En medio de calles poco iluminadas, los transeúntes pasean tranquilos ignorando a sus acechadores ocultos en la oscuridad. Vampiros y licántropos se camuflan entre sus víctimas, haciéndose pasar por meros mortales con el fin de apaciguar su insaciable sed.






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Mientras agonizo [Edvige] 5 5 18

Mientras agonizo [Edvige]

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Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Miér Ene 11, 2012 3:12 pm

“Me detuvieron...” Eran seis policías cargados de insania, en cuyos ojos brillaba la ferocidad de un demonio sin principios, sin ánima ni escrúpulos. Bestias al abrigo de Satanás. Franceses. Llevaban porra y la utilizaron. Les costó inmovilizarme pues eran torpes, “unos zotes, vamos...” Creo que le rompí la pierna a uno. También le arranqué la oreja de un bocado. “Se fue caliente a casa.” En cuanto a mí, “joder...” Costillas, estómago, espinillas, ojos, cejas... Tengo un aspecto impresionante. De pasearme por un cementerio, pensarían que soy un muerto viviente. Yo sólo veía extremidades ¿vale? Y las hostias me caían por todos lados. Entre tanta confusión, raro que no se golpeasen entre ellos por error. Llegamos al punto de no saber a quién pertenecía la sangre que teñía la acera. “Fue muy violento.” Y ya digo que eran seis. ¿Has escuchado? “Tío... ¡seis gorilas!” “¡Si me apuras ocho!” Aunque ahora que empiezo a recordar, yo creo que eran quince. “¡Gigantescos! ¡Me sujetaron! Fue... ¡Fue imposible escapar!” ¿Piensas que estaría en la cárcel de no ser así?

Agarrándome a los barrotes, escalé por ellos con el ojo medio tuerto para tratar de incorporarme. Hacía un frío de tres pares de cojones y de vez en cuando, mi rostro reflejaba el dolor de mis heridas. “Pero no escocían ¿eh?” “Aguanto carros y carretas.” Intenté meter la sesera entre dos barras. Tarea difícil. Gasto un 44 de pie y un 59 en cabeza. “Y por casi me quedo sin orejas” —Joder... — después probé una nueva estrategia, bastante similar a la anterior. Asomé una pierna. ¿Y si quepo y salgo? “Seguro que no soy el único que ha intentado esta peripecia.” ¿Preguntas si conseguí escapar? “Estarás de broma ¿no?” Yo sí que me reí. —¡HEY! ¡CABRONES! ¡TRAERME ALGO PARA SILENCIAR EL ESTÓMAGO!— "Un filete con patatas al vino, estaría de fábula para cargarme de energía." Quise llamar la atención de los carceleros. Podía oírles hablar al final del subterráneo. ¿El tema en cuestión? Mujeres. Y sabiendo que estaban de guardia un Sábado por la noche, supe que se estaban marcando faroles entre ambos, como si fuesen dos putos afortunados cubiertos de muslos y labios por todas partes, en sábanas de seda y una fulana abanicándoles. ¿Tú has visto como huele este sitio? ¿Te parece un puto palacio? Me preparé para mirarles a la cara, colmado de dignidad, hinchando el pecho, al escucharles acercarse a un ritmo pausado y entre risas, pisando huevos. “Compartimos expectativas. Yo tampoco tengo prisa.”

—Pan y agua, será lo único que tengas — arrojó lo dicho con desprecio dentro de mi celda. ¡Y cómo voy a bebérmela si la tiras! "¿A lametazo limpio?" "¿Crees que soy un maldito caniche?" "¿Eres gilipollas?" Escupí sangre al suelo. “Creo que me han roto una muela...” Y les miré con suficiencia al verles a dos metros de distancia. Acercarse más de lo mencionado, no entró en sus planes. “Cobardes, que sois unos cobardes.”
—Quiero hablar con el juez... — “Cómo se llama el tío este...” —...con el juez Richelieu — dije sin preocupaciones y muy serio. Era un amigo ¿sabes? Y en cuanto se enterase de mi encarcelamiento, me sacaría de allí. ¿Y qué hice para merecerlo? Cargarme a un demonio, incluido su recipiente. Primero le encerré en un pentagrama. Y cuando se estaba poniendo cómodo, le canté el rosario. El diablo descendió para chamuscarse en el infierno. Y resultó que, la tipa , el recipiente como dicen, consintió llevarle dentro. Una bruja, “todas locas...” llena de resquemor y rabia, más sola que una silla coja. No le gustó despedirse del demonio. Y para que me quedase claro, intentó matarme. “De ahí a que lo consiguiera, hay un tramo...” Total... que está fiambre. ¡Gané! Y como no pude meterme en ningún callejón por falta de tiempo y recursos para liquidarla en secreto, acabé con ella delante de la población francesa. “El resto de la historia, ya te la he contado.” “Treinta tíos contra mí.” “Te lo prometo.” —¿Para qué?— "Para qué, dice..." Le observé con atención, entrecerrando los ojos por culpa de la sangre que chorreaba por mi frente.

—Llevas patillas — "bien largas." Fue una observación, concluyente. La prolongación de dichas, alcanzaba su cuello. Sonreí rascándome la nariz al ver como arrugaba el ceño, sin entender a dónde quería llegar con aquel tema. Hice una pausa, comprobándome el interior de la boca con ayuda de la lengua mientras tanto . “Sí, una muela.” “Pero es la del juicio.” “¡De puta madre, brother! ¡Esa no sirve para nada!” proseguí dándomelas de interesante —Chaval... pareces un idiota y no te pregunto el motivo. Ya sea porque eres hijo de los Salcedo o los Soriano... — “o cualquiera del reino español, que allí es la última moda por lo visto...” —...o te hayan dicho que es favorecedor— “Siento abrirte los ojos, pero tarde o temprano tenías que saberlo” —Me importa una mierda... ¿.entiendes? Así que... — ·”ya sabes...” —...aplícate el cuento y tráeme al juez de los cojones— ¿Y qué contestó? Recibí un golpe en toda la geta y utilizó la culata del fusil para ello. Los tipos no supieron como reaccionar al verme reír como un poseso, mientras me sujetaba la nariz. “Normal...” Saldría de allí les gustase o no. ¡Y cuidado! “Que me quedé con la cara del fulano para devolvérsela.”

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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Edvige Brankovan el Miér Ene 11, 2012 8:41 pm

Uno debe buscarse en que ocuparse, sino la monotonía le da malas ideas y malos consejos.
Luis Gabriel Carrillo Navas


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Escenario de Theatre, Hora de ensayos hace 3 horas.- Sus labios entrecabiertos observaban aquella escena, reacomodandose en aquella gran silla majestuosa. »La cual estaba tallada finamente con braseras, respaldo de oro y terciopelo rojo.«, los gritos, los aplausos y la música en viva que creaba el músico del theatre, hacia que cada ensayo fuese como si fuese la mismisima obra, sin errores y sin ensayos. La gente esperando obtener algo mucho más fuerte que lo que se producia en cualquier otro teatro de la ciudadela.

¿Una violación?, pero ... si la chica parecia disfrutar, un resoplido tras otro y Edvige volvio a relamerse los labios, cansada y aburrida. ¿Era esto realmente lo que les divertida a un par de vampiros mal follados?, Había de dos opciones, una era hundirse en aquella silla cuidando cada detalle de aquella escena, observando como se divertian entre algunos de su misera condición, despues de todo. ¿Aparte de matar, es que habria otras actividades atractivas en las que gastar el jodido tiempo?; Quizá no habria otra opción.

Observaba el panorama y pasaba de vez en cuando los dedos sobre sus pronunciados labios, el denso aire que recorria aquél lugar y la música tan exquisita a los oidos de algunos, hacian que Edvige se retorciera desde su lugar. ¿Placer o Aberración?, nunca se sabría con ella, sus parpados se cerraron y abrieron con rapidez ante aquella escena, con tal hastio y aburrimiento; La escena se detuvo, Edvige se había levantado de aquella silla magistral, poniendo una de sus zapatillas sobre aquél suelo de roca fina. Un paso tras otro y se alejaba del lugar, voces y gritos se oian trás ella, y tan solo unos centimetros ella se detuvo, dando la media vuelta y mostrando aquella sonrisa tan sinica como ironica.

- He, tú - Apunto hacía un vampiro joven - ¿Pero donde se ha metido Jeremy? - Arqueo su ceja, observandole de pies a cabeza, algunos de los presentes volvian a sus respectivos lugares para repetir la poco creible escena vilmente montada. ¿Pero donde coño han sacado a este inepto?, segura de que alguien más leeria sus pensamientos pero poco le importo- Sabes que, dejalo ... - Basura, basura. La vampira contorneo sus caderas caminando hacía la salida. La misma canción, las mismas expresiones y movimientos, deteniendose nuevamente en el arco de piedra que devidia de una sala a otra, dandoles el ultimo vistazo, era demasiado perfeccionista para dejar aquella basofia de escena, Mihail era el jefe y preferia evitar dar explicaciones sobre una escena mal montada.

- ¿Os parece eso una violación? - Ladeo un poco su rostro, aquella sonrisa torcida volvia aparecer, sin dejar tiempo para que su mente recorriera todos los recuerdos. -Ya me lo parece que no ... - Al final, simplemente siguio su camino, ¡Ah!, la vida en un teatro con gente inmortal, tan ...emocionante.


Tribunales y Prisiones, Hora Actual.- Aquellos humanos que infrigian la ley eran de admiración, claro, habia de tipos a tipos, algunos eran unos completos ineptos, pero otros tenian una mente demasiado desarrollada para cometer todo tipo de crimenes atroceses que cualquier persona seria incapaz de idear. Estos ultimos eran interesantes para Edvige, beber de la sangre de estos le parecian todo un banquete, y este lugar era el mejor, el idoneo.

El porte de la joven vampira merodeaba por las oscuras celdas; los aromas, los miedos, y sus gritos, aquello la animaba, la emocionaba, pero dificilmente lo haria notar. Su rostro le abria las puertas a todos lados. ¿Por qué beber de los hombres?, porque son un mal para la sociedad, así les consideraba, no es que les odiara pero simplemente algunos le parecian que sobraban en el lugar, su paso fue más lento cada vez, ideando a quien se beberia, estaba totalmente convencida que podría sacar a su presa cuando ella quisiese, pensaba que los policias eran unos completos peleles. Entonces poco a poco sus dedos fueron rozandose contra los barrotes, despertando a uno que otro preso, deteniendose al escuchar voces de algunos más adelante.


Evan Murdock escribió:—Chaval... pareces un idiota y no te pregunto el motivo. Ya sea porque eres hijo de los Salcedo o los Soriano............o te hayan dicho que es favorecedor.... Me importa una mierda... ¿Entiendes? Así que... — ..... —...aplícate el cuento y tráeme al juez de los cojones—



Parecía que pronto se alimentaria de algún preso, Así que sin dudarlo se acerco hacía los policías y el miserable tras las rejas, relamiéndose nuevamente los labios. A Edvige le gustaba jugar, ¿Quién dice que con la comida no se juega?, tonterías, si que lo haría. ¿Pero entonces cual sería la excusa de alguien con el porte de la vampira en un lugar como ese?. Debía realmente planear que decir y que hacer.

- He venido a ver a mi hermano a este lugar - Sollozos falsos se escucharon, ¡Pero hombre, que falta de creatividad la de Edvige!, que más daba, lo que le importaba era saciar su sed, sin saber aun quién era el individuo. -Pero ... si te han dejado como Santo Cristo, Anda ... ¿¡Quien te ha hecho esto!?- Le brindó una sonrisa tan ordinaria para ella, girándose sobre sus talones para observar a los policías.-¿Podría tener algo de privacidad?.-Ni siquiera pudo terminar la frase porque entre ellos murmuraban cosas, las cuales simplemente eran debates entre alejarse hacia la entrada o simplemente observar desde otro angulo alejado.

¿Realmente tenia que cargarse a los inútiles de los policías después?.


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Jue Ene 12, 2012 6:11 am

Sin armas, atrapado en una ratonera. La manos me ardían a causa de las magulladuras, “les pegué fuerte...” y apreté con dureza los barrotes, aliviándome con la temperatura gélida del metal. Mi chaleco era un conjunto de harapos. “De la corbata no hablaremos...” La camisa dejó de ser blanca, moteada por un sin fin de vestigios sangrientos. Es decir, sangraba como un auténtico cerdo. Y la cólera creció silenciosa, reflejándose en la profundidad de mis ojos, mientras el guardia continuaba amenazándome. No me interesaban sus acusaciones. Todas eran falsas. “Como si yo fuese un asesino privado de remilgos y conciencia.” En realidad era un defensor de la justicia, protector por definición. ¿Contarles la verdad? “Va en contra de mis principios.” “Prefiero mantenerles en la ignorancia.” Demasiada información para unos caballeros con la mente tan estrecha.

Cargado de paciencia, dejé de mirarle. Sólo podía pensar en reventarle a hostia limpia, con la vista perdida en las botas, mordiéndome la boca para no soltarle otra perla. Estaba cansado, mostrando un nulo interés por participar en una acalorada discusión hacia ninguna parte y necesitaba un pañuelo o una toalla, algo para detener las hemorragias y evitar desmayarme como un Don nadie, sobre el suelo encharcado de agua.
—¿Te hace gracia?— “en realidad, dejé de reírme hace un rato” Sonreí con desdén. Casi fue un bufido de suficiencia, “face to face” —Mañana por la mañana, yo reiré el último al verte colgado de una soga. A estas horas, te estarás pudriendo en una fosa— “Mientras él reza frente a un plato de macarrones.” Era un hijo de puta y se notaba que estaba disfrutando de lo lindo. Como si tuviese algún problema personal conmigo. “¿Es porque soy rubio?” “¿Por mi estatura?” “¿Por mis azulados zafiros?” “¿Por la talla que gasto, resquebrajando el pantalón?” Demasiadas cuestiones y cero respuestas.

—He venido a ver a mi hermano a este lugar— “A este lugar...” Las paredes de la celda estaban completamente podridas. Me apiadé del pobre hombre al que aquella mujer buscaba inmersa en un torrente de lágrimas. Escuché sus gemidos sintiendo una punzada en el pecho, como si su hermano no mereciese estar allí, al igual que yo. Quizás cayó muerto hace días. O puede que fuese el individuo que golpeaba la pared contigua a mi celda —Pero ...
Alcé la cabeza, inmediatamente...
—si te han dejado como Santo Cristo, Anda ...— de un manotazo despejé mi cara. “Sí. Te habla a ti” —¿¡Quien te ha hecho esto!?— “Unos retrasados sin novia...” ¿Sabes una cosa? Creí oírla gimotear ¡En serio! Pero no tenía ni una lágrima. Ni siquiera rojeces en las córneas. Ni siquera se esforzó en disimular. ¡Para qué! Tenía los ojos tan grandes, que fue imposible no fijarse en ellos. Tampoco parecía preocuparle demasiado mi aspecto. ¿Una mujer que evita mostrar interés por la apariencia? “Impresionante.”

Girándose hacia los guardias, no se dio cuenta de que estaba proporcionándome un visionado panorámico de su sinuosa figura. "Toma ya..."
—¿Podría tener algo de privacidad?.— les miré, esperando a que se largasen de una puta vez. Tras un extenso debate, “la decisión de sus vidas,” eligieron desplazarse hasta el final del pasillo. ¡Os habéis ido lejos! “Y ahora qué...” Apoyé la cabeza entre dos barras, acercando el rostro a la chica, con mirada tranquila. ¿Quién era? ¿Qué hacía allí? Contemplé sus labios, esperando a que se abriesen, revelando el misterio. Tardé bastante en despegarme de sus comisuras. Me llamaban a gritos a pesar de mantener el silencio. Cometí incesto una y otra vez, pensando... “a qué sabrían.” Y mi cerebro llegó a una conclusión. Algo quería de mi. ¿Sabes por qué? Porque no nos parecíamos en nada. En todo caso, “si perteneciésemos al mismo árbol genealógico, seríamos pariente lejanos.” Además... ¿Quién confunde a un hermano? ¡Exacto! Estaba confuso e intranquilo, pero intenté no delatarme y seguirla el juego por si las moscas. “Ni de mi propia sombra me fío.”

—Cuanto tiempo, hermanita— parecía que le estuviese hablando a mi novia, en lugar de a una mujer de mi misma sangre —Has pegado un estirón— asentí certero, dándola un repaso al mismo tiempo que me alejaba de los barrotes impulsándome hacia atrás. “Mantengamos las distancias.” Hasta dónde querría llevar la farsa... —Casi no te reconozco— continué en un murmullo tremendamente irónico “Quién te iba a decir a ti que...” —Me da rabia que tengamos que vernos en estas circunstancias...— “Siento que un muro nos separa.”

Se me daba bien mentir a la gente. Practiqué durante años con mi verdadera hermana, allí en América. Primero con temas banales: Papá Noel, el ratoncito Pérez, el Yeti... Luego con cosas más importantes como prometerla que volvería algún día. “Aún está esperando.” Sin embargo, mis palabras comunicaban un mensaje con doble sentido. ¡Podrías haberlo adivinado a leguas! “No soy tonto.” No hay nada más peligroso que una mujer mentirosa. Y fue a dar con el menos indicado. “Esta no se chupa el dedo” ¡Ya lo dije! “Crecidita...” ¿Entiendes? —Qué coño quieres.


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Edvige Brankovan el Jue Ene 12, 2012 6:18 pm

Nunca vayas por el camino trazado, porque conduce hacia donde otros han ido ya.
Alexander Graham Bell.



Tribunales, Sala de Ejecuciones; Celda de Evan Murdock.- Si tan solo pudiera notar todo el trafico de miradas que emitian los dos, cualquiera se hubiera percatado que aquellos no eran más que dos simples desconocidos intrigados el uno al otro. Esta noche, era de aquellas que prefirias ir por lo más rapido, por lo facil, era mucho más facil asesinar a alguien en este lugar, nadie notaria su ausencia y las golpizas que recibian a veces les llevaba hacia la muerte, Y aunque entre más tiempo pasaba, Edvige se planteaba el irse con otro preso más condenado que él, Y es que varios minutos habian pasado trás la partida de los policias, el hombre detrás de las rejas había seguido completamente el juego. ¿Sorprendida?, no, ¿Interesada?, me temo que si. Volvio a echar un vistazo a aquél misero lugar, ¿Realmente había necesidad de que se dignara pasar por aquellos lugares?.

Alzo su vista hacia el techo, notando tanta mohosidad y humedad como aquellos putridos olores, volviendo a bajar la vista con tal lentitud como si no temiera que el sol saliera en menos de 6 horas. >"¿Podría haber tantas cosas interesantes en un simple humano?<, Dio varios pasos hacía atras, caminando en circulo y posando sus manos al rededor de su cintura, >Aseguro, que detrás de aquél rostro hinchado, puede haber quizá, solo quizá un rostro agradable a la vista, atractivo quizá"<, ladeaba el cuello hacia el prisionero demostrando aquella sonrisa cinica que le caracterizaba, y sus afilados dientes se pasearon por sus labios, acercandose hacía los barrotes, acariciandoles de arriba abajo, sintiendo aquella textura corriosa del metal, aspirando el aroma del joven, el cual emanaba sangre.

"Me da rabia que tengamos que vernos en estas circunstancias..."—Lo había dicho sin más, el chico tenia el cinismo a todo lo alto.

- Tu aroma ... -Susurro debilmente, audible apenas para él, se relamio los labios, disfrutando el aroma que él producia, volvio a alejarse otro paso, mirandole de pies de a cabeza, solo estaba dandole vueltas al asunto, paso una mano por su nuca, cerrando sus ojos, el olor se hacia más fuerte, y no solo el de él, sino el de los demás prisioneros. Aquí había de dos: O dejaba al nuevo hermano adquirido por la paz, que le matasen como correspondía, y se bebia a cualquier otro prisionero; >Joder, joder...<, la intriga que producia en ella era demasiado, queria hablarle un poco más, jugar, divertirse, pues despues de todo la noche hasta ahora pintaba un poco más interesante que en meses.

"Qué coño quieres." >Joder, pero que boca...< Fatal error, la pregunta imperativa del chico, su voz, y su tono, hacian que Edvige se interesa un poco en aquel ser Casi por inercia, Edvige había soltado un gran "", simplemente se dedico a mirarle con tanto soslayo. >"¿Y tu cual ...quieres?"<, Edvige simplemente negó con algo diversión, no se atreveria a decir algo tan burdo y ordinario como aquello.

- A ti ... -Sonrió nuevamente de lado, alzando su mirada que iba directamente a los ojos azules del cazador. Emitió un gran suspiro, solo eso. - ¿Y tu?... - Pego su cuerpo a los barrotes, importandole poco aquél vestido de telas final,, tomo uno de los barrotes ejerciendo suficiente fuerza para separarlo un poco, lo suficiente para que el joven tuviera un poco más de esperanza de poder escapar, sin lograr caber totalmente en el hueco. - ¿Que coño quieres? - Arqueo una ceja alzando su barbilla, estando ambos de frente a frente, sin temor en sus palabras, había sido directa.

¿Será entonces que hubiese sido mejor, que se hubiese ido a otra celda?, ¿Casualidad?.


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Vie Ene 13, 2012 6:47 am

"Sólo alguien que ha pasado cinco años en la cárcel puede llegar a estos extremos de maniático sin remedio; suplicando en la boca del manantial de la dulzura; enloquecido con la realización completamente física de los orígenes de la bendita vida; buscando ciegamente el regreso al lugar del que procede." Jack Kerouac

—A ti ...— ”¿A mí?” Señalé mi pecho con una incredulidad aplastante, dando un par de pasos hacia ella con el pie izquierdo medio cojo. “Era todo tan loco...” ¿Qué se le perdió a esta chica en los juzgados? Mantuve en alto la mirada, sosteniéndosela en silencio y entonces comprendí que las palabras que utilizó desde un inicio para llegar a dicha situación, fueron más acertadas de lo que predije. ¿Conclusión? “Era una hermanita de la caridad, preocupada por los más desfavorecidos.” De todos los presos, me eligió a mí ¡A MÍ! Y me dio qué pensar, también. “Soy el único que parece estar al borde de la muerte.”

"Porque tú imagínate, tío..." Imagínate que de la nada, aparece una mujer tan despampanante ¡irreal! producto de la imaginación de un necio, un chiflado con las horas contadas cuya única esperanza es sumergir su imaginación ilimitada en inmensos delirios, para perderse en algún lugar ficticio y que la realidad no termine tragándoselo... ¡Y no sólo le trata como si fuese de la familia! ...Si no que además, muestra interés por él.

Al sujetarme la herida del cuello, me comprobé el pulso, “porque tenía que estar muerto.” “¡En el puto cielo!” Me extrañó que la guardia, propensa a eludir jactarse de su discutible clemencia, me concediese como último deseo y contacto con la tierra, pasar la noche con semejante bombón. “No hicimos buenas migas...”

—¿Y tu?...— “Si yo te contara...” Reí sin razón, abriendo los ojos más de lo recomendable cuando pegó el cuerpo súbitamente a los barrotes con devoción, buscándome ansiosa. “Acabarás haciéndote daño, nena...” Pues una fuerza se apoderó de ella y empezó a contagiarme del mismo modo. Dio paso a mis instintos más febriles. Crecían como raíces y los tallos explosionaban al creer ver a la primavera, tras un solitario invierno. ¡Y empezó a importarme bien poco si aquello era un sueño o no! “Desde luego era de los mejores.”

“¿Sabes que tengo visiones premonitorias? Una capacidad en contra de toda naturaleza, turbia de cojones. Surgió de mi rama materna desde que tengo uso de razón. Mi abuela lo considera un don, pero es una putada...” "Después de patearte nocturno, media ciudad en busca de alimañas... lo último que deseas es contemplar una pesadilla cuando has cogido la cama con ganas, tras un duro día de trabajo. Brujas, licántropos, demonios, vampiros... se manifestaban en la pantalla e mi subconsciente devorando a seres humanos. ¡Y yo debía correr a salvarlos! ...para evitar la tragedia.”

Pero aquel sueño no era infortunado, si no todo lo contrario. ¿Realmente caí inerte sobre el suelo lleno de charcos y ahora mi espíritu vagaba por el paraíso? Bajé la mirada, pensativo por un instante. “Creí notarme el pulso en su momento.” Incluso el corazón aleteó presto, dándome pinchazos en las sienes, con la cabeza como un bombo al ver a la misteriosa desconocida desplazar unos centímetros el grosor de un barrote. ¿Pero qué...?” Di un paso atrás. Los guardias continuaron charlando alegremente y necios al final del pasillo, ignorando aquel acontecimiento. ¿Cómo lo hizo? La chica estaba en forma, pero no tanto... “...joder.” —¿Que coño quieres?— “¿Sinceramente?”

—Qué pasa...— “Increíble...” Ella no era de este mundo, aunque le importase bien poco pasearse por él. Y me pareció una falta de respeto ¿sabes? Que viniese aquí a tocarme los cojones a mí. Un acto de lo más cobarde colocar a un hombre inocente contra las cuerdas sin capacidad de defenderse. Evidentemente, cuando aterricé en la prisión me quitaron todas las armas. Y a pesar de sentirme como un flan, miré a la muerte de frente como un cazador miraría a un oso inmenso, apuntándole con la escopeta entre ceja y ceja antes de ejecutar su tiro maestro —¿Es que vas a concederme un deseo antes de morir?— “Bien, bien...” Era de chiste. Y respirando con insistencia, intentando rellenar de aire mis vacíos pulmones, procuré comportarme como un hombre al que no le importe lo que pase —Te voy a decir lo que vas a hacer...— me subí la parte trasera del pantalón en un claro intento por mejorar mi horrible aspecto. “Con el resto no podemos hacer nada.”—Vas a entrar aquí y vas a mirarme del mismo modo, a dos centímetros de distancia.— “...y espero que se te caiga la cara de vergüenza.”


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Edvige Brankovan el Vie Ene 13, 2012 8:29 am

"Un hombre tiene que ser escultura para satisfacer, una mujer para satisfacer solo sonríe, porque no es lo mismo tener el brazo tendido que la boca abierta."



Estaba claro que podia el ya saber lo que Edvige era o representaba, Pues ni siquiera hizo un asombro. "Que lastima de hombre ...". Volvio a pegar su cuerpo a los barrotes, esta vez ni siquiera intento abrirlos, el chico parecia saber su escencia.

Volvio a estudiarle con la mirada...

"Dificilmente un hechicero se cargaria ese porte, y que va, si fuese un demonio me hubiese dado cuenta en primera instancia", se limitaba a sonreirle, a provocarle con aquellos cruces de mirada. "¿Pero es que le has visto?, a pesar de aquellos hinchazones y la sangre sucia que corria por su cuerpo..." "Hay que admitirlo, esta de buen ver".

— ¿Es que vas a concederme un deseo antes de morir? — Su expresión y su voz le trajo recuerdos a la mujer, Recorrio con sus dedos los barrotes oxidados, cerrando los ojos...

»Flashback«
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Hace más de 300 años.- Las luces de las velas se apagaban lentamente, y la respiración se volvia más densa; en mi mente solo había alguien, deseando poder verle por ultima vez. ¡Que poco dura el amor!, aquellos tiempos dejaban de ser, yo incluso dejaba de ser, de existir. ¿Por que debe ser tan cruel el amor?, morir cuando apenas podria sentir la protección, el deseo y el amor de un hombre, un hombre que pudiera cortejarme y sintiera lo mismo que yo.

Mi debil cuerpo apenas y podia moverse, las muñecas me pesaban como si llevara un ancla atacada a cada una de ellas. La desesperación de no poder siquiera ponerme de pie, los llantos, los sollozos,y aunado a eso el aire denso se acomulaba en mi aposento, ¿Tanto esfuerzo para qué?, al final todos iremos a parar a una foza. La muerte me abraza, lo puedo sentir, los parpados pesan cada momento más, y cuando de un momento a otro, sentia la compañia de todos la oscuridad me abrazo, no estaba nadie, pero estaba segura que seguía viva, "El amor todo lo puede", le vi por ultima vez, aquél hombre, mi creador, mi primer amor, mi primer desengaño; altaneria pura, ambición.

Todo se nublo; Le daba la bienvenida a ...¿La muerte?, ¿Dolor?, ya no recuerdo que es el dolor...


»Fin«


Edvige abrio los ojos subitamente, y sus comisuras se curvearon, y apoyo sus codos sobre su torso paseando su dedo pulgar sobre sus carnosos labios tratando de disimular aquella sonrisa tan burlona en ocaciones, "Los hombres se creen realmente los putos amos de la tierra, los que todo lo pueden, todo lo hacen, todo lo inventan. ¿Es que acaso existira alguno que sea digno de admiración?, que va. Si el que no es un misogino, es un pelele sin oficio ni beneficio". "Extremos, extremos". Con un largo suspiro dejo de curvear los labios, sus ojos se cerraban y abrian de forma lenta, como si estuviera disfrutando todo aquél momento en compañia de aquél hombre. Aquél recuerdo le traia una mezcla de sentimientos dificiles de descifrar, algo tan agridulce.

—Te voy a decir lo que vas a hacer...— Ella se relamio los labios al observarle, "¿Pero que coño hace?", volvio a disimular una sonrisa, volteando momentaneamente a otra celda. —Vas a entrar aquí y vas a mirarme del mismo modo, a dos centímetros de distancia.— Regreso el rostro a su posición original, la luz de la luna le daba directamente al rostro. "Cazador, que de licantropo ni de coña".

- ¿Y porque no vienes tu aquí, y me enseñas ...- No termino siquiera la frase, no le temia, pero cuando hablaba con él, sentia la misma sensación cuando hablaba con el simple humano, a cuando lo hizo las ultimas veces con Aleksander- ¿Tienes deseos de asesinarme?, porque ... yo si que podría probarte. ¿Eso ya merece la muerte? - Se alejo un paso, caminando hacía la otra celda - ¿O me olvido de ti, y empiezo por otra parte?, ¿Un deseo antes de morir? -Se giro sobre sus talones - Tu no vas a morir hoy ... eso esta claro - ¿Cual era el siguiente punto para Edvige?, "¿Le dejaba por la paz, o lo dejaba en libertad?", todo dependia de él...



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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Vie Ene 13, 2012 5:23 pm

—¿Y porque no vienes tu aquí, y me enseñas ...— “Qué pasa... ¿Qué no te atreves?” Absurdo. Podría haber hecho conmigo lo que quisiese. Matar a la guardia con un sólo soplido, evitando testigos. Y clavándome la espalda contra un muro, devorarme hasta que el sólido se convirtiese en vapor, dejándome como un auténtico despojo tras un sin fin de cenizas a su paso. O quizás prefirió disfrutar jugando conmigo, haciéndome girar como una puta peonza hasta que vomitase. “Muy bonito...” Era increíble observarla, alejada de ser el genio de la lámpara a pesar de sus intentos por satisfacer mi desbocada ilusión de emanciparme de aquel pequeño apartamento, “acogedor por momentos con su litera y todo, pero asfixiante...” y la llave que abriese mis puertas para alcanzar la libertad, “porque odio quedarme anclado en un mismo lugar, con la cantidad de países que se extienden a lo largo y ancho del mapa.” Como ella, “ por ejemplo.” “Territorio prohibido.”

—¿Tienes deseos de asesinarme?— Podría haberla dicho que sí. “Pero no dije nada.” Me quedé mirando el plato de metal tirado en el suelo. Muy cerca, yacía el trozo de pan. Podría haber cogido el plato, lanzarlo como si fuera un frisbee y clavárselo en alguna parte, traspasando su esponjosa carne blancuzca y quedándome conforme, aunque no sirviese de mucho —porque ... yo si que podría probarte.— “Prefiero morir colgado de una soga.” ¡Si lo consiguen! “Soy un cabezota.” “Porque yo elijo cómo termino.” “Porque no me gusta la gente que va de lista y cree situarse en un puesto superior al mío.” “Porque estoy como una puta cabra y he vivido infinidad de momentos jodidos y puedo contarlos y montar una academia de paso.” “Porque tengo una fortaleza que más quisieran algunos y no le temo a nada ni a nadie.” Tengo el cuello ancho ¿sabes? Y supe que la cuerda tardaría en romperme los huesos. Procuraría no moverme, pues cuanto más te agitas más te aprieta. Cerraría los ojos y esperaría. Y cuando creyesen que estaba fiambre y bajasen mi cuerpo de la tarima, escaparía deshaciéndome de sus ataques y saldría corriendo... trotando como un "sin Dios" hasta hacerme pequeñito en la lejanía.

—, ¿Eso ya merece la muerte?— que decidiese mancillar con sus colmillos mi cuerpo serrano, ya era un sacrilegio ¿Entiendes? “Además, me han dicho que tengo un sabor inmaculado.” ¿Pensó que era tan ingenuo como para confiar en su buen pulso? ¿Siendo un Borgoña? “Ni de coña...” —¿O me olvido de ti, y empiezo por otra parte?,— adelanté un paso cuando se acercó a la otra celda, arrugando el ceño al contemplar a un hombre dormido como un ermitaño, tranquilo en su nuevo hogar de acogida. “Un vampiro que devora asesinos...” Negué con la cabeza inmediatamente apartando aquella visión al parecerme correcta en primera instancia, pues no podía considerarse un acto de justicia pleno. En apariencia sí. Pero no era moral. La ley decidía, no ella. “Pero la ley es tan confusa...” La línea del bien y del mal siempre fue fina, casi imperceptible, transparente como un susurro. Miras a tu derecha y el diablo sonríe maliciosamente murmurándote al oído lo que quieres escuchar. Miras a tu izquierda y el rostro de un ángel cándido te acaricia la mejilla, desarmándote con su dulzura ¿Y qué haces? “Ni puta idea, tío...”

—¿Un deseo antes de morir?— apreté los labios al levantar la cabeza, mientras me retiraba el nudo de la corbata. Seguí buscando el aire y estaba apretándome como una condenada. de forma similar a como lo haría la soga. Los minutos transcurrían y con él, mi tiempo. —Tu no vas a morir hoy ... eso esta claro— “¿What?”

—¿Y por qué no?— Empecé a caminar hacia ella, reparando en las manchas de óxido que surcaban la parte delantera de su vestido. Como si su cuerpo estuviese encarcelado en un mundo de porcelana fina, fría como el mismo hierro que ensució sus ropajes —Con las ganas que me tienes... ¿Quién te asegura a ti que pararás a tiempo?— me colgué de los barrotes, por encima de mi cabeza colocándome en una posición desenfadada ¿Deseaba que me acercase? “Lo hice sin problema” —Es difícil ¿eh? Detenerse. La nariz aletea... Te estremeces por el aroma... Los oídos se ensordecen con el latido de un corazón que bombea y bombea...—metiendo la mano por el hueco que dejó entreabierto, atrapé la parte inferior de su vestido y jugueteé con ella. Sólo con la prenda sin llegar a tocarla de verdad, por miedo a que me gustase. ¿Te lo dije? “Territorio prohibido.” Era tan fina que podía verme los dedos a través de la tela. Los localicé sombreados gracias a la luz de las antorchas creando claroscuros —...y yo me apago mientras tu cuerpo se engrandece— soltándola, volví a mirarla a los ojos. Era peligrosa, “pero yo también.” Cada uno a su manera ¿no? Con sus pros y sus contras. “Últimamente me perdonan siempre la vida.” “Y te aseguro que no soy un hombre agradable.” “Cosas de seres sobrenaturales...” Dicen que la sangre humana les fortalece igual que a nosotros la vampírica. “A mi desde luego, no me sabe a mermelada.”

A pesar de rasgarme la voz a causa de la intensidad a la que estábamos llegando, seguí el parloteo paseándome de arriba a abajo por su silueta diabólica. “Tan hermosa que sólo el hecho de atreverte a mirarla, escuece” —Tus músculos se tensan... el sonido de una respiración se acelera... y alcanzas el climax mientras agonizo sin suplicarte clemencia, porque yo no suplico, nena...


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Edvige Brankovan el Vie Ene 13, 2012 10:39 pm

"Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena."
Paulo Coelho


Si Edvige pudiese tener los ojos cristalizados por algunas lagrimas que desearan salir, entonces lo tendria, hoy, ahora, en esos momentos. "¿Pero es que era necesario tener que estar parada en este lugar?", ladeo su cuello hacia ambos lados, y echando los hombros hacia atrás, tratando de relajar un poco más su postura, "¿Pero tu de que vas?, es más facil beberte a otro, a un criminal, ¿Que tal un asesino?, un asesino que no tuvo compasión de arrebatarles la vida a toda una familia?", sus puños se cerraban, se sumergia en sus pensamientos olvidandose de sus actos, de donde estaba y que hacia ahí, "La gente juzga demasiado facil, demasiado rapido, que ni siquiera se ponen a pesar lo que es uno" -Basta ya de tanto ruido ...- "¿Pero que demonios?...", negó con la cabeza, siguiendo un paso más hacia la celda del otro hombre.

Con las ganas que me tienes... ¿Quién te asegura a ti que pararás a tiempo?— El labio superior aprisionaba al inferior, al mismo tiempo que se llevaba los dedos sobre la frente de Edvige, comenzando a frotar de manera suave. "Y quién le asegura a usted que yo le deseo? ", La garganta comenzaba a secarse, sentia una leve comezon, "Tipico, ha estado con más vampiros que mujeres humanas", o al menos eso parecia, ya que, se sabia casi de todo a todo, estaba en lo cierto.

...y yo me apago mientras tu cuerpo se engrandece— La chica se giro con brusquedad hacia el cazador, una vez más, quedando frente a frente, "¿Mi cuerpo se engrandece?, Te ofrezco lo mismo...". Volvio a tomar los barrotes con sus manos, sin dejar de soltar su mirada a la de él, tomando aire de manera tan precipitada como le fuese posible. "Cuanto silencio", ni el ni ella, solo habia silencio.

Tus músculos se tensan... el sonido de una respiración se acelera... y alcanzas el climax mientras agonizo sin suplicarte clemencia, porque yo no suplico, nena..."Ni soy nena, ni necesito que supliquen", Arqueo su ceja, volviendo abrir aquél espacio entre los dos barrotes, tomando de la nuca al cazador, "Tiene un bello color de ojos... igual que su actitud; JÁ.", Edvige rozo sus frios labios sobre los lastimados y rotos del cazador.

-¿Te gusta matar por matar?, o... ¿Prefieres matar por una razón interesante?, yo afirmo que es mejor que te den pelea-Alzo la vista, encontrándose con la mirada de él, los rostros estaban lo suficientemente cerca como para evitar poder hacer biscos al mirarle. - ¿Dices que no suplicarias clemencia?, A mi ya no me interesa que alguien desee matarme, ¿Muerta?, ya estoy, ¿El cielo?, nunca estaré ahí, no lo estaras tú, ni los que has asesinado. -Sonrió nuevamente de forma cínica, y con cada movimiento de sus labios, estos rosaban con los de él- ¿Deseas matarme?, Bien, beberé de ti, beberás de mi, porque entonces será lo más justo que pueda hacer esta noche. -Separo unos centimetros su rostro, impidiendo el rose de ambas bocas.

-El de la celda 5, ha quemado a su madre viva. ¿Tiene más derecho que yo a vivir?, ¿Más derecho a vivir que tú?- Se mordió sultimente el labio superior, soltándolo de manera lenta, nunca perdiendo el contacto visual. -¿Lo ponemos facil, ó ... me haras la noche más interesante?- Volvió a acercarse, esta vez pegando su cuerpo a los barrotes, pudiendo sentir un poco del contacto con el cuerpo del cazador. -Estoy segura que matarme así tan facil, no te satisface, muero de sed, pero puedo soportar no alimentarme de un humano esta noche, ¿Tu soportarias una noche más aquí?-De nuevo aquél roce con los labios de él. -Si, te lo afirmo, esta noche no morirás, no por mi, no por estos miseros guardias ... O ¿Deseas que aquellos ...insuficientes, lo hagan? -Su aroma, la envolvia cada vez más, podia aguantar sin beberle, pero su aroma le atraía, lo sabia, ella sabia que no debía confiar en ningún hombre, ninguno...


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Sáb Ene 14, 2012 7:35 am

Ella no sabía que yo era inocente. Pensaría que era uno de esos tipos que descuartizan a su mujer, revientan los sesos del perro del vecino, atracan una licorería o entran en un establecimiento al azar para liarse a tiros con un millar de individuos, porque de pequeños tuvieron una infancia difícil con episodios escabrosos y lágrimas saladas, incapaces de pasar página “y a otra cosa mariposa.”

“Te diré algo... Nací en Delaware con el apellido Murdock. Protector de la mar. No se muy bien lo que significa, aunque de niño tenía una barca. La hice con mis propias manos. Navegué por el Misisipi en contra de la corriente. Escalé las montañas azules. Dormí bajo un manto estrellado y cada luz parecía una promesa. Fumé la pipa de la paz. Recibí una carta y la noticia de que mi padre había muerto en las trincheras. Luego saboreé la independencia. Y cuando creí que mi vida sería siempre igual, descubrí la clase de seres que pueblan la tierra. Luego me mudé a Inglaterra con la palabra americano escrita en la frente. Contemplé de primera mano lo que eran capaces de hacer. Sus trucos y sus mentiras. Porque sus resquicios humanos desaparecieron hace décadas y por lo tanto carecían del respeto hacia las personas, cuando nosotros no tenemos por qué pagar lo que les hicieron, como si la culpa de que sus corazones dejasen de latir fuesen nuestras. Desde entonces estoy acostumbrado a pasar página cada noche.”

Algo debió molestarla pues me tomó de la nuca, “yo a merced como un puto perdedor cautivo de sus labios.” Y por casi me descoyunta. Estaba molido. Intentos de resistirme, “ninguno.” Salvajismo puro y duro a gusto del consumidor. Al principio cerré los ojos sacándole provecho al gélido tacto de sus carnosos labios, entre suspiros de alivio al sentir los hinchazones más livianos. “Como controlas, tía.”

—¿Te gusta matar por matar?, o... ¿Prefieres matar por una razón interesante?, yo afirmo que es mejor que te den pelea— “Respuesta C: por una promesa.” Apoyé la frente por unos segundos sobre la suya. La tenía muy cerca, con un gigantesco sentimiento de arrogancia recorriéndome por todas partes. “Una promesa es una obligación que no atiende a razones mientras te justificas para no sentirte culpable.” Al despegarse de mi, el dolor regresó por triplicado y eché en falta la bolsa de hielo. Pero yo no tenía por qué contestar a sus preguntas. Aquella mujer poseía el poder "y el menda presente, esperaba..." dejando caer los párpados cada vez que volvía el roce.

—¿Dices que no suplicarías clemencia?,— “Pedir misericordia es de débiles” —A mi ya no me interesa que alguien desee matarme, ¿Muerta?, ya estoy, — “Pues... para estar muerta, hablas por los codos.” —¿El cielo?, nunca estaré ahí, no lo estarás tú, ni los que has asesinado.— “Las mujeres siempre adelantándose a los acontecimientos.” Dios tendría que darme las gracias y concederme un terreno de doce mil hectáreas por hacerle frente a la escoria del planeta, atando los cabos que dejó sueltos mientras contemplaba el panorama en un enorme sillón, allá en las alturas y yo me partía la crisma resolviendo sus desastres. Limpiando el polvo que no le dio la gana barrer por pura pereza. El creador de un mundo imperfecto. “Jamás le contrataría como decorador de interiores, no sea que me deje la casa patas arriba.” —¿Deseas matarme?,— “Está pesadita... ¡Qué no puedo!” ¿Lo deseaba realmente? “Porque lo repetía tanto que...”

—Bien, beberé de ti, beberás de mi, porque entonces será lo más justo que pueda hacer esta noche.— ¿Un change? “Esto hay que replanteárselo seriamente.” Nadie podía asegurarme que cumpliese su promesa. Además yo deseaba salir. “Que mis heridas cicatricen me la suda.” —El de la celda 5, ha quemado a su madre viva.— “Tendrá un pronto muy malo.” “¿Y a mí que me cuentas, baby? Desde luego, le ponía más cachonda que yo. Al morderse el labio, me entraron sudores fríos. —¿Tiene más derecho que yo a vivir?, ¿Más derecho a vivir que tú?— “y que no se callaba...” ¡Hoy te han dado lengua para comer! ¿eh? —¿Lo ponemos fácil, ó ... me haras la noche más interesante?— Se pegó como una lapa ¡Como si estuviese hablando de otro asunto! Pero traté de interpretarlo de la forma correcta, dejando a un lado el calentón que me estaba subiendo, como asciende la espuma. ¿Dependía de mi que matase a ese hombre? ¿Era eso? ¿Sería el puto verdugo mientras ella se lava las manos? Ejecutaría el golpe. Pero la decisión sería mía. “Yo sólo quiero largarme, joder...” Y me las estaba haciendo pasar muy jodidas —Estoy segura que matarme así tan fácil, no te satisface,— “y ella que sabe...” “Con lo que me gusta sacar a pasear el cold delante de ellos” “¡No me conoce!” —muero de sed, pero puedo soportar no alimentarme de un humano esta noche,—“Congratulations” —¿Tu soportarías una noche más aquí?

—Con una botella de vino, puede que sí. Puede— “Contenta a cualquiera.” Una vez le di cerveza a un perro vagabundo. Se tiró toda la noche persiguiéndose la cola. Pensaría que era un gato que acechaba sus espaldas, “yo que coño se...” ¡Y qué felicidad! Fue divertido.

—Si, te lo afirmo, esta noche no morirás, no por mi, no por estos míseros guardias ... O ¿Deseas que aquellos ...insuficientes, lo hagan?— ¿Por qué era bondadosa conmigo? “Buena pregunta.” Porque suelen dar palmas con las orejas cuando ven sangre fresca. Como si fuese el puto cuatro de Julio, día inmenso y de pura celebración e independencia.

—¿Sabes qué? Me da igual...— respondí despreocupadamente —Haz lo que te de la gana. Como si quieres hacerte un sonajero con mis pelotas. Puedes matarme o dejarme libre. A la hora de la verdad, decides tú. Yo estoy atado de pies y manos— No literalmente. Pero poco podía hacer estando encarcelado. Casi fue un susurro y no existía el odio en aquellas palabras. Sólo la verdad. Asumí la posibilidad de que todo lo que saliese de su serpentina boca fuese mentira. Que quizás nadie me traería al juez. Que la soga acabaría partiéndome el cuello como a cualquier ser humano "Joder..." "Que vida tío, que vida..." —No pienso decidir el destino de un hombre si eso es lo que me estás pidiendo, pues también soy persona— volví a pegar la frente a la suya, respirando entrecortadamente. Poniéndome como cabeza de turco, elegí mi destino con valentía —Sólo te pido una cosa...— era una chorrada... —Si me muerdes, no lo hagas en el cuello— “Un respeto ante todo” Porque lo consideré demencial. Ya que estaba arrastrándome, mejor elegir un lugar más placentero —quiero que lo hagas aquí— saqué la mano y pellizqué sus ropajes a la altura del ombligo, acercándola al mismo tiempo que arremetía contra sus labios sin ruborizarme al introducir la lengua en aquel manantial. Y apagando mi sed, bebí directamente a morro, como hice antaño en los riachuelos americanos. Saboreé con dulzura, lo que para mi sería un último beso. Quizás el beso de la muerte o sólo un “hasta pronto.” Quedaba a su elección. Mi pulso se transformó en un tambor atronador a medida que transcurría el segundero.

El bocado estaba al caer. Podía verlo antes de que sucediese. La extensión de sus colmillos, los orificios en mi labio inferior. Sangre emanando como un cauce torrencial, tiñendo su barbilla. Lo imaginé una y otra vez, dejándola mi recuerdo en la punta de la lengua. ¿La deseaba? “En cierta manera sí.” Seguía siendo una mujer y me daba caña. “Soy un masoca. Lo tengo asumido.” Podría lanzarme de cabeza a un arrecife sólo para saber si sobrevivo. Y en cierta manera, hice lo mismo aquella noche.

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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Edvige Brankovan el Sáb Ene 14, 2012 12:43 pm

"Todo deseo tiene un objeto y éste es siempre oscuro. No hay deseos inocentes."


Demasiado contacto para tenerlo con un extraño, peor aun, con un cazador. ¿Que si se habia topado con alguno?, con varios, nada sin importancia, ella vive en su mundo, así que practicamente era lo más cerca que había estado de uno. —Haz lo que te de la gana. Como si quieres hacerte un sonajero con mis pelotas. Puedes matarme o dejarme libre. A la hora de la verdad, decides tú. Yo estoy atado de pies y manos— Edvige torcio los labios, "Pero, ¿Para que me sirven de sonajero?...". Observarle se estaba convirtiendo para ella en algo así como un pastiempo, "¿Matarlo?, ¿Como para qué?, solo con beber un poco de él me basta", entre los pensamientos, suspiro, quizá más por inercia que por una necesidad, "¿Dejarle libre?, ¿Que tal un cazador vampiro?, ¿Egoista de mi parte?, yo diria que divertido, interesante, quizá no antes visto, pero si es que dicen; >Nunca digas de esa agua no beberé<, Hombre que al final terminas extasiandote del agua, y este podría ser el claro ejemplo. ¿Por qué no hacerle lo mismo al cazador?, si esta de buen ver trás toda aquella hinchazon". Debates internos.

De momento a otro su rostro parecia una escultura, sin acciones, sin movimientos. Simplemente observandole con más detención, tratando de estudiarle de la manera más minuciosa posible. —No pienso decidir el destino de un hombre si eso es lo que me estás pidiendo, pues también soy persona "¿Y es que yo soy aire?, que bestia pues.", seguia sin hacer el minimo gesto, ella tampoco deseaba explicarle lo que habia querido decir anteriormente. —Sólo te pido una cosa..."¿Una cosa?, ya sabia yo que nada es gratis, ¿Pero que más quiere?, si le estoy dando la oportunidad de escapar y de sanar.... ¡HOMBRES!", Ella arqueo su espalda de forma recta, sin más —Si me muerdes, no lo hagas en el cuello"Anda ya...", Aquél rostro serio se habia desfigurado para soltar una carcajada. "¿Y este de que va?, vamos, que se piensa que me voy a lo fácil siempre...", se volvio a morder los labios para no continuar riendo —quiero que lo hagas aquí"¿El qué?", la seriedad volvio cuando el cazador toco sus ropas, el hombre tenia toda la piel amoratada, pero aun le quedaba la dignidad para pedir que no fuese en el cuello.

¿En que momento había sucedido todo?, Ahora probaba sus labios, aquellos labios casi destrozados, estaba tratando de alimentarse lo más lento posible. ¿Hacerle sufrir?, ella lo dudaba, solo deseaba disfrutar aquél escaso momento. Sabia que no podía pasarse, pero el solo sentir su sabor, era demasiado dificil. Edvige abrio sus ojos de manera precipitada, moviendose con una velocidad demasiado superior para los ojos humanos, abriendo el orificio de los barrotes más pronunciado, abriendose paso para llegar al cazador en custodia. Había sido un rapido movimiento que apenas y cuando pudo entrar, lo había vuelto a tomar de la nuca, siguiendo con aquél beso, succionando de la manera más lenta, quizá menos dolora o quizá la más tormentosa.

El cuerpo de él parecia temblar, sentia su pulso más bajo. ¿Que quedaba?, ¿Morir o hacerle que sobreviviera más de lo debido?, Edvige se separo de la forma más brusca posible. -¿No querias el cuello?, tampoco yo, y beber de mi muñeca no te dará demasiado tiempo - Arqueo una ceja, sonriendo de manera maliciosa, empujando al pobre hombre hacia la pared; con una fuerza mediana, lo suficiente para que el pudiera moverse. Era bien sabido que la yugular era una de las venas donde corria más torrente sanguineo, El chico claramente no deseaba ese lugar, y Edvige no dejaria que él bebiera de ella en el lugar que no quizo él, y como le había dicho antes, beber de la muñeca significaba más tiempo.

Ella le miro a los, lamiendose los labios y viendole debilitado cada vez más, acercandose a él, hasta quedar a menos de 30 centimetros.

Se mordio los labios suavemente, sin dejar de brindarle aquella mirada. ¿Traicionera?, no, no lo era, no era mentirosa, quizá escondia sus palabras. - ¿Que tanto sabes de la vena femoral?... - Arqueo su ceja, sonriendole de manera torcida, levantadose el vestido - ¿O ...prefieres arriesgarte en otro sitio?.- Jugando con el vaivén del alce y baje de su vestido...




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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Sáb Ene 14, 2012 4:46 pm

la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un «¡Ahhh!». Jack Kerouac


“Que mareo, brother...” Yo era una puta naranja y estaba exprimiéndome el jugo a fondo, con la consiguiente pérdida de mi dichosa esencia y en un futuro fronterizo, ser un conjunto de cáscaras como única alusión a lo que fui en vida. ¿Cómo te quedas? “Despojo.” “Como yo.” “¡COMO YO!” Tomándose su tiempo... “¡Los relojes se detienen!”...traté de centrarme en el movimiento de mis propios labios para no prestar atención a la incesante y monstruosa succión que ejercía sobre mí. “Una cosa tremenda.” A pesar de que no era la primera vez que me hacían “esto...” creí no lograr acostumbrarme nunca. ¡Y cómo iba a acostumbrarme! ¡Era demencial, joder! Apenas notaba la boca, encontrándola dormida. “Si sacamos algo positivo de todo esto, es... que ya no me duele.” ¡Al mal tiempo buena cara!

La situación comenzó a torcerse -¿Really?- en el momento que decidió abrir un hueco entre los barrotes, colándose dentro de la celda sin dejar de sujetarme apenas. Yo era el único hombre sobre la faz de la tierra y quería aniquilarme a “disgustos satisfactorios,” un nuevo concepto para mi extenso vocabulario. “Y eso que no tengo ni puta idea de lo que es una letra.” Te confesaré algo a ti, que me escuchas... Siempre quise aprender a leer. Pero al ritmo que me estaba devorando, comprendí que no llegaría más allá de la “A” en el diccionario. “Yeah... Disgustos satisfactorios.” “Porque aquel beso era mortal.” Un arma letal de doble filo. El corazón me latía en adagio simulando una marcha fúnebre, mientras veía el hoyo cada vez más cerca, tan negro como el inmenso vacío en mis ojos y un largo, larguísimo camino hacia lo desconocido. Y sentí pánico ¿sabes? Por primera vez, dejé de controlar la situación tirándome de cabeza a un pozo sin fondo. Y trataba de agarrarme a una cuerda imaginaria que se escapaba, luego regresaba y jugaba conmigo también. Una pantomima indigna para representarla en un enorme teatro pero que atraería a las masas con tal de experimentar en sus propias carnes lo que es el verdadero morbo. Y aquella mujer tenía todas las papeletas para ser la actriz principal del espectáculo. “En esto que me veo en la tumba y se aparta con brusquedad.” “¡No me preguntes por qué!” “Pues yo ya pensé, que no lo contaba.”

—¿No querias el cuello?,— ”No me acuerdo.” —tampoco yo, y beber de mi muñeca no te dará demasiado tiempo— “Creo que tengo fiebre.” Me faltó el canto de un duro para comprobarme la frente y salir de dudas. Por casi lo consigo. Y no porque me pesase un quintal el brazo, al írseme la fuerza por la punta de los dedos. Si no porque me clavó contra la pared, adornando el lugar, “ya que ni un cuadro había.” Y me reí ¿sabes? Descojonándome vivo, como al que le han contado un chiste tremendo y entre lágrimas trata de respirar y de encontrar el sosiego, pero no puede porque es demasiado gracioso. Aun debía tener hambre, paseando la lengua ante un bistec humeante —¿Que tanto sabes de la vena femoral?...— “Tanto como para saber que si te la corto, te desangras, mala pécora.” ¿Iba en serio? ¿Pretendía curarme? ¡Quién te lo diría! ¿Una mujer de palabra? ¿Con lo mentirosas que son aparte de manipuladoras? ¡Tenemos sentimientos, joder! Y al subirse el vestido, me quedé atontado, pidiendo un poco más de altura para ver el paisaje en todo su esplendor. “¿Y por qué no?” “El monte de Venus.” —¿O ...prefieres arriesgarte en otro sitio?.— “El que no apuesta, no gana.” “¡Ni mama, tío!”

—¿Tengo que ir yo? Porque... me encuentro un tanto indispuesto— confirme hora y lugar. “En este momento.” “Justo en su ingle.” Caminé dando tumbos. El pie derecho resbalaba mientras me sujetaba un brazo que empezaba a pasarme factura. Igual que el que sale de una guerra y le han dado por todos lados. Pero con la cabeza alta ¿eh?

Caí de rodillas frente a ella. La postura no era de mi gusto. Parecía que estuviese suplicándole, cuando juré por encima de mi cadáver hacerlo. ¿Y no estaba cadáver ya? Alcé la falda del vestido con lentitud mientras las trompetas entonaban milagrosas y presentaban la llegada de una visión celestial. Obré de manera perfecta, comparándome al mecanismo de un reloj aún estando tan débil. “Me ponen a una chica delante tan dispuesta, se me cruzan los cables y enloquezco sacando la voluntad de Dios sabe dónde.” Y qué debía hacer... ¿Morder y ya está? Su piel era tan tersa que daba lástima cometer tal ultraje. “Pero ella no mostró inconvenientes en lastimarme a mí y a mi ego, que es tan inmenso como el mismísimo cielo.” Tomé sus muslos, llenándome las manos y la miré desde abajo.

—A tu salud, guapa...— antes de clavar los colmillos en esa ingle que me estaba trayendo de cabeza. Jamás hice algo igual. Me di asco de mi mismo y traté de no echar la raba. Aunque por otro lado, fue algo así como una venganza, recuperando la sangre que me había robado. La boca se volvió pastosa y succioné como si bebiese a través de una pajita muy estrecha. Al principio me dio asco. Al final también. No por ella. Se debía al sabor de la sangre metálico y repugnante como un higo pocho. ¡Mentiroso! En realidad parecía crema fundida de chocolate. Como si sus venas hubiesen mejorado al horrible sabor de la sangre corriente y moliente. No hizo falta que me detuviese. Yo mismo me despegué taponando su herida con una palma y limpiándome con el dorso de la otra mano. “Entonces sucedió el milagro.” Empecé a sentirme de puta madre ¿sabes? Como cuando fumaba hierva con los indios de las montañas rocosas. Mi brazo volvió a ser ligero. Me incorporé de golpe sin cojera. Los arañazos cicatrizaron. Brechas abiertas en canal terminaron de cerrarse ante la mirada de este chico atolondrado que poco podía creerse lo que estaba viendo. Y el ardor en los labios. Y la ceja derecha. Incluso mi ojo morado. Volvía a ser yo. “Evan Murdock” y no un puto desconocido. Fascinación era lo mínimo —Ha sido acojonante.

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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Edvige Brankovan el Sáb Ene 14, 2012 7:40 pm

La tontería es infinitamente mas fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene un límite, la tontería no.
Claude Chabrol



Y aquél hormigueo comenzo a rondar por todo el cuerpo de Edvige, la sangre que el ahora estaba succionando no era demasiada perdida para ella, una vez que pudo el volver a reponerse se alejo de él sin más. "¿Es de verdad?", de un momento a otro el joven cazador se encontraba entero, su rostro habia cambiado y ella simplemente nego un par de veces en forma divertida aquél hecho. Y entonces, no había marcha atrás, habian bebido el uno del otro. "¿Eso fue un acto traicionero?", realmente estaban pasando torrentes de pensamientos y de ideas por su cabeza.

—A tu salud, guapa...— "Ya, sigue quejandote de los de mi especie,a ver si te animas, que llevaras mi sangre ahora ...". resoplo resignada, "¿Que carajohabía sido todo aquello?", ya era hora de que mejor saliera de la celda, ni siquiera había pasado más de 5 minutos cuando de nuevo se encontraba en los pasillos, aquellos donde el piso era humedo sin saber si aquello eran desechos urinarios, sangre o agua. Edvige apreto sus mandibulas, ¿Había sido realmente tan estupida?, debia pensarselo de mejor manera.

Volvío a mirar al cazador, tomando los dos barrotes que hacian una brecha. Ese debate interno, en el cual debia pensarse ahora si dejarle en libertad o que se quedara dentro, total, que llevaba fuerzas para soportar pelear con un par de guardias. Mordio sus labios, observandole, observando como se había recuperado. "Lo aseguro, tiene buena pinta". Alzo la vista hacía al techo, tratando de no volver a perderse en todos aquellos pensamientos que le rondaban. ¿Que si lo había hecho antes?, Al parecer no, no recordaba hacer semejante acción, era casi su primera vez, o al menos ella lo recordaba, le sonrio, le sonrio de aquella forma tan victoriosa y tan cinica como a ella le era posible; pero entonces recordo...

¿No había sido hace 250 años cuando dejo que una niña; que era maltratada por su padre, bebiera de ella?, si, ahí la sonrisa de Edvige se apago, se apago como vil farol de banqueta, el rostro de ella se torno tenso, y totalmente serio. "La mierda...". ¿Que había pasado realmente cuando la niña bebio de ella?, aquello había sido en uno de los paises bajos el cual ya Edvige no recordaba, y practicamente tuvo que huir de aquella ciudad.

- ¿Te crees supremo no es así? - La voz tan directa de ella, estaba molesta, estaba cabreada con ella misma, ¿Como había sido tan estpudida?.

—Ha sido acojonante- Sonrio de la forma más amable que podia, y casi le interrumpio. -Fascinante, esa es tu palabra, estas fascinado, y puedo entender por qué, estas extasiado. - Arqueo una ceja, abriendo la brecha entre los dos barrotes, el crujir de sus mandibulas se había escuchado, y ahora era seguro que un par de presos hubieran escuchado los ruidos extraños producidos de la celda del cazador. -Que ironico ... - Ella no podía siquiera seguir hablando, solo podia pensar en la niña de hace 250 años y en el cazador, "Más idiota.... no podría ser yo.". Ironia, todo era una ironia ahora, el un cazador, el gato y el ratón.

Edvige volvio a tomarle de la nuca, volviendo a rozar sus labios sobre los de él, apriosionandolo solo un poco y de forma sutil hacía la pared, hacía aquél lugar donde el reflejo de la luna no llegaba, donde ni siquiera los mismos guardias podrian verlos...


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Dom Ene 15, 2012 5:58 am

—Fascinante, esa es tu palabra, estas fascinado, y puedo entender por qué, estas extasiado.— Mi momento de júbilo prácticamente se vio interrumpido por su parlamento. “Alucinante, deslumbrante, acojonante...” “Todo termina en -ante ¿no?” “Entonces hablamos del mismo tema.” ¿A qué vino eso? Me quedé en silencio, comprobándome la movilidad del hombro y observándola con el ceño fruncido al atisbar irritación en su mandíbula y el consiguiente desplazamiento de los barrotes de mi celda en un claro intento por desquitarse como el que golpea una almohada descargando la rabia contenida que siente. ¡Eso parecía! Aunque encontrarle el sentido al comportamiento de una mujer se asemeja a tratar de descodificar un código encriptado. “Son tan herméticas...” ¡Que a mi me da igual! ¿eh? —Que irónico ...— “Lo se...” ¿De qué cojones estábamos hablando? ¿De mi fascinación por los poderes vampíricos? “Odiarlos no me impide ser consciente de la magia que desprenden, joder.” “Procuro evitar comportarme como un hombre ignorante.”

“Juro que no me moví.” Ni un paso, tío. Ni siquiera solté una lindeza, de las muchas que podían habérseme ocurrido para dejarla por los suelos. Pues en algo debía estar pensando. Y como andaba falto de información pues no era vidente ni tampoco podía meterme en su cabeza, la percepción que tuve de ella fue que, estaba totalmente majara. “Como una puta cabra, vamos...” Segunda vez que clavó mis espalda contra la pared. “¡Te ha gustado! ¿eh?” A lo mejor no quiso perder la costumbre de verme reducido a cada instante sin capacidad de movimiento. Para mí era indignante y sin embargo sonreí en abanico dándole la bienvenida y entre sus labios por no hacerla un feo, como si me agradase la idea. Podría haber apartado el rostro ¿sabes? rechazando la indecorosa distancia. Pero me quedé estático, igual que una fotografía. ¿Por qué? Porque las posibilidades de sobrevivir en un combate cuerpo a cuerpo eran muy discutibles. Los descerebrados a los que reventaba en el ring de boxeo no la llegaban a la suela de los zapatos.

Como se creen los putos amos del universo, “estos vampiros,” tienden a utilizar su fuerza en cuanto ven una ocasión. Es decir, “constantemente.” Con sus poderes y sus parlamentos. O bien te narran lo desgraciados que son. O se sacan de la manga un par de frases abrumadoramente profundas, poetas empedernidos salidos de las sombras. Siempre hablando de ellos mismos porque son unos egocéntricos. “Pues yo me chupo un codo ¿sabes?” Y la leyenda dice que si eres capaz de tal destreza, significa que alcanzarte la punta de la polla es tarea de niños. “¡Ahí lo ves!”

—Irónico es que se te pongan los dientes largos cada vez que te pegas a mí— ¡Y ocurre a menudo! “Yo no se qué las doy...” “Pero enloquecen.” Observé por el rabillo del ojo al individuo encerrado justo en la celda de enfrente. Nos miraba confuso y entre pestañeos. Hasta se frotó los ojos con ayuda de los puños. El único que se dio cuenta. Los guardias seguían al final del pasillo. No lograba verlos pero podía escucharlos parlotear entre risas como dos idiotas. “Menuda guardia tiene francia...” ¡Como para confiarles tu vida! ¡Lo mismo te clavan la espada por error! ¡Tú pidiéndoles protección! ¿Por qué la gente es incapaz de hacer bien su trabajo? —Deberíamos irnos— “Es una sugerencia” —Aunque antes tienes que soltarme, si no te importa.— “Se que te mueres por hacerme un favor, pero no es el momento ni el lugar apropiado.” Yo prefería una cama de 4x4, bien blandita. “¡Qué es vampira!” Se me olvidaba por momentos. Y es que a pesar de ser un tanto agresiva ¡como a mí me gustan! Se portó como una dama. Algo raro en estos bichos. ¡Resulta que los hay benevolentes! Como Jeza o Lorette. Fui incapaz de asesinarlas a pesar de ser quienes eran.

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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Edvige Brankovan el Dom Ene 15, 2012 5:24 pm

"A veces la ultima persona en el mundo con la que quieres estar es la única persona sin la que no puedes estar..."
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La oscuridad seguía del lado de Edvige, pequeños reflejos de la luna hacian aparición; sin embargo, la noche estaba por terminar. Se mordio los labios ante aquella ola de sensaciones que le estaban siendo adquiridad, la posición en la que ahora se encontraba y la actitud o reacción que había tomado el cazador. Solo se dedico a sonreir, aunque quizá con tanta oscuridad para los humanos ojos de él, ni siquiera hubiera percatado que le sonrio.

—Irónico es que se te pongan los dientes largos cada vez que te pegas a mí— "Ja, Ironico que siga parada frente a ti". ¿Realmente debía ahora dejarle en libertad?, Daba igual, había dicho ya, lo que haría, y su orgullo era tan grande que debia apegarse a lo antes dicho. —Deberíamos irnos— "¿Deberiamos?, Si que nos iremos, ¿Deberia decirle?" —Aunque antes tienes que soltarme, si no te importa.— Dio varios pasos hacia atrás, con aquella jodida sonrisa como si le hubieran dado un collar de diamantes que valiera lo semejante a un pueblo entero.

Volvio a negar a con la cabeza, apoderandose de ella una risa burlona, tanto que si fuese humana, estaria tocandose el vientre de tanto llorar por la risa. ¿Pero, de que jodidos se reia?, se reia de su estupidez, de la ironia, de lo cabrona que era la existencia, ¿O Quizá ... la vida la quería tanto?, "BAH, tanto filosofar, tanto cuidarse, tanto...". Había olvidado a la niña de Reino Unido. Una vez que pudo volver a su postura, se alejo de la celda, caminando por los pasillos de una forma desconcertante. Sus pasos eran fuertes y seguros; pero lentos, lentos como si tuviera el deber de advertirle al cazador. "¿Debates Internos?, probablemente, y es que ... ", se regreso unos pasos para volver hacía él, sin siquiera acercarse lo más minimo.

- Me iré, te irás, no juntos, lo cual es un alivio para ti - Hizo una falsa reverencia y un tanto exagerada. - Entonces ... Imagino que no volverás a París - Se mordio suavemente el labio, volviendo a mirar hacía el techo, esta vez sabría si el cazador mentía o no, realmente no podía creer que aquél pequeño detalle se le hubiese olvidado. - Verás ...- "¿Bueno, mejor me voy no?, Total, que es un cazador, si, un JODIDO CAZADOR, que desea clavarme la estaca, bueno, en el buen sentido la palabra ... creo. En fin, que me quiere volver a matar, ¿Y yo todavia queriendo ayudarle?, ¡AH!, la ociosidad, la madre de todos los vicios". Edvige bajo la vista a la altura de los de él, "Hombre, si que esta alto".

- ¿Sabes que sucede con algunos vampiros cuando...intercambian su sangre con algún humano? - Algunos Vampiros tenian aquél "don", otros simplemente leian la mente, "Que util; yo no leia mentes, la suerte...", Se encogio de hombros, ya tanto teatro le estaba aburriendo, opto por decidir salir de ahí, no sin antes girarse para inclinar un poco la cabeza hacía el cazador de gran estatura. - Que ...le aproveche - Le sonrio de aquella manera tan picara e ironica, volviendose hacía los guardias.


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Re: Mientras agonizo [Edvige]

Mensaje por Evan Murdock el Lun Ene 16, 2012 9:37 am

Por el tono sarcástico que cobraron sus sonrisas y carcajadas, llegué a pensar que mi comentario no le causó la menor gracia. “Y eso que en situaciones como estas, soy de lo más ingenioso.” La frase, “enseña dientes, que jode” se la tomó al pie de la letra. Sin embargo, en contra de mis pronósticos, tras barajar posibilidades y pensando que a la hora de la verdad no resultaría ser una mujer de palabra, se retiró con obediencia, dejándome el camino despejado. Que para mi era suficiente ¿entiendes? Y tuve la tentativa de corresponderla con un gracias, a pesar de que no suelo darlas. Pero como le dio la risa floja, me callé. ¿Tan complicadas eran sus vidas? “Piénsalo bien... Por el día duermen, por la noche se alimentan, las preocupaciones de la vejez no existen, se adaptan a cualquier época...” ¡Y la lista suma y sigue! ¿Qué tendría ahora en la cabeza? Porque sentí que me estaba perdiendo algo que sólo ellos podían entender porque yo era un simple humano, como dirían y por lo tanto mi vida era más sencilla. “No lo es.”

Nos adentramos en el pasillo y la seguí de cerca. Caminé a sus espaldas, hipnotizado por el vaivén de su vestido cada vez que daba un paso. "Izquierda, derecha, tris-tras..." Era cautivador. Di por hecho que nuestra conversación había terminado cuando, por sorpresa, se dio la vuelta para dejarme claras un par de cosas. Bajé la mirada, localizándole los ojos:

—Me iré, te irás, no juntos, lo cual es un alivio para ti— asentí sin estar seguro del todo, echándole un vistazo a su escote cuando hizo una reverencia de lo más falsa. “Eso es que el protocolo no le agrada.” ¡Ya somos dos! Y vi a la guardia de espaldas. Charlaban al final del pasillo y se apoderó de mi un nervio bestial, pues en cualquier momento podrían volverse y verme volar fuera de la jaula —Entonces ... Imagino que no volverás a París— ¿Para quitarles trabajo? ¿Con lo vagos que son? “Sólo por joder, regresaría.” Estaba acostumbrado a ser perseguido, siempre en busca y captura —Verás ...— “vamos, nena...” Una gota de sudor se deslizó cerca de mi oreja. Estaba a mil cosas y teníamos que largarnos ¡Juntos! ¡Separados! ¡Daba igual! “Pero YA” —¿Sabes que sucede con algunos vampiros cuando...intercambian su sangre con algún humano?— “Ni idea.” Di a entender, devolviéndola el movimiento de hombros en una clara competición por ver quién era el más chulo del barrio parisino —Que ...le aproveche— ¡Y no me lo dijo!

—Que misteriosa te pones cuando quieres, guapa...— vociferé con cierto resentimiento, impotente ante la falta de información. Comportándose como la más lista y sintiéndome como el inculto de pacotilla, la guardia escuchó mis quejas. Sabía que irían a por mi para meterme de hostias hasta verme entre rejas de nuevo. Y luego le pedirían explicaciones a mi ficticia hermana y posiblemente muriesen a su merced. Porque nunca se debe calentar a un vampiro. “Lo tengo comprobado.” Así que, adelantándome, aparté el fusil del primer guardia con una patada y golpeé su nariz “¡Te la devuelvo!” El segundo era más torpe y apretó el gatillo con el arma descargada. ¡De risa! “¡Ahora no eres tan valiente ¿eh?” —Sois un desastre...— hablé refiriéndome a los dos, a pesar de que el otro se moría de dolor en el suelo, sujetándose la nariz por si se le caía —Desvístete, anda... que... que me tenéis contento— ¡obedeció! —Dame la ropa. Con ligereza ¿eh?— “ídem” —Así me gusta, así me gusta...— Yo me quedé en ropa interior velozmente, echándole alguna que otra miradita a la chica. “Lo se, lo se... Estoy cuadrado. Los tengo hasta en la espalda.” y me calcé las vestimentas para fingir ser un miembro de la guardia francesa, sabiendo que nadie se extrañaría pues entré con una cara y ahora saldría con otra. “Que complicados son estos trajes...” Aún faltaba abrocharme la indumentaria cuando le propiné un golpe en el cuello con el canto de la mano al tipo, justo en el lugar exacto para proporcionarle un sueño profundo y que no avisase al resto. Me adelanté a la vampira porque, aunque eran unos idiotas, no merecían la muerte y pensé que acabaría con ellos. En realidad... obré bien ¿entiendes? “Pero serían incapaces de reconocer el valor de mis acciones.”

—Y dime...— procedí a abrocharme los botones —...quiero saber qué consecuencias nos esperan por el hecho de haber probado tu sangre. Porque me interesa ¿sabes? Y me da en la nariz, de que eres la más apropiada para contármelo.

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