para un corazón tan puro, y más aún con los años venideros... pero era su decisión, era lo que ella quería, y no faltaría mi ayuda para guiarla, para enseñarle... Estaría siempre a su lado, pasara lo que pasara.
- No te preocupes Ojazos - dije mientras abría los grilletes y se los ponía en las muñecas. Necesitaba que no apretaran del todo pero que a la vez fueran resistentes, y esos eran los mejores que había encontrado. - Estos grilletes estan puestos para tu propia seguridad. Cuando alguien es convertido en nocturno padece un proceso de adaptación algo... salvaje. He escuchado de muchos familiares nocturnos morir a manos de sus creaciones por no saber controlarlos, al igual que he sabido de creadores que han tenido que matar a sus vástagos por no poder controlarlos durante el proceso. - Tomé su rostro y lo miré fijamente. - Yo no puedo permitirme el lujo de perderte, futura hija... no, hija mía...
Deposité un nuevo beso en su frente mientras cerraba el otro grillete. Ya estaba atada completamente a la pared. Encendí entonces el falorillo que había dejado con anterioridad en la habitación, iluminando las paredes de fría piedra y los cabellos relucientes de Chels.
- Además, tu amiga ya se habrá dado cuenta de que no puede moverse, de que se siente débil. Eso es porque me he preparado para que no se le ocurra salir de tu cuerpo y matarte en el proceso. Se quedará en él y... veremos como reacciona a la sangre de nocturno, a mi sangre. Puede que se funda o puede que desaparezca. De cualquier modo... no creo que nadie la eche de menos.
Fueron duras palabras, pero debía preparar el ambiente. Esto no sería como una charla en un café mientras se toman pastelitos y se discute sobre cosas tan triviales como el tiempo o qué hacer mañana. Lo que estaba a punto de acontecer era la muerte de una niña y la reencarnación de esta en un ser de carne y hueso pero con la fuerza de los años infinitos.
Acerqué el farolillo a Chels para que pudiera ver mejor, para que no tubiera miedo... más del que podría tener. Pero era una chica fuerte, lo había demostrado. Saldría de esta sin tener miedo alguno, porque confiaba en mí, porque sabía que yo velaría por ella. Con esos pensamientos me acerqué de nuevo a Chels y la tomé por el cuello, una caricia en su piel y un susurro.
- ¿Preparada Ojazos? Esto empieza. - Pasé mi dedo pulgar por su mejilla... mi hija... ¿qué es lo que voy a hacerte? - Te diré lo que sucederá para que estes preparada: voy a beber de tí, voy a dejarte con muy poca sangre, la suficiente para que no mueras. Después de daré de beber de la mía, pero no toda de golpe sino en tres tragos. Mi sangre está mancillada y por ello necesitamos tener precaución con esto, o podrías perderte en la locura. Puede que veas cosas, que sientas cosas y te asustes, pero creeme... no son ciertas. - Estaba seguro que, en algún momento de la conversión reviviría sus peores miedos, pues así era mi sangre, sin misericordia ni piedad... Malakai era así. - Allá voy.
Mis labios se acercaron a su cuello. Sentí el palpitar de su corazón a través de su piel, la sangre fluiendo... el deseo me invadía. Estaba lleno no cediento, estaba preparado para la ocasión pero, aún así la fuerza de la sangre siempre era superior, un deseo goloso, un apetito que jamás cesaba. Mis labios se apartaron y mostraron los colmillos del beso mortal. Los hundí en su carne, su dulce y tierna carne y empecé a beber de ella. Sentí sus gemidos y la exhalación posterior a la mordida. Su piel por unos instantes se tensó para luego volverse blanda y pesada. Se estaba dejando llevar, como todo aquel que es mordido. Bebía y bebía de ella, cada vez con más sed, cada vez más excitado por la vitae. Bebí y bebí...
Hasta que dije basta.
Aparté mi boca de la herida para luego lamerla, cerrarla. No era conveniente que perdiera más sangre. Su piel se tornó más pálida de lo habitual. Su cuerpo cayó algo pesado, sin fuerzas. No debía perder el tiempo o la perdería. Me quité la chaqueta y el sombrero, aparté la manga de la camisa y mordí mi muñeca. La sangre empezó a fluir.
- Bebe, bebe de mí. - Acerqué mi brazo a sus labios para que bebiera, tan solo lo necesario. Era la primera ronda y necesitaba recuperar fuerzas. Cuanto más tiempo pasara entre las tres rondas... más sufriría. Lo sabía entonces y lo se ahora.
Casi lloro al verla...
- No te preocupes Ojazos - dije mientras abría los grilletes y se los ponía en las muñecas. Necesitaba que no apretaran del todo pero que a la vez fueran resistentes, y esos eran los mejores que había encontrado. - Estos grilletes estan puestos para tu propia seguridad. Cuando alguien es convertido en nocturno padece un proceso de adaptación algo... salvaje. He escuchado de muchos familiares nocturnos morir a manos de sus creaciones por no saber controlarlos, al igual que he sabido de creadores que han tenido que matar a sus vástagos por no poder controlarlos durante el proceso. - Tomé su rostro y lo miré fijamente. - Yo no puedo permitirme el lujo de perderte, futura hija... no, hija mía...
Deposité un nuevo beso en su frente mientras cerraba el otro grillete. Ya estaba atada completamente a la pared. Encendí entonces el falorillo que había dejado con anterioridad en la habitación, iluminando las paredes de fría piedra y los cabellos relucientes de Chels.
- Además, tu amiga ya se habrá dado cuenta de que no puede moverse, de que se siente débil. Eso es porque me he preparado para que no se le ocurra salir de tu cuerpo y matarte en el proceso. Se quedará en él y... veremos como reacciona a la sangre de nocturno, a mi sangre. Puede que se funda o puede que desaparezca. De cualquier modo... no creo que nadie la eche de menos.
Fueron duras palabras, pero debía preparar el ambiente. Esto no sería como una charla en un café mientras se toman pastelitos y se discute sobre cosas tan triviales como el tiempo o qué hacer mañana. Lo que estaba a punto de acontecer era la muerte de una niña y la reencarnación de esta en un ser de carne y hueso pero con la fuerza de los años infinitos.
Acerqué el farolillo a Chels para que pudiera ver mejor, para que no tubiera miedo... más del que podría tener. Pero era una chica fuerte, lo había demostrado. Saldría de esta sin tener miedo alguno, porque confiaba en mí, porque sabía que yo velaría por ella. Con esos pensamientos me acerqué de nuevo a Chels y la tomé por el cuello, una caricia en su piel y un susurro.
- ¿Preparada Ojazos? Esto empieza. - Pasé mi dedo pulgar por su mejilla... mi hija... ¿qué es lo que voy a hacerte? - Te diré lo que sucederá para que estes preparada: voy a beber de tí, voy a dejarte con muy poca sangre, la suficiente para que no mueras. Después de daré de beber de la mía, pero no toda de golpe sino en tres tragos. Mi sangre está mancillada y por ello necesitamos tener precaución con esto, o podrías perderte en la locura. Puede que veas cosas, que sientas cosas y te asustes, pero creeme... no son ciertas. - Estaba seguro que, en algún momento de la conversión reviviría sus peores miedos, pues así era mi sangre, sin misericordia ni piedad... Malakai era así. - Allá voy.
Mis labios se acercaron a su cuello. Sentí el palpitar de su corazón a través de su piel, la sangre fluiendo... el deseo me invadía. Estaba lleno no cediento, estaba preparado para la ocasión pero, aún así la fuerza de la sangre siempre era superior, un deseo goloso, un apetito que jamás cesaba. Mis labios se apartaron y mostraron los colmillos del beso mortal. Los hundí en su carne, su dulce y tierna carne y empecé a beber de ella. Sentí sus gemidos y la exhalación posterior a la mordida. Su piel por unos instantes se tensó para luego volverse blanda y pesada. Se estaba dejando llevar, como todo aquel que es mordido. Bebía y bebía de ella, cada vez con más sed, cada vez más excitado por la vitae. Bebí y bebí...
Hasta que dije basta.
Aparté mi boca de la herida para luego lamerla, cerrarla. No era conveniente que perdiera más sangre. Su piel se tornó más pálida de lo habitual. Su cuerpo cayó algo pesado, sin fuerzas. No debía perder el tiempo o la perdería. Me quité la chaqueta y el sombrero, aparté la manga de la camisa y mordí mi muñeca. La sangre empezó a fluir.
- Bebe, bebe de mí. - Acerqué mi brazo a sus labios para que bebiera, tan solo lo necesario. Era la primera ronda y necesitaba recuperar fuerzas. Cuanto más tiempo pasara entre las tres rondas... más sufriría. Lo sabía entonces y lo se ahora.
Casi lloro al verla...

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Nombre de PB: Robert Downey Jr.
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Mirabas como los grilletes ajustaban tus muñecas y sentiste un poco de miedo escuchando todo lo que Vanwolf decía –Esta bien… Padre, confío en lo que dices, no quiero hacerte daño, si son lo suficiente mente necesarios, pues, he de tenerlos por seguridad de nuestras vidas… Confío que no seremos como aquellos “familiares” –“¿muerte? Haha ¡¡te llevo conmigo con infierno!!” necesito salir de aquí necesito librar de esto, hay algo que no me gusta, OHG! Porque no investigue mas sobre los vampiro, mover… Mover… Necesito moverme así forzar los grilletes “Chelsea mira los grilletes, míralos!” necesito agotar todas la posibilidades y en eso el maldito vampiro vuelve a dirigirse a nosotras.
MALD…. –diablos, no puedo durar mucho el maldito signo, espera... ¿escuché bien? ¿Fundirme con esta mortal? NO! Eso nunca! Porque tiene que pasarme esto, si salgo me llevo una alma al infierno será un placer hacerlo, pero alguna manera he de encontrar –Está luchando la escucho, piensa demasiado, te odia… Padre, no le gusta… mucho la idea –como que pienso demasiado, ¡agh! Maldito estoy es demasiado, siento como si caigo, la debilidad abría paso a muchas desventajas y una tú la vives niña. Necesito que no aceptes esto, prometo no quitarte el alma… diablos, niña, ¡hazme caso! Y si mueres aquí y si pierdes en el intento, morir no está en tu camino, ¿qué pasará de tu hermano, dejarás a tu padre suelto y tus amigas?
Siento tu miedo, niña, sabes que esto será duro, sabes que sufrirás más, hasta más de lo que sufrías con tu padre. No vengas con aquello, eres una mortal débil, de las primeras, nunca supiste defenderte, una sumisa, una supuesta inocentona, tu vida después de la muerte de tu madre, ya no es vida, vives muerta en el alma y muestras inocencia para que se te acerque, el truco de perrito herido… mejor dicho perrita herida. Claro que funcionó, pero crees ¿que durará? ¡No! Claro que no, te dejarán cansándose de ti. Lo mismo hará VanWolf, encontrará mejores y vivirá su vida como siempre lo hizo antes de que tu aparezcas
Lo estoy, comencemos –así sin escuchar a los que saben, iras a tu propio infierno te lo aseguro… maldita pesadez, siento que cada vez me quedo mas vacía. Este vacío lo conozco, lo he vivido hace ya un tiempo bastante lejano. ¿Chelsea en qué nos has metido?. Ese VanWolf no dejaba de parlotear, ¿ahora explicará el proceso? ¿Mancillada, que tiene su sangre por eso esta así? Locura, dice ponernos en locura. Que clase, tu solo articulaste palabras sin sonido, solo al viento y yo estaba tan perdida, coordinar era complicado.
Un dolor recorrió el cuerpo, el gemido del dolor hace su presencia, cerraste fuerte los ojos, tus manos y el cuerpo se tensó por instantes, pero al rato el único sonido que inundaba tu cuerpo era de un goteo incesante, tú última “música mortal” esa fue la que nos llevó a la calma, sentía como a ti te faltaba equilibrio, fuerza, ese dolor paso a ser una sensación de éxtasis, sí, era eso. Recorría por todo tú cuerpo muchas sensaciones, pero tu respiración se acompasó con el goteo lento y melodioso en el momento. Aun manteníamos algo de fuerza, pero tu cuerpo estaba perdiendo demasiada sangre, pero, como VanWolf dijo, aun tienes para vivir.
Paró, se alejo. Tu corazón latía con mucha dificultad, tu cuerpo cayo de entre sus manos, el bombeo del corazón era lento, como buscando sangre donde dar vida al cuerpo. Moriríamos si no hacia algo, yo más bien me quedaría o me iría, mejor irme. El olor a sangre llegó y miraste con debilidad a la herida sangrante, pensaste un rato si tomarla o no, “y ahora me vienes con esas dudas, resuélvela tú sola” miraste de reojo hasta que empezaste a beber la sangre, el dulce néctar de la vida.
Bebías, más y más, hasta que él aparto su muñeca y algo extraño paso –Buscas hacernos enloquecer? La mataras, maldito hijo de las tinieblas –hable, pero luego las imágenes se mezclaron, había míos, los de Chelsea, ambas nos empezamos a escandalizar por los flashes, muertes causadas, aquella niña que maté por su inocencia, Chelsea y las noches con su padre o sus días en agresiones, una muerte más, la muerte de la madre, a lo lejos se escuchaba un chillido, un cadáver oculto, tres personas, luego un dolor herida y más sangre, un golpe certero a la cara y tirada al piso –Padre mío!... ayúdame … por favor, no dejes que lo haga... va a matarme –el miedo salía a flote y comenzamos a movernos…. –Mihail!!! ¿¡Que has hecho!?... –me exprese la sangre era muy fuerte, algo estaba mal.
Odio… sentí un odio a todo, sabía que ella podía sentirlo, queríamos matar a alguien y Chelsea tenía claro a quién. Al rato un dolor corrió por el cuerpo como si la piel poco a poco comenzase a desprender, quisimos lanzar un grito ensordecedor y lo único que hicimos es mirar al suelo y estirar las cadenas como así salir corriendo o lo que ocurra primero en el momento, ese dolor quedaba atrás al olvido. Un momento parece que todo cesó calma, pero el dolor al quedar el olvido miraste a VanWolf, tenías el pelo por casi toda la cara y apartaste cómo pudiste –Sed… –susurraste con una tranquilidad inigualable ningún humano podría hacerlo mejor, ni estando en esta situación. Quedaste algo inclinado en tu postura y equilibrio. Aun faltaba estaba claro, solo tú te tranquilizabas y es otro instante estabas llorando por las imágenes de aparecían aún, mis viaje, mi soledad, el destierro, las torturas y casi las sentías tuyas, luego volvía las de tu padre, la mente creó un momento, la muerte de tu hermano y ello llevo a un sollozo silencioso –Quiero terminar –susurraste muy por lo bajo, aun sabiendo que no termina, y que si empezaba así temías por lo que venía luego.
MALD…. –diablos, no puedo durar mucho el maldito signo, espera... ¿escuché bien? ¿Fundirme con esta mortal? NO! Eso nunca! Porque tiene que pasarme esto, si salgo me llevo una alma al infierno será un placer hacerlo, pero alguna manera he de encontrar –Está luchando la escucho, piensa demasiado, te odia… Padre, no le gusta… mucho la idea –como que pienso demasiado, ¡agh! Maldito estoy es demasiado, siento como si caigo, la debilidad abría paso a muchas desventajas y una tú la vives niña. Necesito que no aceptes esto, prometo no quitarte el alma… diablos, niña, ¡hazme caso! Y si mueres aquí y si pierdes en el intento, morir no está en tu camino, ¿qué pasará de tu hermano, dejarás a tu padre suelto y tus amigas?
Siento tu miedo, niña, sabes que esto será duro, sabes que sufrirás más, hasta más de lo que sufrías con tu padre. No vengas con aquello, eres una mortal débil, de las primeras, nunca supiste defenderte, una sumisa, una supuesta inocentona, tu vida después de la muerte de tu madre, ya no es vida, vives muerta en el alma y muestras inocencia para que se te acerque, el truco de perrito herido… mejor dicho perrita herida. Claro que funcionó, pero crees ¿que durará? ¡No! Claro que no, te dejarán cansándose de ti. Lo mismo hará VanWolf, encontrará mejores y vivirá su vida como siempre lo hizo antes de que tu aparezcas
Lo estoy, comencemos –así sin escuchar a los que saben, iras a tu propio infierno te lo aseguro… maldita pesadez, siento que cada vez me quedo mas vacía. Este vacío lo conozco, lo he vivido hace ya un tiempo bastante lejano. ¿Chelsea en qué nos has metido?. Ese VanWolf no dejaba de parlotear, ¿ahora explicará el proceso? ¿Mancillada, que tiene su sangre por eso esta así? Locura, dice ponernos en locura. Que clase, tu solo articulaste palabras sin sonido, solo al viento y yo estaba tan perdida, coordinar era complicado.
Un dolor recorrió el cuerpo, el gemido del dolor hace su presencia, cerraste fuerte los ojos, tus manos y el cuerpo se tensó por instantes, pero al rato el único sonido que inundaba tu cuerpo era de un goteo incesante, tú última “música mortal” esa fue la que nos llevó a la calma, sentía como a ti te faltaba equilibrio, fuerza, ese dolor paso a ser una sensación de éxtasis, sí, era eso. Recorría por todo tú cuerpo muchas sensaciones, pero tu respiración se acompasó con el goteo lento y melodioso en el momento. Aun manteníamos algo de fuerza, pero tu cuerpo estaba perdiendo demasiada sangre, pero, como VanWolf dijo, aun tienes para vivir.
Paró, se alejo. Tu corazón latía con mucha dificultad, tu cuerpo cayo de entre sus manos, el bombeo del corazón era lento, como buscando sangre donde dar vida al cuerpo. Moriríamos si no hacia algo, yo más bien me quedaría o me iría, mejor irme. El olor a sangre llegó y miraste con debilidad a la herida sangrante, pensaste un rato si tomarla o no, “y ahora me vienes con esas dudas, resuélvela tú sola” miraste de reojo hasta que empezaste a beber la sangre, el dulce néctar de la vida.
Bebías, más y más, hasta que él aparto su muñeca y algo extraño paso –Buscas hacernos enloquecer? La mataras, maldito hijo de las tinieblas –hable, pero luego las imágenes se mezclaron, había míos, los de Chelsea, ambas nos empezamos a escandalizar por los flashes, muertes causadas, aquella niña que maté por su inocencia, Chelsea y las noches con su padre o sus días en agresiones, una muerte más, la muerte de la madre, a lo lejos se escuchaba un chillido, un cadáver oculto, tres personas, luego un dolor herida y más sangre, un golpe certero a la cara y tirada al piso –Padre mío!... ayúdame … por favor, no dejes que lo haga... va a matarme –el miedo salía a flote y comenzamos a movernos…. –Mihail!!! ¿¡Que has hecho!?... –me exprese la sangre era muy fuerte, algo estaba mal.
Odio… sentí un odio a todo, sabía que ella podía sentirlo, queríamos matar a alguien y Chelsea tenía claro a quién. Al rato un dolor corrió por el cuerpo como si la piel poco a poco comenzase a desprender, quisimos lanzar un grito ensordecedor y lo único que hicimos es mirar al suelo y estirar las cadenas como así salir corriendo o lo que ocurra primero en el momento, ese dolor quedaba atrás al olvido. Un momento parece que todo cesó calma, pero el dolor al quedar el olvido miraste a VanWolf, tenías el pelo por casi toda la cara y apartaste cómo pudiste –Sed… –susurraste con una tranquilidad inigualable ningún humano podría hacerlo mejor, ni estando en esta situación. Quedaste algo inclinado en tu postura y equilibrio. Aun faltaba estaba claro, solo tú te tranquilizabas y es otro instante estabas llorando por las imágenes de aparecían aún, mis viaje, mi soledad, el destierro, las torturas y casi las sentías tuyas, luego volvía las de tu padre, la mente creó un momento, la muerte de tu hermano y ello llevo a un sollozo silencioso –Quiero terminar –susurraste muy por lo bajo, aun sabiendo que no termina, y que si empezaba así temías por lo que venía luego.

Chelsea Kardec- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 241
Antigüedad en el teatro: 25/10/2011
Reputación: 32
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Ninguno
Nombre de PB: Susan Coffey
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Esperaba aquella reacción, tanto de Chelsea, mi futura hija como del demonio que la atormentaba y poseía parte de su cuerpo interno. También había previsto que Circe se diera cuenta del truco que había bajo la alfombra. ¿Una alfombra en unas catacumbas? ¿Eso no es un poco extraño? Las cosas más comunes suelen ser las que verdaderamente ocultan algo, y ese algo era su perdición, la segunda jaula del demonio, pues la primera era y había sido siempre, Chelsea. Escuché sus lamentos, sus peticiones de ayuda. La escuché gritar desde aquel rincón entre las sombras, sentado en un taburete oculto, con los codos apoyados en mis rodillas el mentón entre mis dedos cruzados, observándola.
Mentiría si negara que, en más de un momento pasó por mi cabeza la idea de liberarla, de dejarla marchar y olvidarnos de la conversión, que siguiera su vida feliz... pero su vida no lo era, la felicidad escapaba de su frágil persona, y es por ello que decidió embarcarse en aquel viaje hacia las tinieblas. Me recordaba una y otra y otra vez su resolución, su fuerte valor y su cabezonería, que había sido ella la que había escogido, no yo. Por ello debía tragarme mis dudas y mis reservas, mantenerme firme y sin misericordia, sin piedad. La estaba matando y lo sabía, pero también sabía que no moriría del todo: viviría entre la vida y la muerte como un espectro más, un alma con cuerpo alimentada con la vida de los demás. Un corroñero más en el redil.
Los pasos apresurados que resonaron por las escaleras quebraron mis pensamientos y viré mi rostro hacia la entrada de la habitación. El cancerbero que estaba vigilando la puerta escuchó los gritos de la muchacha y bajó corriendo para saber qué pasaba. Cuando asomó el rostro por la puerta alcé una mano y negué con la cabeza. Se retiró la capucha y el joven rostro de James, mi ayudante se mostró alterado pero comprensivo. Le había comentado varias veces que escucharía gritos y que, por mucho que su voluntad se rompiera por compasión que, por todo lo sagrado a lo que se apegaba no se acercara a ella, por su seguridad.
James dió unos pasos hacia atrás y se desvaneció entre las sombras.
- Quiero terminar...
Al escucharla la miré, serio, sin mueca alguna de sentimientos en mi rostro. Era el semblante decidido del creador ante su creación.
- No Chelsea, tan solo hemos empezado.
Me levanté nuevamente y me acerqué a ella. La tomé por sus dulces mofletes con mi zurda y la miré. Acerqué mi rostro a su oreja y susurré.
- Aguanta... queda poco...
Volví a abrirme la muñeca con la ayuda de mis uñas, fuertes y mortales como el diamante. La sangre emanó de nuevo de mi cuerpo y la acerqué poco a poco a sus labios. Era el mismo ritual que la primera vez, tan solo que esta vez mis labios pronunciaron una letanía, baja y efectiva. Un perfecto latín fué pronunciado en aquellas catacumbas, una oración que me había aprendido durante muchas noches para no errar en su pronunciación. Si el símbolo en el suelo era la jaula, aquella oración eran los grilletes. No iba a exorcizar al demonio, pues podría matar a Chelsea y echar a perder por todo lo que estaba pasando. Lo que estaba haciendo era atarlo, que no pudiera escapar de su fatídico final. Desaparecería para siempre del cuerpo de Chelsea. Esa era la función de todo aquel montaje, de toda aquella seguridad sobrenatural.
Mi muñeca rozó sus labios y sentí de nuevo que bebía de mí. Esta vez la cantidad de sangre fué mayor. Dejé que bebiera tanto como casi toda la sangre que había perdido. Retiré mi brazo con fuerza, pues sentí como su boca succionaba con avaricia mi carne y mi piel. Empezaba a despertar la sed del nocturno.
- Segunda ronda... queda tan solo una... - Aguanta quise decir... aguanta... pero tan solo me volví a retirar, espectante de los horrores que sufriría. Esa sería su verdadera prueba. Si su mente la pasaba se salvaría. Si no... se convertiría en una nocturna sin alma ni mente, y me vería obligado a matarla... Por mi parte seguí orando, seguí escupiendo aquellos versos, tanto por el demonio como por el alma de Ojazos...
Aguanta...
Mentiría si negara que, en más de un momento pasó por mi cabeza la idea de liberarla, de dejarla marchar y olvidarnos de la conversión, que siguiera su vida feliz... pero su vida no lo era, la felicidad escapaba de su frágil persona, y es por ello que decidió embarcarse en aquel viaje hacia las tinieblas. Me recordaba una y otra y otra vez su resolución, su fuerte valor y su cabezonería, que había sido ella la que había escogido, no yo. Por ello debía tragarme mis dudas y mis reservas, mantenerme firme y sin misericordia, sin piedad. La estaba matando y lo sabía, pero también sabía que no moriría del todo: viviría entre la vida y la muerte como un espectro más, un alma con cuerpo alimentada con la vida de los demás. Un corroñero más en el redil.
Los pasos apresurados que resonaron por las escaleras quebraron mis pensamientos y viré mi rostro hacia la entrada de la habitación. El cancerbero que estaba vigilando la puerta escuchó los gritos de la muchacha y bajó corriendo para saber qué pasaba. Cuando asomó el rostro por la puerta alcé una mano y negué con la cabeza. Se retiró la capucha y el joven rostro de James, mi ayudante se mostró alterado pero comprensivo. Le había comentado varias veces que escucharía gritos y que, por mucho que su voluntad se rompiera por compasión que, por todo lo sagrado a lo que se apegaba no se acercara a ella, por su seguridad.
James dió unos pasos hacia atrás y se desvaneció entre las sombras.
- Quiero terminar...
Al escucharla la miré, serio, sin mueca alguna de sentimientos en mi rostro. Era el semblante decidido del creador ante su creación.
- No Chelsea, tan solo hemos empezado.
Me levanté nuevamente y me acerqué a ella. La tomé por sus dulces mofletes con mi zurda y la miré. Acerqué mi rostro a su oreja y susurré.
- Aguanta... queda poco...
Volví a abrirme la muñeca con la ayuda de mis uñas, fuertes y mortales como el diamante. La sangre emanó de nuevo de mi cuerpo y la acerqué poco a poco a sus labios. Era el mismo ritual que la primera vez, tan solo que esta vez mis labios pronunciaron una letanía, baja y efectiva. Un perfecto latín fué pronunciado en aquellas catacumbas, una oración que me había aprendido durante muchas noches para no errar en su pronunciación. Si el símbolo en el suelo era la jaula, aquella oración eran los grilletes. No iba a exorcizar al demonio, pues podría matar a Chelsea y echar a perder por todo lo que estaba pasando. Lo que estaba haciendo era atarlo, que no pudiera escapar de su fatídico final. Desaparecería para siempre del cuerpo de Chelsea. Esa era la función de todo aquel montaje, de toda aquella seguridad sobrenatural.
Mi muñeca rozó sus labios y sentí de nuevo que bebía de mí. Esta vez la cantidad de sangre fué mayor. Dejé que bebiera tanto como casi toda la sangre que había perdido. Retiré mi brazo con fuerza, pues sentí como su boca succionaba con avaricia mi carne y mi piel. Empezaba a despertar la sed del nocturno.
- Segunda ronda... queda tan solo una... - Aguanta quise decir... aguanta... pero tan solo me volví a retirar, espectante de los horrores que sufriría. Esa sería su verdadera prueba. Si su mente la pasaba se salvaría. Si no... se convertiría en una nocturna sin alma ni mente, y me vería obligado a matarla... Por mi parte seguí orando, seguí escupiendo aquellos versos, tanto por el demonio como por el alma de Ojazos...
Aguanta...

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- Excéntrico me llaman... yo les digo WAWAWAWAWAWAWA!:
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- Mi mundo, un lugar donde todo es posible y todo es, a su vez, real:
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Mihail VanWolf- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 1731
Antigüedad en el teatro: 04/09/2011
Reputación: 40
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Regente del Dead' Smile
Nombre de PB: Robert Downey Jr.
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Terminar... terminar es lo que queríamos, ¿puede alguien como yo enloquecer? pues, era lo que sentía que enloquecía hacía ya muchos siglos que no sentía algo así demasiados siglos que no veía a mi rey y sentir esto, pero ese vampiro no era mi rey, no era nada para mi, pero ahora sentía cosas mezcladas con mi recipiente, con Chelsea, un miedo y una sed leve pero sed, ¿cómo un demonio tiene sed?. ¡¡Ya basta de tonteras!! ¿Quién era el que estaba junto al vampiro? ahg! ojala pudiera persuadir-lo para que me sacase, intente tomar el control de la chica, pero parecía intento en vano.
VanWolf puso se mano en tu cara y me dio repugnancia, mas su susurro y en un de mis intento logre apartar tu rostro de su mano lanzando algo parecido a un gruñido. Observaste de reojo lo que hacía y abrió de nuevo sus muñecas... comenzaría la segunda ronda. Espera... esa oración no no NO! No puede, intenta atraparme, NO!, de donde pude saqué mayores fuerzas, alcancé a mover lo grilletes que nos sujetaban -MALDITO VAMPIRO!! CÁLLATE, CIERRA ESA BOCA, AAH! CALLA! VAS A MORIR... JURO QUE VAS A MORIR JUNTO CON ELLA Y ÉL claro que sabía de la otra presencia. Movía los brazos y grilletes hacía él, tratando de soltarme agarrarlo primero y matarlo de una... que se calle, que se calle, que se calle! CÁLLETEEEEE -forcejeé un última vez y el cuerpo deje de ser mio por tercera vez, necesitaba refugiarme lo necesitaba... El bebe! total ya esta muerto, eso ahí no me afectará es un cuerpo en un cuerpo, puede que si lo haga pero no en mayores proporciones como lo hacía con el primer recipiente, un silencio estaba en el cuerpo me costaba poseerlo, aun la oración esta ahí, que se calle, YA! de una vez no quiero escucharlo. Sentía como si me fusionara al alma, como si parte de mí ya era de ella y no me deje entrar al cuerpo tan pequeño como aquel ser muerto, ni en los siguiente milenios me quedaré como una con esta niña, ya había gastado fuerzas y todo resonaba con aquella oración, pero arranqué los grilletes imaginarios y entre al pequeño cuerpo inerte, muy débil y lo que era lo peor aun sonaba y sentí totalmente extraña.
Sentí como el olor de la sangre volvía a llamarte, de repente en tu mente estaba la sed, querías algo y saciarla...
-------------------------------
Esa muñeca y esa sangre fluyendo podrá saciarme, en parte tiene ya que no había otra cosa que beber, el roce permitió que atrape con mi labios la sangre y comience a succionar, el néctar de la vida, la sangre mancillada, el final de mi cuerpo, aquel liquido me atraía mucho, quería mas y más, como no me quitaban de lado seguía bebiendo con afán, si pudiera usar mis manos, agarraría aquel brazo y bebería mas a gusto, pero igual me conformaba con tenerlo ahí por un rato sentía como si tuviera mas vida o no sé como explicar esta sensación, aunque... por otra parte algo andaba mal en mi cuerpo, arrancaron aquella herida de mis labios, miré a mi creador como pidiendo más, pero de mis bocas no salía sonido alguno.
Un susurro, un balbuceo que no supe que decía con exactitud, desató algo en mi mente, demasiadas imágenes, no... esa era mi madre?? Madre... mami! eres tu? mamá corría hacia ella, estaba igual que la recuerdo, era grandioso verla, aquella sonrisa, pero se dio vuelta y avanzó ¿Madre, donde va? espere no me deje, espere algo paso, se giró y vi la peor cosa que pude ver, esta putrefacta y algo la arrastro a un lado en un golpe y me vi de pequeña, un grito ma...mami? la gente a mi alrededor, ahora me decian que era mi culpa, era mi culpa... no, no lo era, y si lo era? por mi causa, por mi culpa a muerto mi madre... mi padre siempre me lo dijo, siempre me echo la culpa de esto "estu culpa es tu culpa, TUYA, que no este mas aquí" lo vi a mi lado -NOOO -grite, no era mi culpa eso no es cierto, ese día estaba caminando con mi madre hasta que un loco casi me mata... pero ella me salvo, aunque ya no se pudo por ella. Esa era la historia... no es mi culpa aunque siempre deseé morir yo antes que ella.
Todo cambio repentinamente ya no estaba junto a mi madre y el accidente, pero si estaba junto a mi padre aquella mirada en sus ojos la reconocía, intenté moverme pero no pude, no encontraba la forma de hacerlo, y así me di cuenta que estaba atada y en la cama, él se acercaba a mi con un cuchillo en mano, abrí los ojos y tenía el vestido rasgado, cortado a un costado y yo desnuda con el encima haciéndome lo que jamas pensé, el miedo, asco, decepción, no quería que me toque, no quería, pero no podía hacer nada tenía demasiada fuerza, me dio vuelta y talló en mi espalada - dejame! por favor... dejame! soy tu hija... no me hagas, no.. AH! -gritaba, pero él me cubría la boca con las almohadas, hasta casi asfixiarme. los gritos en mi mente y suplicas no supe su se escuchaban en el exterior, solo quería que pare de alguna manera terminase. Déjame, DÉJAME! mi voz era seria, firma, logre romper las ataduras, me gire, lo atrapé apoyándolo contra la cama sin cuidado ni nada y mordí su cuello bebiendo de él hasta casi sin dejarlo nada y verlo morir ahí, no me gustó que fuera rápido.
De la nada estaba parada en un lugar sola y un susurro del viento es lo que oía, llamaba a las personas, pero nada nadie estaba, el tiempo pasaba y la soledad mas se apoderaba y me atormentaba, odiaba la soledad, así quedaré? alguien.. por favor sola, estoy sola, siempre quedó de la misma forma... porque siempre es lo mismo... la soledad me acompaña, así estaré la eternidad. No estas sola, recuerdalo, yo siempre estaré contigo. Permaneceré vigilante de tus pasos y estaré siempre cerca de ti, para cuando me necesites y para cuando no haga falta. ¿Elliot? Elliot! ¿dónde estas? y si tiene razón, el siempre estará junto a mi... entonces mis amigos también, no estaré sola, no lo estaré. Miré a mis costados y todos mis conocidos parecieron, mis amigas y amigos.
Los miedos y gritos acabaron, ya nada existía por el momento. Abrí los ojos y miré a Mihail.
Mas...
VanWolf puso se mano en tu cara y me dio repugnancia, mas su susurro y en un de mis intento logre apartar tu rostro de su mano lanzando algo parecido a un gruñido. Observaste de reojo lo que hacía y abrió de nuevo sus muñecas... comenzaría la segunda ronda. Espera... esa oración no no NO! No puede, intenta atraparme, NO!, de donde pude saqué mayores fuerzas, alcancé a mover lo grilletes que nos sujetaban -MALDITO VAMPIRO!! CÁLLATE, CIERRA ESA BOCA, AAH! CALLA! VAS A MORIR... JURO QUE VAS A MORIR JUNTO CON ELLA Y ÉL claro que sabía de la otra presencia. Movía los brazos y grilletes hacía él, tratando de soltarme agarrarlo primero y matarlo de una... que se calle, que se calle, que se calle! CÁLLETEEEEE -forcejeé un última vez y el cuerpo deje de ser mio por tercera vez, necesitaba refugiarme lo necesitaba... El bebe! total ya esta muerto, eso ahí no me afectará es un cuerpo en un cuerpo, puede que si lo haga pero no en mayores proporciones como lo hacía con el primer recipiente, un silencio estaba en el cuerpo me costaba poseerlo, aun la oración esta ahí, que se calle, YA! de una vez no quiero escucharlo. Sentía como si me fusionara al alma, como si parte de mí ya era de ella y no me deje entrar al cuerpo tan pequeño como aquel ser muerto, ni en los siguiente milenios me quedaré como una con esta niña, ya había gastado fuerzas y todo resonaba con aquella oración, pero arranqué los grilletes imaginarios y entre al pequeño cuerpo inerte, muy débil y lo que era lo peor aun sonaba y sentí totalmente extraña.
Sentí como el olor de la sangre volvía a llamarte, de repente en tu mente estaba la sed, querías algo y saciarla...
-------------------------------
Esa muñeca y esa sangre fluyendo podrá saciarme, en parte tiene ya que no había otra cosa que beber, el roce permitió que atrape con mi labios la sangre y comience a succionar, el néctar de la vida, la sangre mancillada, el final de mi cuerpo, aquel liquido me atraía mucho, quería mas y más, como no me quitaban de lado seguía bebiendo con afán, si pudiera usar mis manos, agarraría aquel brazo y bebería mas a gusto, pero igual me conformaba con tenerlo ahí por un rato sentía como si tuviera mas vida o no sé como explicar esta sensación, aunque... por otra parte algo andaba mal en mi cuerpo, arrancaron aquella herida de mis labios, miré a mi creador como pidiendo más, pero de mis bocas no salía sonido alguno.
Un susurro, un balbuceo que no supe que decía con exactitud, desató algo en mi mente, demasiadas imágenes, no... esa era mi madre?? Madre... mami! eres tu? mamá corría hacia ella, estaba igual que la recuerdo, era grandioso verla, aquella sonrisa, pero se dio vuelta y avanzó ¿Madre, donde va? espere no me deje, espere algo paso, se giró y vi la peor cosa que pude ver, esta putrefacta y algo la arrastro a un lado en un golpe y me vi de pequeña, un grito ma...mami? la gente a mi alrededor, ahora me decian que era mi culpa, era mi culpa... no, no lo era, y si lo era? por mi causa, por mi culpa a muerto mi madre... mi padre siempre me lo dijo, siempre me echo la culpa de esto "estu culpa es tu culpa, TUYA, que no este mas aquí" lo vi a mi lado -NOOO -grite, no era mi culpa eso no es cierto, ese día estaba caminando con mi madre hasta que un loco casi me mata... pero ella me salvo, aunque ya no se pudo por ella. Esa era la historia... no es mi culpa aunque siempre deseé morir yo antes que ella.
Todo cambio repentinamente ya no estaba junto a mi madre y el accidente, pero si estaba junto a mi padre aquella mirada en sus ojos la reconocía, intenté moverme pero no pude, no encontraba la forma de hacerlo, y así me di cuenta que estaba atada y en la cama, él se acercaba a mi con un cuchillo en mano, abrí los ojos y tenía el vestido rasgado, cortado a un costado y yo desnuda con el encima haciéndome lo que jamas pensé, el miedo, asco, decepción, no quería que me toque, no quería, pero no podía hacer nada tenía demasiada fuerza, me dio vuelta y talló en mi espalada - dejame! por favor... dejame! soy tu hija... no me hagas, no.. AH! -gritaba, pero él me cubría la boca con las almohadas, hasta casi asfixiarme. los gritos en mi mente y suplicas no supe su se escuchaban en el exterior, solo quería que pare de alguna manera terminase. Déjame, DÉJAME! mi voz era seria, firma, logre romper las ataduras, me gire, lo atrapé apoyándolo contra la cama sin cuidado ni nada y mordí su cuello bebiendo de él hasta casi sin dejarlo nada y verlo morir ahí, no me gustó que fuera rápido.
De la nada estaba parada en un lugar sola y un susurro del viento es lo que oía, llamaba a las personas, pero nada nadie estaba, el tiempo pasaba y la soledad mas se apoderaba y me atormentaba, odiaba la soledad, así quedaré? alguien.. por favor sola, estoy sola, siempre quedó de la misma forma... porque siempre es lo mismo... la soledad me acompaña, así estaré la eternidad. No estas sola, recuerdalo, yo siempre estaré contigo. Permaneceré vigilante de tus pasos y estaré siempre cerca de ti, para cuando me necesites y para cuando no haga falta. ¿Elliot? Elliot! ¿dónde estas? y si tiene razón, el siempre estará junto a mi... entonces mis amigos también, no estaré sola, no lo estaré. Miré a mis costados y todos mis conocidos parecieron, mis amigas y amigos.
Los miedos y gritos acabaron, ya nada existía por el momento. Abrí los ojos y miré a Mihail.
Mas...

Chelsea Kardec- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 241
Antigüedad en el teatro: 25/10/2011
Reputación: 32
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Ninguno
Nombre de PB: Susan Coffey
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
La segunda oleada, la segunda ronda. Beber por segunda vez de mis venas. Sus labios pedían más y su garganta secamente y en silencio pedía a su cuerpo que soltara sus cadenas, que arrancara aquellos adornos de metal y se lanzara sobre mi brazo, sobre mi cuerpo, abriéndome un millar de heridas y así poder beber de mi. Su voz no lo dijo pero si su cuerpo, cada vez menos pesado y a la vez falto de vida. Sus ojos siguieron mi brazo ensangrentado cuando lo retiré y su lengua pedía un último bocado, dejando atrás la prisión de sus carnosos labios. Pero yo no podía permitir aquello, no le podía permitir beber más hasta que la sangre que contenían sus venas se hiciera una con la suya propia.
Y tal como lo pensé... hice bien.
Sus pensamientos fueron altos y claros. No hacía falta tener la habilidad para poder leer las mentes ajenas: tan solo me bastó escuchar, sentir su miedo recorrer la carne de su cuerpo. Su cerebro siendo destrozado poco a poco, dejando escapar los recuerdos más oscuros y temerosos. Otra vez me sentía impotente ante aquella oleada de miedo racional, dirigido siempre hacia su familia, siempre su familia. Pude ver a través de su mente la imagen de su madre muerta, la culpa que la destrozaba por dentro, como una infección que se extiende poco a poco sin descanso. Pude sentir el odio temeroso hacia su padre, lo que le hizo, lo que le quería hacer... aparté mi vista de la tortura para ocultarla en la oscuridad de mis manos. Labios abiertos y ensangrentados, aferrándose a la cordura y la fe... la fe hacia aquella chica.
Y de un modo u otro, mi mente partió unos años atrás, unos meros pasos en el tiempo hacia otro rostro, otra muchacha mancillada con el don oscuro. Una bailarina cuyo camino se adentraba en la decadencia y la pobreza futura y que, como un titiritero experto en el manejo de los hilos corté unos para que otros crecieran y se unieran de nuevo a la bailarina, unos hilos que rezumaban muerte pero vida a su vez. Aquel joven rostro que dejé en Italia me perseguía por las mañanas encerrado en mi habitación cubierto por un millar de sábanas. Cuando cruzaba el umbral del sueño siempre aparecía ante mí, oculta tras los rostros de mis conocidos y más allegados, observándome, culpándome... oh si, escuchaba sus pensamientos como si estuviera cerca... muy cerca...
- Más...
Su voz me hizo volver a la realidad, la cruda realidad. Se podría decir de muchas formas, pero todas y cada una de ellas decían lo mismo, la misma finalidad, el mismo destino: estaba torturando y asesinando a una joven tan solo para tener un cadáver más en mi compañía. Ese era el pensamiento más oscuro que recorría mi mente, pero había otros, más cálidos... más familiares. Puede que si, que aquella joven se convertiría en otro cadáver andante, pero se convertiría en mi vida, en mi hija, y yo sería su salvador, un ángel oscuro que cubre con sus alas el capullo de la crisálida, esperando que se haga más fuerte y crezca... para así tenerla a mi lado.
- ¿Quieres más? - Me levanté de mi asiento y en medio de un susurro me planté frente a ella. Sus mirada ida, sus labios entreabiertos, agotada. Estaba en las últimas mentalmente... pero, lo había conseguido, había superado sus temores y había vencido el poder de mi sangre maldita. Tomé su rostro con mi mano para mirarla y sonreí. - Ya queda poco, tan solo un último paso... - mis labios se acercaron a los suyos y deposité en ellos la poca sangre que tenía en mi boca, fruto de la resignación. - Saborea estas gotas, pues ahora, al borde del crepúsculo de la vida será cuando renazcas.
No esperé una contestación. Caí sobre su cuello como un depredador en busca de alimento, clavando mis colmillos en su carne, abriéndola y dejando que su sangre emanara. Bebí de ella con furia y vivacidad. Bebí toda la sangre que le había dado y le quedaba, dejándola casi seca. Sentí su respiración débil, su corazón casi por pararse... y fue en ese momento cuando me detuve y me abrí por tercera vez mis venas. Acerqué mi brazo a sus labios.
- Bebe... bebe por vez última y saborea el renacimiento de la oscuridad. Bebe cuanto puedas para alzarte como mi hija. - Esta vez el dolor no sería psicológico. Ya había superado la maldición. Ahora se acercaba el dolor de la conversión, el dolor que todos hemos pasado, cuando nuestros cuerpos morían y luego renacían, cuando pasábamos la debilidad de la carne y sentíamos el poder de nuestra alma, del espíritu demoníaco sediento en nuestras venas. Ah, sería entonces cuando la señorita Chelsea Kardec pasaría de ser una mortal, dejaría la muerte atrás y se convertiría en la nueva Parca.
Aparté el brazo con violencia, pues incluso llegó a morderme para sujetar mejor su bebida, para poder saborear todo el néctar inmortal.
- Álzate con fuerzas... hija mía.
Pero... ¿y su alter ego demoníaco? No lo sentía cercano pero tampoco lejos... Algo había pasado fuera de mis cálculos...
Y tal como lo pensé... hice bien.
Sus pensamientos fueron altos y claros. No hacía falta tener la habilidad para poder leer las mentes ajenas: tan solo me bastó escuchar, sentir su miedo recorrer la carne de su cuerpo. Su cerebro siendo destrozado poco a poco, dejando escapar los recuerdos más oscuros y temerosos. Otra vez me sentía impotente ante aquella oleada de miedo racional, dirigido siempre hacia su familia, siempre su familia. Pude ver a través de su mente la imagen de su madre muerta, la culpa que la destrozaba por dentro, como una infección que se extiende poco a poco sin descanso. Pude sentir el odio temeroso hacia su padre, lo que le hizo, lo que le quería hacer... aparté mi vista de la tortura para ocultarla en la oscuridad de mis manos. Labios abiertos y ensangrentados, aferrándose a la cordura y la fe... la fe hacia aquella chica.
Y de un modo u otro, mi mente partió unos años atrás, unos meros pasos en el tiempo hacia otro rostro, otra muchacha mancillada con el don oscuro. Una bailarina cuyo camino se adentraba en la decadencia y la pobreza futura y que, como un titiritero experto en el manejo de los hilos corté unos para que otros crecieran y se unieran de nuevo a la bailarina, unos hilos que rezumaban muerte pero vida a su vez. Aquel joven rostro que dejé en Italia me perseguía por las mañanas encerrado en mi habitación cubierto por un millar de sábanas. Cuando cruzaba el umbral del sueño siempre aparecía ante mí, oculta tras los rostros de mis conocidos y más allegados, observándome, culpándome... oh si, escuchaba sus pensamientos como si estuviera cerca... muy cerca...
- Más...
Su voz me hizo volver a la realidad, la cruda realidad. Se podría decir de muchas formas, pero todas y cada una de ellas decían lo mismo, la misma finalidad, el mismo destino: estaba torturando y asesinando a una joven tan solo para tener un cadáver más en mi compañía. Ese era el pensamiento más oscuro que recorría mi mente, pero había otros, más cálidos... más familiares. Puede que si, que aquella joven se convertiría en otro cadáver andante, pero se convertiría en mi vida, en mi hija, y yo sería su salvador, un ángel oscuro que cubre con sus alas el capullo de la crisálida, esperando que se haga más fuerte y crezca... para así tenerla a mi lado.
- ¿Quieres más? - Me levanté de mi asiento y en medio de un susurro me planté frente a ella. Sus mirada ida, sus labios entreabiertos, agotada. Estaba en las últimas mentalmente... pero, lo había conseguido, había superado sus temores y había vencido el poder de mi sangre maldita. Tomé su rostro con mi mano para mirarla y sonreí. - Ya queda poco, tan solo un último paso... - mis labios se acercaron a los suyos y deposité en ellos la poca sangre que tenía en mi boca, fruto de la resignación. - Saborea estas gotas, pues ahora, al borde del crepúsculo de la vida será cuando renazcas.
No esperé una contestación. Caí sobre su cuello como un depredador en busca de alimento, clavando mis colmillos en su carne, abriéndola y dejando que su sangre emanara. Bebí de ella con furia y vivacidad. Bebí toda la sangre que le había dado y le quedaba, dejándola casi seca. Sentí su respiración débil, su corazón casi por pararse... y fue en ese momento cuando me detuve y me abrí por tercera vez mis venas. Acerqué mi brazo a sus labios.
- Bebe... bebe por vez última y saborea el renacimiento de la oscuridad. Bebe cuanto puedas para alzarte como mi hija. - Esta vez el dolor no sería psicológico. Ya había superado la maldición. Ahora se acercaba el dolor de la conversión, el dolor que todos hemos pasado, cuando nuestros cuerpos morían y luego renacían, cuando pasábamos la debilidad de la carne y sentíamos el poder de nuestra alma, del espíritu demoníaco sediento en nuestras venas. Ah, sería entonces cuando la señorita Chelsea Kardec pasaría de ser una mortal, dejaría la muerte atrás y se convertiría en la nueva Parca.
Aparté el brazo con violencia, pues incluso llegó a morderme para sujetar mejor su bebida, para poder saborear todo el néctar inmortal.
- Álzate con fuerzas... hija mía.
Pero... ¿y su alter ego demoníaco? No lo sentía cercano pero tampoco lejos... Algo había pasado fuera de mis cálculos...

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- Excéntrico me llaman... yo les digo WAWAWAWAWAWAWA!:
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- Mi mundo, un lugar donde todo es posible y todo es, a su vez, real:
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Mihail VanWolf- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 1731
Antigüedad en el teatro: 04/09/2011
Reputación: 40
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Regente del Dead' Smile
Nombre de PB: Robert Downey Jr.
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Ya queda poco, tan solo un último paso…
Solo un último paso, me costaba pensar con claridad. Estaba agotada, luchar contra mi vida, contra mi miedo… me ha dejado ida, suponía que mis ojos estaban de la misma manera, era claro que sí, mi cuerpo aun resistía y mi cabeza estaba en dirección hacia él gracias a sus manos, pero mis ojos no lo miraban. Sus labios fríos rozaron el míos y un una escases de líquido quedo en mis labios, unas gotas que tenían un gran sabor, mi lengua recorrió mis labios cuando…
Sentí sus colmillos en mi cuello, incrustándose en mi piel, no sentí dolor alguno, pero a la velocidad que bebía de mí provoco que suelte un jadeo como pidiendo ayuda. Comencé a sentir mi cuerpo más apagado, débil, casi seco. Mi corazón latía con fuerza buscando sangre que pasar por mis venas, el líquido de la vida, pero casi no había mucho y su esfuerzo estaban fallando, cada vez moría más y más. –Mihail… –susurré a medias, sentía como si iba a morir, pero sabía que él no me haría eso, confío eso. El aire casi no llegaba a mi cabeza y mi respiración era más suave, más lenta y cansada. Mi cuerpo hacía lo imposible por mantenerse parado, pero no pudo si no fuera por las cadenas me desplomaría.
No sentí nada más, estaba cansada y quería dormir, pero tenía sed… demasiada para ser sincera, mi garganta estaba seca y quería beber algo. Sentí algo cerca de mis labios, fije mi vista en la herida, en la sangre que brotaba de esta. Mi lengua lamió la sangre, aquel néctar. Mi boca se abrió y se adhirió a la herida tomando del manantial que saciaría mi sed, sabía que eso buscaba.
La sangre… sangre, sangre y más sangre. Era ella quien saciaría mi sed y traería más vida a mi cuerpo. Volví hacer el intento de soltarme las cadenas y sujetar aquel brazo que me ofrecía ese líquido que me revitalizaba, tan dulce y sabroso, abrí un poco más mi boca y lo mordí así tener más de mi bebida, quería más y más, en eso se basa mis pensamientos.
Aparto con violencia su brazo, emití un quejido cuya intensidad me alarmo, pero creo que entendía el porqué.
Hasta que sentí algo, un dolor físico, creí que había perdido la sensibilidad, pero no, ahí estaba dolía. Escuché un grito ensordecedor y sentí que el alma se me partía al escuchar algo así, hasta que me di cuenta que era yo… yo estaba gritando Mihail! ¿Qué me está pasando?... AAAAH el dolor comenzó, sentía que mi piel se separaba poco a poco… era un dolor horrendo, escuchaba mis jadeos de dolor, sentía que estaba muriendo. Me encorvaba en el lugar, las punzadas recorrían mi cuerpo, eran incesantes, sentía como si fuese que bebí un veneno que simplemente quería mi muerte.
Luche contra la muerte, pero sabía que no tenía que hacerle caso, Mihail me lo había dicho que no haga caso, que sería parte, pero no podía como mortal no podía dejar de temer un poco a la muerte aun sabiendo que sería un no viva, una Nocturna.
Quedé quieta terminado con todo, deje mi cuerpo como peso muerto junto a las cadenas mirando al piso y quedando en la oscuridad…
Segundos, minutos u horas han pasado de aquello, no supe hasta que “desperté” respiré. Noté que mi creador estaba ahí y alguien más, percibía su presencia, es más lo veía oculto en las sombras –Padre… Ya acabo?... fue una pregunta, sabía que si, por lo que fueron mis primeras palabras en mi nueva vida
Solo un último paso, me costaba pensar con claridad. Estaba agotada, luchar contra mi vida, contra mi miedo… me ha dejado ida, suponía que mis ojos estaban de la misma manera, era claro que sí, mi cuerpo aun resistía y mi cabeza estaba en dirección hacia él gracias a sus manos, pero mis ojos no lo miraban. Sus labios fríos rozaron el míos y un una escases de líquido quedo en mis labios, unas gotas que tenían un gran sabor, mi lengua recorrió mis labios cuando…
Sentí sus colmillos en mi cuello, incrustándose en mi piel, no sentí dolor alguno, pero a la velocidad que bebía de mí provoco que suelte un jadeo como pidiendo ayuda. Comencé a sentir mi cuerpo más apagado, débil, casi seco. Mi corazón latía con fuerza buscando sangre que pasar por mis venas, el líquido de la vida, pero casi no había mucho y su esfuerzo estaban fallando, cada vez moría más y más. –Mihail… –susurré a medias, sentía como si iba a morir, pero sabía que él no me haría eso, confío eso. El aire casi no llegaba a mi cabeza y mi respiración era más suave, más lenta y cansada. Mi cuerpo hacía lo imposible por mantenerse parado, pero no pudo si no fuera por las cadenas me desplomaría.
No sentí nada más, estaba cansada y quería dormir, pero tenía sed… demasiada para ser sincera, mi garganta estaba seca y quería beber algo. Sentí algo cerca de mis labios, fije mi vista en la herida, en la sangre que brotaba de esta. Mi lengua lamió la sangre, aquel néctar. Mi boca se abrió y se adhirió a la herida tomando del manantial que saciaría mi sed, sabía que eso buscaba.
La sangre… sangre, sangre y más sangre. Era ella quien saciaría mi sed y traería más vida a mi cuerpo. Volví hacer el intento de soltarme las cadenas y sujetar aquel brazo que me ofrecía ese líquido que me revitalizaba, tan dulce y sabroso, abrí un poco más mi boca y lo mordí así tener más de mi bebida, quería más y más, en eso se basa mis pensamientos.
Aparto con violencia su brazo, emití un quejido cuya intensidad me alarmo, pero creo que entendía el porqué.
Hasta que sentí algo, un dolor físico, creí que había perdido la sensibilidad, pero no, ahí estaba dolía. Escuché un grito ensordecedor y sentí que el alma se me partía al escuchar algo así, hasta que me di cuenta que era yo… yo estaba gritando Mihail! ¿Qué me está pasando?... AAAAH el dolor comenzó, sentía que mi piel se separaba poco a poco… era un dolor horrendo, escuchaba mis jadeos de dolor, sentía que estaba muriendo. Me encorvaba en el lugar, las punzadas recorrían mi cuerpo, eran incesantes, sentía como si fuese que bebí un veneno que simplemente quería mi muerte.
Luche contra la muerte, pero sabía que no tenía que hacerle caso, Mihail me lo había dicho que no haga caso, que sería parte, pero no podía como mortal no podía dejar de temer un poco a la muerte aun sabiendo que sería un no viva, una Nocturna.
Quedé quieta terminado con todo, deje mi cuerpo como peso muerto junto a las cadenas mirando al piso y quedando en la oscuridad…
Segundos, minutos u horas han pasado de aquello, no supe hasta que “desperté” respiré. Noté que mi creador estaba ahí y alguien más, percibía su presencia, es más lo veía oculto en las sombras –Padre… Ya acabo?... fue una pregunta, sabía que si, por lo que fueron mis primeras palabras en mi nueva vida

Chelsea Kardec- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 241
Antigüedad en el teatro: 25/10/2011
Reputación: 32
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Ninguno
Nombre de PB: Susan Coffey
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
No pude refrenarme. Esta vez no. Al escuchar sus palabras, su pregunta para saber la llegada del fin de aquella tortura... no pude contenerme. Me lancé hacia ella, hacia el cuerpo moribundo de Chelsea, agarrándola por las axilas para luego terminar abrazándola. ¿Sentimiento de culpa? Si, era eso lo que sentía... un ardor en mi pecho tan fuerte que creí que se fundiría en una masa carnosa de cenizas. Apreté su cuerpo contra el mío. En ese instante millares de pensamientos recorrieron mi mente, millares de dudas y recordatorios: conocí a unos pocos nocturnos que, dejándose llevar por la emoción de la conversión abrazaron a sus hijos y estos los destrozaron sin ningún miramiento, llevados por la bestia inmortal de su interior. Por ello eran necesario las cadenas...
Las cadenas... los grilletes...
Alcé la mirada hacia sus muñecas, sus delicadas muñecas presas por unos grilletes algo ajustados y vi, horrorizado, como la sangre emanaba gota a gota, sin pausa pero tampoco dejándose llevar por el torrente. Unas finas líneas ondulaban sus brazos, marcando el contraste entre la nieve de su piel y el escarlata de la sangre. Las muñecas estaban laceradas, ardían en heridas de carne y acero. Rápidamente le quité los grilletes sin escuchar las protestas de James, el cual conocía el proceso de mi boca y no las tenía todas de liberarla tan pronto. Pero yo conocía mi sangre, conocía los efectos de ingerir el veneno que corre por mis venas. Chelsea estaba exhausta, estaba destrozada mental y físicamente. No podría destrozarme ni que quisiera... y no creo que quisiese.
Lentamente envolví su martirizado cuerpo en una manta ya preparada para tal ocasión y dejé que reposara en mis brazos. Cauto investigué si la conversión había finalizado. Mis dedos tocaron sus labios, unos labios carnosos y apetitosos que pronto serían la perdición de muchos. Aparté el superior y las vi, las fauces de la bestia. Una sonrisa escapó de mi mente para alojarse en mi rostro y, con voz tranquila y pausada...
- Bienvenida a la familia, Chelsea Kardec. Ahora eres mi hija de pleno derecho. Ahora la eternidad será el manto que rija tu destino, el cual lo forjarás con tus propias manos, alejada de la mortalidad. Ahora empieza tu nueva vida... - Tranquilamente me levanté del suelo y la ayudé a que hiciera lo mismo, aún acompañada por la manta sobre sus espaldas. - Ven, quiero mostrarte algo.
Las escaleras de las catacumbas tunca me habían parecido tan pesadas de subir, y no lo decía por el peso de Chels, sino... otro peso. Yo también estaba exhausto, estaba cansado. Había entregado mucha sangre y ahora los dos necesitábamos alimentarnos. Los dos éramos dos pelajes de bestias hambrientas... pero lo primero era la enseñanza. Lo primero era hacer conocer el nuevo mundo el cual conocería poco a poco. La luz de la Luna nos dio la bienvenida saliendo de la puerta subterranea y, con un gesto ámplio de mi diestra, le mostré... el mundo.
- Mira Ojazos, mira el mundo con tus nuevos ojos. Contempla el mundo que te rodea con tus ojos irisados de nocturna. Contempla la maravilla de la noche y su esplendor. Embriágate con ella...
Las cadenas... los grilletes...
Alcé la mirada hacia sus muñecas, sus delicadas muñecas presas por unos grilletes algo ajustados y vi, horrorizado, como la sangre emanaba gota a gota, sin pausa pero tampoco dejándose llevar por el torrente. Unas finas líneas ondulaban sus brazos, marcando el contraste entre la nieve de su piel y el escarlata de la sangre. Las muñecas estaban laceradas, ardían en heridas de carne y acero. Rápidamente le quité los grilletes sin escuchar las protestas de James, el cual conocía el proceso de mi boca y no las tenía todas de liberarla tan pronto. Pero yo conocía mi sangre, conocía los efectos de ingerir el veneno que corre por mis venas. Chelsea estaba exhausta, estaba destrozada mental y físicamente. No podría destrozarme ni que quisiera... y no creo que quisiese.
Lentamente envolví su martirizado cuerpo en una manta ya preparada para tal ocasión y dejé que reposara en mis brazos. Cauto investigué si la conversión había finalizado. Mis dedos tocaron sus labios, unos labios carnosos y apetitosos que pronto serían la perdición de muchos. Aparté el superior y las vi, las fauces de la bestia. Una sonrisa escapó de mi mente para alojarse en mi rostro y, con voz tranquila y pausada...
- Bienvenida a la familia, Chelsea Kardec. Ahora eres mi hija de pleno derecho. Ahora la eternidad será el manto que rija tu destino, el cual lo forjarás con tus propias manos, alejada de la mortalidad. Ahora empieza tu nueva vida... - Tranquilamente me levanté del suelo y la ayudé a que hiciera lo mismo, aún acompañada por la manta sobre sus espaldas. - Ven, quiero mostrarte algo.
Las escaleras de las catacumbas tunca me habían parecido tan pesadas de subir, y no lo decía por el peso de Chels, sino... otro peso. Yo también estaba exhausto, estaba cansado. Había entregado mucha sangre y ahora los dos necesitábamos alimentarnos. Los dos éramos dos pelajes de bestias hambrientas... pero lo primero era la enseñanza. Lo primero era hacer conocer el nuevo mundo el cual conocería poco a poco. La luz de la Luna nos dio la bienvenida saliendo de la puerta subterranea y, con un gesto ámplio de mi diestra, le mostré... el mundo.
- Mira Ojazos, mira el mundo con tus nuevos ojos. Contempla el mundo que te rodea con tus ojos irisados de nocturna. Contempla la maravilla de la noche y su esplendor. Embriágate con ella...

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Mihail VanWolf- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 1731
Antigüedad en el teatro: 04/09/2011
Reputación: 40
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Regente del Dead' Smile
Nombre de PB: Robert Downey Jr.
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Estaba débil, demasiado, sentí algo suave casi alrededor de mí, una manta, si fuera por mí ahora la agarraría mejor y dormiría entre los brazos de mi padre, pero sentí sus dedos en mis labios y sus ojos buscando señal de lo que en mente tenía, supondría que se refería a mis… colmillos. Se siente raro tenerlos, eran un poco más largos de los que estaba acostumbrada y eso no cambiará más, ahí quedarán por la eternidad.
La eternidad, era mucho tiempo ¿Qué será que haré en cada noche de mi existencia? Supongo que lo mismo que hacía bajo el sol de cada día, solo que ya no veré nunca más al astro rey y sus luces cálidas tocar mi piel… nunca más.
Miraba a mi padre y no sé por qué, pero me emocioné al escuchar su bienvenida, me sentía como en familia, tengo un nuevo padre, no evite y le di una caricia de mis labios en su mejilla, aparte de regalarle una sonrisa –Gracias por hacerlo posible, padre mío, por ser su hija y por ofrecerme una nueva “vida”… ¿Qué mostraras a mis nuevos ojos? –pero no me importaba que sería. Quería verlo al igual que, sé que habrá cosas nuevas por ver, quería ver la diferencia que existía entre el mundo que veía.
Con su ayuda me levante, ahí fue cuando note mi muñeca rasgada y por ella corría lentamente hilillos de sangre hasta gotas han dejado marca en mi brazo, miré sorprendida la herida sin dejar de seguirlo. Mis manos sujetaban la manta que reposaba en su espalda y hombros, pero no deba de ver aquel escarlata en mis brazos, era tan atrayentes, notaba más detalles de lo que podía ver antes. Llegamos a las escaleras de las catacumbas y vi lo que aún faltaba por subir. Suspiré, nunca sentí mi cuerpo tan consumido, tan fatigado. En esta ocasión fui ayudada por Mihail, pero notaba en su rostro que también estaba cansado, trate de no sintiera mi peso, ambos necesitábamos sangre… Con esto recordé la sed que estaba en mi garganta y quería algo, quería sangre es claro, necesitaba de ella en estos momentos, pero… matar, es lo que tenía que hacer, seré capaz para solo alimentarme, para “vivir”…
La luz de la perla madre de la noche choco contra mis ojos provocando que saliese de mis reflexiones y haciendo que aparte un poco la vista. Volví mi mirada al lugar a la salida. Me alejé de mi padre, escuchando su presentación al nuevo mundo para mis nuevos ojos. Notaba de otra manera a la luna, ese nombre que le di si iba con ella era tan hermosa como la perla y las estrellas diamantes que brillaban en el cielo negro. Caminé con pasos lentos hasta fijarme en las lapidas, claro estábamos en el cementerio y cada escultura que veía… cada detalle, la intensidad que veía con mis nuevos ojos, por un momento juré ver que una de las tantas esculturas me miraba y seguía con la vista, era justamente la más hermosa del cementerio, a mi parecer.
Rápidamente miré a mi padre, preguntándole con la vista si aquello podía pasar, pero creo que no sabía o ¿sí?
¿Lo hermoso puede dar algo de miedo? Camine más adelante casi llegando a la entrada, dejando atrás aquello y continuando la “investigación” simplemente tanto detallismo que me entregaba la noche me dejaba embelesada –¿Es posible sentirme así, padre? Que cada cosa me parezca algo tan nuevo y bello… o solo ya es una locura mía y exagero ante la belleza –pregunte con una voz suave parándome unos metros lejos de la entrada, temía salir aún, temía hacer algo que desagrade a mi padre. Preferí girarme y verlo a unos pasos detrás de mí, antes que ver los metros que me separan de mi cena, tanta gente caminando por el lugar, ellos no saben que serían mi próxima presa, mi alimento diario… No! Deja de pensar en ellos me “moralice” y sin dejar de mostrar una sonrisa, me centré en sus palabras.
La eternidad, era mucho tiempo ¿Qué será que haré en cada noche de mi existencia? Supongo que lo mismo que hacía bajo el sol de cada día, solo que ya no veré nunca más al astro rey y sus luces cálidas tocar mi piel… nunca más.
Miraba a mi padre y no sé por qué, pero me emocioné al escuchar su bienvenida, me sentía como en familia, tengo un nuevo padre, no evite y le di una caricia de mis labios en su mejilla, aparte de regalarle una sonrisa –Gracias por hacerlo posible, padre mío, por ser su hija y por ofrecerme una nueva “vida”… ¿Qué mostraras a mis nuevos ojos? –pero no me importaba que sería. Quería verlo al igual que, sé que habrá cosas nuevas por ver, quería ver la diferencia que existía entre el mundo que veía.
Con su ayuda me levante, ahí fue cuando note mi muñeca rasgada y por ella corría lentamente hilillos de sangre hasta gotas han dejado marca en mi brazo, miré sorprendida la herida sin dejar de seguirlo. Mis manos sujetaban la manta que reposaba en su espalda y hombros, pero no deba de ver aquel escarlata en mis brazos, era tan atrayentes, notaba más detalles de lo que podía ver antes. Llegamos a las escaleras de las catacumbas y vi lo que aún faltaba por subir. Suspiré, nunca sentí mi cuerpo tan consumido, tan fatigado. En esta ocasión fui ayudada por Mihail, pero notaba en su rostro que también estaba cansado, trate de no sintiera mi peso, ambos necesitábamos sangre… Con esto recordé la sed que estaba en mi garganta y quería algo, quería sangre es claro, necesitaba de ella en estos momentos, pero… matar, es lo que tenía que hacer, seré capaz para solo alimentarme, para “vivir”…
La luz de la perla madre de la noche choco contra mis ojos provocando que saliese de mis reflexiones y haciendo que aparte un poco la vista. Volví mi mirada al lugar a la salida. Me alejé de mi padre, escuchando su presentación al nuevo mundo para mis nuevos ojos. Notaba de otra manera a la luna, ese nombre que le di si iba con ella era tan hermosa como la perla y las estrellas diamantes que brillaban en el cielo negro. Caminé con pasos lentos hasta fijarme en las lapidas, claro estábamos en el cementerio y cada escultura que veía… cada detalle, la intensidad que veía con mis nuevos ojos, por un momento juré ver que una de las tantas esculturas me miraba y seguía con la vista, era justamente la más hermosa del cementerio, a mi parecer.
Rápidamente miré a mi padre, preguntándole con la vista si aquello podía pasar, pero creo que no sabía o ¿sí?
¿Lo hermoso puede dar algo de miedo? Camine más adelante casi llegando a la entrada, dejando atrás aquello y continuando la “investigación” simplemente tanto detallismo que me entregaba la noche me dejaba embelesada –¿Es posible sentirme así, padre? Que cada cosa me parezca algo tan nuevo y bello… o solo ya es una locura mía y exagero ante la belleza –pregunte con una voz suave parándome unos metros lejos de la entrada, temía salir aún, temía hacer algo que desagrade a mi padre. Preferí girarme y verlo a unos pasos detrás de mí, antes que ver los metros que me separan de mi cena, tanta gente caminando por el lugar, ellos no saben que serían mi próxima presa, mi alimento diario… No! Deja de pensar en ellos me “moralice” y sin dejar de mostrar una sonrisa, me centré en sus palabras.

Chelsea Kardec- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 241
Antigüedad en el teatro: 25/10/2011
Reputación: 32
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Ninguno
Nombre de PB: Susan Coffey
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
La miré, la miré con aquellos ojos de padre que nunca pude tener, que nunca pude usar... hasta aquel momento. Cuanto me hubiera gustado haber visto el renacer de mi otra hija, la cual hacía mucho tiempo que no veía, pero si sabía de ella. Ver a Chelsea regodearse con su nueva forma, con sus ojos cristalinos e irisados, absorviendo y reflectando la luz de la luna, devorando cuanto en sus manos podía... ah, la sensación de júbilo me embriagó por dentro, me hizo estremecer. La misma Chelsea me hizo recordar mis primeros días como inmortal, el aprendizaje que tuve que soportar... si, soportar. Desde siempre que he sido un poco impaciente para ciertas cosas, y el aprendizaje que me dio mi padre de la noche no fue una de las mejores tutelas que tuve. Tardé varias noches en asimilar lo que sus intrincadas palabras me querían decir... yo no me sumaría al mismo error que mi padre... le enseñaría... a mi manera.
Sus ojos contemplantes se posaron en mí, rogando una respuesta a su, no tan inesperada locura. Pasé largo rato observándola, analizando si mi sangre había afectado de alguna forma su carácter y, si así fuera, no estaba seguro de cuánto tardaría en aflorar mi semilla. Chelsea, mi hija fue la primera nocturna que había bebido tanta sangre de mí y no se había vuelto loca al instante. Tan solo hubo una que consiguió superar la barrera de Malakai, pero fue porque él quiso, porque él, como soy yo quería y quiere a dicha mujer... hacerle daño no está dentro de mis alocados planes.
- No Ojazos, no te has vuelto loca. Esta es la naturaleza que tus ojos ven y tus manos tocan. Esta es la barrera que se ha roto ante tus narices cuando tu corazón dejó de latir. Esta, querida hija mía, es tu nueva vida. - Mis brazos se alzaron pidiendo correspondencia, buscando el menudo cuerpo de Chelsea y abrazándola con sendas manos cruzadas en su espalda. Era la muestra de mi amor por ella, de mi lazo paternal, eterno con su nueva existencia. Era la misma imagen de un padre reciviendo a su hija tras una larga marcha. - Ahora ven, voy a enseñarte algo muy importante.
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Lo primero que le enseñé fue lo más básico de todo: sus nuevos dones. La piel mortal que había descartado la dejó ser libre, la dejó con una innegable fuerza interior que le avivó sus sentidos. Le enseñé a escuchar con sutileza, a poder sentir el aleteo de una mariposa tres calles más abajo y a poder aislarla del resto de sonidos. Le enseñé que su cuerpo ya no era tan frágil como parecía, así como su movimiento no era el mismo. El tiempo se había detenido para nosotros y por tanto, con el paso de este la forma de moverse de Chelsea cambiaría a una más... felina, ausente, inexistente. Le enseñé a mostrarse "humana" para el resto de la mortalidad, a cómo debía moverse y saber cuando se movía con rapidez y cuando lo hacía a tiempo mortal.
Fueron dos horas bien servidas, pues tenía un don para el aprendizaje. Todo lo que le enseñaba y escuchaba de mis palabras lo retenía con tanta fuerza... quería ver hasta donde podría llegar con mi tutoría...
- Bien Ojazos, te he enseñado lo más básico de los nocturnos y ahora, toca un pequeño e ínfimo detalle: comer. La primera vez te dejaré sola. Te dejaré que escojas tu misma... no interferiré. Quiero verte por dentro...
Sus ojos contemplantes se posaron en mí, rogando una respuesta a su, no tan inesperada locura. Pasé largo rato observándola, analizando si mi sangre había afectado de alguna forma su carácter y, si así fuera, no estaba seguro de cuánto tardaría en aflorar mi semilla. Chelsea, mi hija fue la primera nocturna que había bebido tanta sangre de mí y no se había vuelto loca al instante. Tan solo hubo una que consiguió superar la barrera de Malakai, pero fue porque él quiso, porque él, como soy yo quería y quiere a dicha mujer... hacerle daño no está dentro de mis alocados planes.
- No Ojazos, no te has vuelto loca. Esta es la naturaleza que tus ojos ven y tus manos tocan. Esta es la barrera que se ha roto ante tus narices cuando tu corazón dejó de latir. Esta, querida hija mía, es tu nueva vida. - Mis brazos se alzaron pidiendo correspondencia, buscando el menudo cuerpo de Chelsea y abrazándola con sendas manos cruzadas en su espalda. Era la muestra de mi amor por ella, de mi lazo paternal, eterno con su nueva existencia. Era la misma imagen de un padre reciviendo a su hija tras una larga marcha. - Ahora ven, voy a enseñarte algo muy importante.
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Lo primero que le enseñé fue lo más básico de todo: sus nuevos dones. La piel mortal que había descartado la dejó ser libre, la dejó con una innegable fuerza interior que le avivó sus sentidos. Le enseñé a escuchar con sutileza, a poder sentir el aleteo de una mariposa tres calles más abajo y a poder aislarla del resto de sonidos. Le enseñé que su cuerpo ya no era tan frágil como parecía, así como su movimiento no era el mismo. El tiempo se había detenido para nosotros y por tanto, con el paso de este la forma de moverse de Chelsea cambiaría a una más... felina, ausente, inexistente. Le enseñé a mostrarse "humana" para el resto de la mortalidad, a cómo debía moverse y saber cuando se movía con rapidez y cuando lo hacía a tiempo mortal.
Fueron dos horas bien servidas, pues tenía un don para el aprendizaje. Todo lo que le enseñaba y escuchaba de mis palabras lo retenía con tanta fuerza... quería ver hasta donde podría llegar con mi tutoría...
- Bien Ojazos, te he enseñado lo más básico de los nocturnos y ahora, toca un pequeño e ínfimo detalle: comer. La primera vez te dejaré sola. Te dejaré que escojas tu misma... no interferiré. Quiero verte por dentro...

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- Excéntrico me llaman... yo les digo WAWAWAWAWAWAWA!:
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- Mi mundo, un lugar donde todo es posible y todo es, a su vez, real:
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Mihail VanWolf- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 1731
Antigüedad en el teatro: 04/09/2011
Reputación: 40
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Regente del Dead' Smile
Nombre de PB: Robert Downey Jr.
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
Este sus palabras de presentación y sus brazos alzados, no hice más que ir a su encuentro sentir como me rodeaba y daba una muestra de afecto paternal, algo que en un tiempo dejé de buscarlo, pero ahora se hace hacía presente, estaba ahí ese cariño que de alguna manera me reconfortó por la añoranza que tenía. –Una nueva vida, mi nueva vida… nuestra padre mío –susurre aquellas palabras, pues ahora él era mi padre, somos una familia… una de las tinieblas, tan solo en este cuadro faltaba la mujer quien sería mi madre.
Yo seguí sus pasos, aun con la mente pensando en mi cena, no estaban lejos, pero debía aprender. Lo primero eran los “dones” que supuestamente teníamos, pero a medida que lo decía era impresionante cada vez más. El oído era tan sensible y potente, escuchaba las palabras con suma claridad, cada persona y sus conversaciones, luego el zumbido de los insectos, hasta que logré escuchar el aleteo de una mariposa, con distancia de tres calles, me costó un poco concentrarme, pero lo logré, pero el poder de aislar sonidos, me ha costado un poco más, no era fácil, aunque en poco tiempo llegué lograrlo. Mi caminar, era mucho más rápido que cualquier mortal, por lo que estuvimos varios minutos intentando, el corregía mi andar descuidado, a veces lo hacía muy rápido y otras… tan lento como la tortuga, hasta que conseguí hacerlo. Todo esto era volver a nacer, la única ventaja que tenía era que ya sabía caminar, hablar y otras cosas, pero igual era todo nuevo.
Fueron como más hora cuando mi padre me dicen que han pasado tan solo 2 horas, la verdad que enseña bastante bien y claro, me preguntaba quien habrá sido su creador, quería preguntárselo sentía curiosidad, no me atrevía a indagar en ese pasado. El problema es que pensaba que podía ser un tema si mucha importancia y mi curiosidad me dio las ganas de preguntar, cuando iba hacerlo, él hablo primero y me sorprendió.
-Que… lo haga yo. ¿Yo sola? –no sabía qué hacer, “quiero verte por dentro” aquellas palabras me hicieron pensar. Me iba caminando hacia afuera, nerviosa y pensado como actuar, que presa elegir, tendría que matar para alimentarme. Matar… era lo último que iba hacer en mi vida, pero ahora sería lo que haría diariamente para alimentarme, para vivir, solo por eso. Caminaba en entre la gente, entre los mortales, escuchando cada corazón, cubría mis heridas para que no notasen nada raro en mí, usé mis sentidos para buscar un mortal de mi agrado, del desagrado de mis labios. A lo lejos en un callejón se escuchaban extraños ruidos, puede escucharlo a cuatro cuadras de aquí. Mi andar no se detuvo, aún observaba a los transeúntes, riendo, hablando, paseando, no sabían que la muerte rondaba cerca, pero seguí aquella voz, ese ruido. Era extraño referirme a mí así, pero ahora era eso para ellos… el ser que sentencio su muerte de acuerdo a mi hambre, a mi ansiedad de sangre.
Ensimismada, era como me encontraba, sin dejar de buscar a quien saciaría mi sed, por momentos en mi cabeza solo había una palabra “sangre” era extraño pero quería. Por fin! Mi destino. No había observado que aquí nadie estaba, solo tres personas pasaban a mi lado, una de ellas me miró con miedo, pero sacudió la cabeza, como diciéndose que alucinaba, yo en cambio sonreí con amabilidad y no la vi más.
Ahora en mi soledad, entre en aquel oscuro lugar donde provenían llantos ahogados y vi a un hombre junto a una señorita, era obvio que pasaba, con esos jadeos del “señor”. Sin pudor me acerque más rápido de lo debido y lo hinque en el hombro. Este se asustó y el mirarme se sorprendió. Lo empuje sin mucho esfuerzo, ni fuerza y ayude a la pequeña. Corre, pero ahora le dije acaricie su mejilla sin dejar de mirar con odio al hombre s..si –arrastro las palabras en lo que corría a duras penas.
Tú, maldita mujer… me las pagarás poniéndote en su lugar!!! –dijo el hombre con fuerza, firmeza y ronca voz. Por segundos tuve miedo, hasta que recordé lo que era –No lo creo –susurre y con una rápido movimiento acerque a él, lo tomé del pelo corto y deje a la vista su cuello, pude ver la vena donde corría mi bebida de vida, ese néctar. Clavé mis armas… Era sabrosa, a pesar de estar mezclada con el alcohol, estaba caliente… deliciosa, quería toda y así era sería mía, no ERA MIA!, pobre presa, sus gritos me gustaron. Intentaba el pobre separarse de mi… haha no podrá. Sólo me separé en un acto de saborear el néctar escarlata, él estaba moribundo –v…vam..piro logro mencionar, lo miré su rostro pidiendo auxilio, luchando por vivir… hice caso omiso, ahora era primera yo… y volví a morderlo para continuar saciándome
Yo seguí sus pasos, aun con la mente pensando en mi cena, no estaban lejos, pero debía aprender. Lo primero eran los “dones” que supuestamente teníamos, pero a medida que lo decía era impresionante cada vez más. El oído era tan sensible y potente, escuchaba las palabras con suma claridad, cada persona y sus conversaciones, luego el zumbido de los insectos, hasta que logré escuchar el aleteo de una mariposa, con distancia de tres calles, me costó un poco concentrarme, pero lo logré, pero el poder de aislar sonidos, me ha costado un poco más, no era fácil, aunque en poco tiempo llegué lograrlo. Mi caminar, era mucho más rápido que cualquier mortal, por lo que estuvimos varios minutos intentando, el corregía mi andar descuidado, a veces lo hacía muy rápido y otras… tan lento como la tortuga, hasta que conseguí hacerlo. Todo esto era volver a nacer, la única ventaja que tenía era que ya sabía caminar, hablar y otras cosas, pero igual era todo nuevo.
Fueron como más hora cuando mi padre me dicen que han pasado tan solo 2 horas, la verdad que enseña bastante bien y claro, me preguntaba quien habrá sido su creador, quería preguntárselo sentía curiosidad, no me atrevía a indagar en ese pasado. El problema es que pensaba que podía ser un tema si mucha importancia y mi curiosidad me dio las ganas de preguntar, cuando iba hacerlo, él hablo primero y me sorprendió.
-Que… lo haga yo. ¿Yo sola? –no sabía qué hacer, “quiero verte por dentro” aquellas palabras me hicieron pensar. Me iba caminando hacia afuera, nerviosa y pensado como actuar, que presa elegir, tendría que matar para alimentarme. Matar… era lo último que iba hacer en mi vida, pero ahora sería lo que haría diariamente para alimentarme, para vivir, solo por eso. Caminaba en entre la gente, entre los mortales, escuchando cada corazón, cubría mis heridas para que no notasen nada raro en mí, usé mis sentidos para buscar un mortal de mi agrado, del desagrado de mis labios. A lo lejos en un callejón se escuchaban extraños ruidos, puede escucharlo a cuatro cuadras de aquí. Mi andar no se detuvo, aún observaba a los transeúntes, riendo, hablando, paseando, no sabían que la muerte rondaba cerca, pero seguí aquella voz, ese ruido. Era extraño referirme a mí así, pero ahora era eso para ellos… el ser que sentencio su muerte de acuerdo a mi hambre, a mi ansiedad de sangre.
Ensimismada, era como me encontraba, sin dejar de buscar a quien saciaría mi sed, por momentos en mi cabeza solo había una palabra “sangre” era extraño pero quería. Por fin! Mi destino. No había observado que aquí nadie estaba, solo tres personas pasaban a mi lado, una de ellas me miró con miedo, pero sacudió la cabeza, como diciéndose que alucinaba, yo en cambio sonreí con amabilidad y no la vi más.
Ahora en mi soledad, entre en aquel oscuro lugar donde provenían llantos ahogados y vi a un hombre junto a una señorita, era obvio que pasaba, con esos jadeos del “señor”. Sin pudor me acerque más rápido de lo debido y lo hinque en el hombro. Este se asustó y el mirarme se sorprendió. Lo empuje sin mucho esfuerzo, ni fuerza y ayude a la pequeña. Corre, pero ahora le dije acaricie su mejilla sin dejar de mirar con odio al hombre s..si –arrastro las palabras en lo que corría a duras penas.
Tú, maldita mujer… me las pagarás poniéndote en su lugar!!! –dijo el hombre con fuerza, firmeza y ronca voz. Por segundos tuve miedo, hasta que recordé lo que era –No lo creo –susurre y con una rápido movimiento acerque a él, lo tomé del pelo corto y deje a la vista su cuello, pude ver la vena donde corría mi bebida de vida, ese néctar. Clavé mis armas… Era sabrosa, a pesar de estar mezclada con el alcohol, estaba caliente… deliciosa, quería toda y así era sería mía, no ERA MIA!, pobre presa, sus gritos me gustaron. Intentaba el pobre separarse de mi… haha no podrá. Sólo me separé en un acto de saborear el néctar escarlata, él estaba moribundo –v…vam..piro logro mencionar, lo miré su rostro pidiendo auxilio, luchando por vivir… hice caso omiso, ahora era primera yo… y volví a morderlo para continuar saciándome

Chelsea Kardec- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 241
Antigüedad en el teatro: 25/10/2011
Reputación: 32
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Ninguno
Nombre de PB: Susan Coffey
Re: Bienvenida a la familia [Chelsea Kardec]
La velocidad con la que se adaptó a su nuevo estatus, a su nueva forma me ensombreció a la vez que me hacía sonreir. Por un lado envidié su metamorfosis, su adaptación, como si en otra vida ya hubiera sido una de nosotros, una hija de la noche. Una nocturna. Envidiaba ese poder tan abrumador de cambio... era realmente impresionante. Por otro lado, en ese instante, justo en ese instante fue cuando empecé a sentir más orgullo por mi hija neo-nata. La observaba con mis ojos fascinados, abiertos de par en par y mi sonrisa que se ensanchaba cada vez más y más...
Pero aún había algo que necesitaba descubrir. Algo que sería primordial de ahora en adelante: su instinto depredador. Le pedí que cazara, que se alimentara, pero que lo hiciera ella sola. Yo no intervendría pasara lo que pasara. Esa era la norma, esa fue mi primera orden al igual que mi primera enseñanza sobre la vida nocturna. Tenía que averiguar qué tipo de nocturno era y sería. Tenía que saberlo para, más adelante poder forjar un camino adecuado para su superviviencia.
Caminamos entre las calles, perdidos por las mareas de personas que cruzaban sus miradas con las nuestras. Ella iba delante encabezando la marcha. Yo iba justo detrás, escondida mi presencia para que no me notara cerca, para que se sintiera totalmente libre. Las miradas huidizas y las risas de los más jóvenes me hicieron sonreir: no tendría ninguna dificultad para con los mortales, de eso ya estaba seguro. Su belleza era comparada tan solo por su inocencia... inocencia ahora convertida en una tez blanquecina y unos ojos tan verdes, tan puros... una belleza letal. Radiaba hermosura por todo su cuerpo. Los hombres deseaban probar sus encantos. Las mujeres envidiarían sus formas y su tez, a la par que poco a poco se morderían el labio para no lanzarse sobre la mujer y sentir lo que es estar con una belleza como esa. Esa sería mi hija, esa sería la novia de la noche que había creado...
La emoción me estaba matando por dentro...
Tuvo muchas posibilidades para alimentarse pero, al parecer se declinó por un grito ahogado en una callejuela estrecha y oscura. Allí liberó a una mujer siendo acosada y acabó con la vida del hombre, alimentándose de él con furia y odio. La miré, la miré mientras absorbía la vida de aquel mortal. El hombre pronunció su última palabra, una afirmación que no era necesaria. Sus ojos se abrieron aún más cuando pudo ver tras la nocturna que lo estaba devorando a otra silueta, un hombre con sombrero y gafas que lo observaba todos sin hacer nada. Y tan solo cuando la muerte se lo llevó, entendió al fin por qué no hacía nada: por que era uno de ellos.
- Bien hija mía, muy bien. Espero que te haya sentado bien la cena. - Me agaché y la miré a los ojos: le brillaban con tanta intensidad que bien podría haberme quedado ciego mirando aquellos orbes resplandecientes. Las ansias y la excitación de la primera comida... eso era un regalo que pocos han podido recibir de sus maestros. Pasé mi dedo pulgar por sus labios, manchados de sangre, limpiando el vestigio que quedaba de su alimento. Unas cuantas gotas que probé con mis propios labios. Sabía a alcohol y un poco amargo... y le faltaba fuerza. - Tranquila, ya probarás cosas mejores. Ahora sígueme. Tenemos que hablar.
Era hora de pasar a otra lección, y quería que la supiera antes de salir el sol. Aún quedaba mucho tiempo, pero para ella, esa noche sería intensa. Convertiría mis enseñanzas en la llave para que pudiera abrir las puertas de la noche y saborear los manjares que la no vida le brindaba.
La llevé a los tejados de París. Le enseñé a trepar por las paredes, a asegurar sus pasos y a aprender de sus errores. Puede que seamos una raza sigilosa y felina, pero también dejamos huella a nuestro paso. Le enseñé a no dejar ni siquiera su aroma. Una vez en los tejados, me paré en seco y me giré hacia Chelsea.
- ¿Sabes por qué no te he dicho nada acerca de tu cena de esta noche? ¿Te imaginas el motivo? - Aguardé unos segundos de silencio, haciendo más dramatismo que otra cosa. - La razón es bien simple: quería ver tu instinto depredador. La primera cena siempre marca las siguientes cenas, los gustos del nocturno. En tu caso has elegido alimentarte de un maleante, un violador, un acosador, un deshecho de la naturaleza. Lo has hecho porque te has visto reflejada en esa mujer. Lo has hecho porque la furia y el odio te han dominado. Podrías haberte alimentado de cualquiera, de los jóvenes que no te quitaban ojo o de las mujeres que envidiaban tu porte. Pero no, elegiste al criminal. Eso denota que en tu corazón, aunque parado sigue latiendo la humanidad que tenías. Puede que más adelante cambien tus gustos, quien sabe, pero el inicio... el inicio queda marcado. Para terminar el tema tan solo un último consejo: intenta dejar a tus víctimas con vida. Puede que te sea difícil, que te cueste... pero he aquí el por qué: es más difícil no matar que matar. Si aprendes a controlarte, si aprendes a dejar con vida a tus presas, más adelante serás capaz de matar con mejor eficacia si así lo deseas. Es lo que aprendí por mi mismo. Ten fe en tus habilidades. Se que podrás. Se que incluso podrás llegar a superarme. - Sonreí con la vista centrada en sus ojos y, sin moverme del sitio le dije: - ahora, atácame.
Pero aún había algo que necesitaba descubrir. Algo que sería primordial de ahora en adelante: su instinto depredador. Le pedí que cazara, que se alimentara, pero que lo hiciera ella sola. Yo no intervendría pasara lo que pasara. Esa era la norma, esa fue mi primera orden al igual que mi primera enseñanza sobre la vida nocturna. Tenía que averiguar qué tipo de nocturno era y sería. Tenía que saberlo para, más adelante poder forjar un camino adecuado para su superviviencia.
Caminamos entre las calles, perdidos por las mareas de personas que cruzaban sus miradas con las nuestras. Ella iba delante encabezando la marcha. Yo iba justo detrás, escondida mi presencia para que no me notara cerca, para que se sintiera totalmente libre. Las miradas huidizas y las risas de los más jóvenes me hicieron sonreir: no tendría ninguna dificultad para con los mortales, de eso ya estaba seguro. Su belleza era comparada tan solo por su inocencia... inocencia ahora convertida en una tez blanquecina y unos ojos tan verdes, tan puros... una belleza letal. Radiaba hermosura por todo su cuerpo. Los hombres deseaban probar sus encantos. Las mujeres envidiarían sus formas y su tez, a la par que poco a poco se morderían el labio para no lanzarse sobre la mujer y sentir lo que es estar con una belleza como esa. Esa sería mi hija, esa sería la novia de la noche que había creado...
La emoción me estaba matando por dentro...
Tuvo muchas posibilidades para alimentarse pero, al parecer se declinó por un grito ahogado en una callejuela estrecha y oscura. Allí liberó a una mujer siendo acosada y acabó con la vida del hombre, alimentándose de él con furia y odio. La miré, la miré mientras absorbía la vida de aquel mortal. El hombre pronunció su última palabra, una afirmación que no era necesaria. Sus ojos se abrieron aún más cuando pudo ver tras la nocturna que lo estaba devorando a otra silueta, un hombre con sombrero y gafas que lo observaba todos sin hacer nada. Y tan solo cuando la muerte se lo llevó, entendió al fin por qué no hacía nada: por que era uno de ellos.
- Bien hija mía, muy bien. Espero que te haya sentado bien la cena. - Me agaché y la miré a los ojos: le brillaban con tanta intensidad que bien podría haberme quedado ciego mirando aquellos orbes resplandecientes. Las ansias y la excitación de la primera comida... eso era un regalo que pocos han podido recibir de sus maestros. Pasé mi dedo pulgar por sus labios, manchados de sangre, limpiando el vestigio que quedaba de su alimento. Unas cuantas gotas que probé con mis propios labios. Sabía a alcohol y un poco amargo... y le faltaba fuerza. - Tranquila, ya probarás cosas mejores. Ahora sígueme. Tenemos que hablar.
Era hora de pasar a otra lección, y quería que la supiera antes de salir el sol. Aún quedaba mucho tiempo, pero para ella, esa noche sería intensa. Convertiría mis enseñanzas en la llave para que pudiera abrir las puertas de la noche y saborear los manjares que la no vida le brindaba.
La llevé a los tejados de París. Le enseñé a trepar por las paredes, a asegurar sus pasos y a aprender de sus errores. Puede que seamos una raza sigilosa y felina, pero también dejamos huella a nuestro paso. Le enseñé a no dejar ni siquiera su aroma. Una vez en los tejados, me paré en seco y me giré hacia Chelsea.
- ¿Sabes por qué no te he dicho nada acerca de tu cena de esta noche? ¿Te imaginas el motivo? - Aguardé unos segundos de silencio, haciendo más dramatismo que otra cosa. - La razón es bien simple: quería ver tu instinto depredador. La primera cena siempre marca las siguientes cenas, los gustos del nocturno. En tu caso has elegido alimentarte de un maleante, un violador, un acosador, un deshecho de la naturaleza. Lo has hecho porque te has visto reflejada en esa mujer. Lo has hecho porque la furia y el odio te han dominado. Podrías haberte alimentado de cualquiera, de los jóvenes que no te quitaban ojo o de las mujeres que envidiaban tu porte. Pero no, elegiste al criminal. Eso denota que en tu corazón, aunque parado sigue latiendo la humanidad que tenías. Puede que más adelante cambien tus gustos, quien sabe, pero el inicio... el inicio queda marcado. Para terminar el tema tan solo un último consejo: intenta dejar a tus víctimas con vida. Puede que te sea difícil, que te cueste... pero he aquí el por qué: es más difícil no matar que matar. Si aprendes a controlarte, si aprendes a dejar con vida a tus presas, más adelante serás capaz de matar con mejor eficacia si así lo deseas. Es lo que aprendí por mi mismo. Ten fe en tus habilidades. Se que podrás. Se que incluso podrás llegar a superarme. - Sonreí con la vista centrada en sus ojos y, sin moverme del sitio le dije: - ahora, atácame.

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