
En medio de calles poco iluminadas, los transeúntes pasean tranquilos ignorando a sus acechadores ocultos en la oscuridad.
Vampiros y licántropos se camuflan entre sus víctimas, haciéndose pasar por meros mortales con el fin de apaciguar su insaciable sed.



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Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
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Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
Aquella era la exposición que más tiempo había querido presentar Khalid, con una mínima parte de su extensa colección privada, la Vampiro quiso exponer en aquella gran sala privada del Louvre, algunos de sus caprichos que contenían el gran repertorio del que era dueña.
La estancia se dividía en dos grandes partes, dos salas separadas por dos puertas abiertas, la primera recogía toda una extensa recopilación de su tierra, Egipo, ésta sección no había sido consecuencia ddirecta de la expedición de Bonaparte a Egipto entre 1798 y 1801, las antigüedades recogidas por la Vampiro habían sido confiscadas por los ingleses como botín de guerra y entre una de las joyas de dicha colección se encontraba la Piedra Rosetta, una antigua estela egicia de granodiorita inscrita con un derecho publicado en Menfis en el 196 a.c, con el nombre del faraón Ptolomeo V. El decreto aparece escrito en tres alfabetos; el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo. Gracias a que presenta esencialmente el mismo contenido en los tres alfabetos, con diferencias menores entre ellos, esta piedra proveyó la clave para el entendimiento moderno de los jeroglíficos egipcios.
Pero aquella no era la única pieza de valor incalculable, aunque si la más importante,entre otras obras del antiguo Egipcio, podía encontrarse la pared de la tumba de Seti, dos de los cinco nombres del Rey: Sa-Re Meren Ptah El hijo del sol, el hombre de Seth, amado de Ptah, al igual que el Sérapéum de Saqqara u otras muestras del magnífico arte del antigo Egipto. Tanto del Egipto romano, dónde nacio un arte mixto de formas y tradiciones faraónicas y de estilo greco-romano, tanto como la importancia del arte funerario. Objetos de la vida cotidiana, pasado por el arte del Imerio Nuevo hasta el Egipto Cristiano.
Aquella era una de las colecciones más preciadas de Khalid, la conocía extraordinariamente bien y ese conocimiento le permitía exponer aquel valioso y antiguo arte de un modo personal y lleno de una vasta riqueza cultural.
La otra zona de la exposición eran únicamente obras y pinturas, destacadas de ciertas épocas, como podía ser la Madonna con ángeles del 1270, el retrato de Juan II el Bueno, del 1350, el autorretrato de Durero del 1493, la Nave de los locos, del Bosco, del 1500, hasta obras del renacimiento como el retrato de Baltasar Casiglione del 1515, la Bella Jardinero del 1508 o Las Bodas de Caná del 1563. Se sentía sumamente orgullosa de aquella colección que a pesar de ser privada, había cedido al gran museo Parisino puesto que consideraba aquellas destacadas obras patrimonio del mundo y por ello debían ser expuestas y visitadas por todos aquellos amantes del aquel bellísimo arte.
Aquella noche vestía con una elegancia peculiar a la par que íntimamente escogida por ella, un
vestido largo y sin excesiva recarga de color granate combinado con un apagado rosado de mangas anchas, de cintura estrecha y un elegante escote que no dejaba ver más de lo que ella misma permitía, Llevaba el cabello recogido en un rebelde moño del que caían largos mechones rebeldes por la espalda y lados de la cabeza. Tal vez podría haber elegido algo mucho más ostentoso pero prefirio sentirse cómoda y llamar la atención de forma sutil y elegante.
Ya pasaba una hora larga desde que se había abierto al público las puertas de aquella gran estancia, pronto serían las nueve de otra húmeda y oscura noche Parisina, esperaba con cierto anhelo la visita de un invitado un tanto especial, otro Vampiro mucho más joven que ella al cual había ayudado en una ocasión en un acto voluntario de permitirle seguir deambulando por las sobras eternas a las que estaban condenados, un Español de aires nobles con un orgullo excesivo del que estaba convencida Khalid, le llevaría a más de un problema. Se sentía impaciente aunque tranquila y hubiese deseado que su querida hija la acompañase aquella noche pero finalmente la había dejado en el Castillo encargada de algunos menesteres personales de la antigua que solo Selisse era capaz de realizar a la perfección, dejándola a solas con el último mortal al que había regalado o maldecido con una no-vida eterna para deleite de su amada vástaga, si, los dos eran sus descendientes directos, aquellos a los que traspasaría muchos de sus conocimientos y hábilidades.
Se encontraba en ese preciso momento atendiendo a las preguntas de algunos curiosos y embelesados mortales que admiraban la gran pieza que hoy se exponía, la Piedra Rosetta, traduciendo a la perfección el alfabeto que en ella se describía, dejando casi atónitos a sus oyentes ante tales conocimientos.
La estancia se dividía en dos grandes partes, dos salas separadas por dos puertas abiertas, la primera recogía toda una extensa recopilación de su tierra, Egipo, ésta sección no había sido consecuencia ddirecta de la expedición de Bonaparte a Egipto entre 1798 y 1801, las antigüedades recogidas por la Vampiro habían sido confiscadas por los ingleses como botín de guerra y entre una de las joyas de dicha colección se encontraba la Piedra Rosetta, una antigua estela egicia de granodiorita inscrita con un derecho publicado en Menfis en el 196 a.c, con el nombre del faraón Ptolomeo V. El decreto aparece escrito en tres alfabetos; el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica y la inferior en griego antiguo. Gracias a que presenta esencialmente el mismo contenido en los tres alfabetos, con diferencias menores entre ellos, esta piedra proveyó la clave para el entendimiento moderno de los jeroglíficos egipcios.
Pero aquella no era la única pieza de valor incalculable, aunque si la más importante,entre otras obras del antiguo Egipcio, podía encontrarse la pared de la tumba de Seti, dos de los cinco nombres del Rey: Sa-Re Meren Ptah El hijo del sol, el hombre de Seth, amado de Ptah, al igual que el Sérapéum de Saqqara u otras muestras del magnífico arte del antigo Egipto. Tanto del Egipto romano, dónde nacio un arte mixto de formas y tradiciones faraónicas y de estilo greco-romano, tanto como la importancia del arte funerario. Objetos de la vida cotidiana, pasado por el arte del Imerio Nuevo hasta el Egipto Cristiano.
Aquella era una de las colecciones más preciadas de Khalid, la conocía extraordinariamente bien y ese conocimiento le permitía exponer aquel valioso y antiguo arte de un modo personal y lleno de una vasta riqueza cultural.
La otra zona de la exposición eran únicamente obras y pinturas, destacadas de ciertas épocas, como podía ser la Madonna con ángeles del 1270, el retrato de Juan II el Bueno, del 1350, el autorretrato de Durero del 1493, la Nave de los locos, del Bosco, del 1500, hasta obras del renacimiento como el retrato de Baltasar Casiglione del 1515, la Bella Jardinero del 1508 o Las Bodas de Caná del 1563. Se sentía sumamente orgullosa de aquella colección que a pesar de ser privada, había cedido al gran museo Parisino puesto que consideraba aquellas destacadas obras patrimonio del mundo y por ello debían ser expuestas y visitadas por todos aquellos amantes del aquel bellísimo arte.
Aquella noche vestía con una elegancia peculiar a la par que íntimamente escogida por ella, un
vestido largo y sin excesiva recarga de color granate combinado con un apagado rosado de mangas anchas, de cintura estrecha y un elegante escote que no dejaba ver más de lo que ella misma permitía, Llevaba el cabello recogido en un rebelde moño del que caían largos mechones rebeldes por la espalda y lados de la cabeza. Tal vez podría haber elegido algo mucho más ostentoso pero prefirio sentirse cómoda y llamar la atención de forma sutil y elegante.
Ya pasaba una hora larga desde que se había abierto al público las puertas de aquella gran estancia, pronto serían las nueve de otra húmeda y oscura noche Parisina, esperaba con cierto anhelo la visita de un invitado un tanto especial, otro Vampiro mucho más joven que ella al cual había ayudado en una ocasión en un acto voluntario de permitirle seguir deambulando por las sobras eternas a las que estaban condenados, un Español de aires nobles con un orgullo excesivo del que estaba convencida Khalid, le llevaría a más de un problema. Se sentía impaciente aunque tranquila y hubiese deseado que su querida hija la acompañase aquella noche pero finalmente la había dejado en el Castillo encargada de algunos menesteres personales de la antigua que solo Selisse era capaz de realizar a la perfección, dejándola a solas con el último mortal al que había regalado o maldecido con una no-vida eterna para deleite de su amada vástaga, si, los dos eran sus descendientes directos, aquellos a los que traspasaría muchos de sus conocimientos y hábilidades.
Se encontraba en ese preciso momento atendiendo a las preguntas de algunos curiosos y embelesados mortales que admiraban la gran pieza que hoy se exponía, la Piedra Rosetta, traduciendo a la perfección el alfabeto que en ella se describía, dejando casi atónitos a sus oyentes ante tales conocimientos.

Khalid Betancourt- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 339
Antigüedad en el teatro: 20/09/2011
Reputación: 9
Estado: Activo
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Nombre de PB: Irina Shaky
Re: Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
Ah, segunda vez que iría a tal excelso y tan famoso museo "público", invitado por Madame Khalid, mi salvadora y señora, a la cual debía mi vida. Así que no sólo mostrándose acorde a la curiosísima y reciente iniciativa pública del Louvre, publicaba allí piezas de su museo particular. Vaya, una más que antigua condenada haciendo esos gestos de amabilidad y...humanidad. Quizá era esa su manera de sobrevivir al paso de los siglos, quizá así no quedaba tan aparte. ¿Le resultaría dulce aún así la sangre humana, tras tanto tiempo probándola? ¿O sería todo un ardid para alimentarse de mí? Bueno, ya lo hizo y...quizá le gustó. Más no puedo decir que sería todo un honor, pues como ya dije ella salvó mi vida, y gracias a ella he probado los labios de aquella muchacha. Ah, Raina...qué dulzura, qué belleza. Ella era gran parte del motivo por el que anhelaba ver de nuevo a la madame: pedir que, en el álgido brillo de su amabilidad, me permitiese, la permitiese, ser como yo y como nosotros. Así, mi querida y yo vagaríamos sin rumbo por la noche parisina, disfrutando como nuevo cada placer de la no-vida, hasta el fin de los tiempos. Ah...cuán idílico. Pero, aún quería conservar una noche més, almenos, a mi amada como mortal. Ella...nunca probó el placer de un hombre, y a riesgo que siempre fuera "la primera vez", prefería vivir aquello con ella como mortal. Por eso, y porque así lo haría tanto más dulce.
Entré una vez más en sus salones y pasillos, asombrado como en vez primera por su luz, su calor, su espacio y sus obras. Niños jugando entre las faldas de sus madres, bohémiens paseando entre la magnificencia de sus cuadros y vitrinas...toda una hermosa y pública escena. Al fin encontré la sala donde ella me había invitado a ir. La afamadísima Piedra Rosetta era una de sus piezas, y con conocerla sabía que tenía que saber mucho al respecto. Tanto de ello como de otras...cosas tan famosas. Pero por suerte o por desgracia, no era sino el arte, casi en todas sus formas y maneras, lo que enganchaba mi atención. Me detuve frenta a cada cuadro, diferenciando cada detalle que componía su característica única, tanto acorde con el autor como en el contexto de la época. Colores, luces y sombras, profundidades, paisajes y personas, realismos y retratos, idealismos pintados...todo aquello sencillamente me encantaba. No tanto como la escritura, tanto más si es en verso, pero qué le vamos a hacer.
La vi, al fin, hablando con lo que supongo eran visitantes. Me acerqué, llamado por la curiosidad, y ya de lejos escuhcaba sus sabias palabras. Así que era entendida en todo ello, pues bien, supongo que por haberlo vivido. Me recordó a una maestra que tuve, en el poco tiempo que le dedicaba yo al aprendizaje cultural, de la que decía entre risas que lo que sabía de historia lo sabía por haberlo presenciado. Al parecer la vida quiso devolverme el golpe, porque allí estaba la mujer a la que le debía mi presente, esgrimiendo su propia historia como propias de la humanidad entera. En fin, lo que uno aprende tras la muerte...Esperaría a que acabase, a que ella lo dispusiese oportuno, para hablarme. Era el mínimo respeto que le debía, y además esas eran mis maneras. Callar, escuchar, aprender...y conversar cuando el maestro lo vea adecuado. La maestra, en este caso. La cual por cierto iba más como tal cosa que como la reina que era, al menos para mí. Así que esgrimiendo humildad en cada uno de los detalles. Perfecto, me debería servir de ello si quería no salir mal parado con la...propuesta.
Entré una vez más en sus salones y pasillos, asombrado como en vez primera por su luz, su calor, su espacio y sus obras. Niños jugando entre las faldas de sus madres, bohémiens paseando entre la magnificencia de sus cuadros y vitrinas...toda una hermosa y pública escena. Al fin encontré la sala donde ella me había invitado a ir. La afamadísima Piedra Rosetta era una de sus piezas, y con conocerla sabía que tenía que saber mucho al respecto. Tanto de ello como de otras...cosas tan famosas. Pero por suerte o por desgracia, no era sino el arte, casi en todas sus formas y maneras, lo que enganchaba mi atención. Me detuve frenta a cada cuadro, diferenciando cada detalle que componía su característica única, tanto acorde con el autor como en el contexto de la época. Colores, luces y sombras, profundidades, paisajes y personas, realismos y retratos, idealismos pintados...todo aquello sencillamente me encantaba. No tanto como la escritura, tanto más si es en verso, pero qué le vamos a hacer.
La vi, al fin, hablando con lo que supongo eran visitantes. Me acerqué, llamado por la curiosidad, y ya de lejos escuhcaba sus sabias palabras. Así que era entendida en todo ello, pues bien, supongo que por haberlo vivido. Me recordó a una maestra que tuve, en el poco tiempo que le dedicaba yo al aprendizaje cultural, de la que decía entre risas que lo que sabía de historia lo sabía por haberlo presenciado. Al parecer la vida quiso devolverme el golpe, porque allí estaba la mujer a la que le debía mi presente, esgrimiendo su propia historia como propias de la humanidad entera. En fin, lo que uno aprende tras la muerte...Esperaría a que acabase, a que ella lo dispusiese oportuno, para hablarme. Era el mínimo respeto que le debía, y además esas eran mis maneras. Callar, escuchar, aprender...y conversar cuando el maestro lo vea adecuado. La maestra, en este caso. La cual por cierto iba más como tal cosa que como la reina que era, al menos para mí. Así que esgrimiendo humildad en cada uno de los detalles. Perfecto, me debería servir de ello si quería no salir mal parado con la...propuesta.

Aahriman- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 162
Antigüedad en el teatro: 27/12/2011
Reputación: 7
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Sabías que...:
Empleo actual: Poeta y músico en bailes de alta alcurnia.
Nombre de PB: Keanu Reeves
Re: Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
Era muy sencillo acaparar la atención de aquellos que mostraban cierto interés por el arte y si además ese interés se apoyaba en la cultura que mas conocía, la de su tierra, esa sencillez se convertía en una cómodo placer para ella. Había sido testigo principal de muchas culturas, había recorrido muchísimo mundo y se había establecido durante años en diversos lugares, había hecho tantas cosas....que aún pasados los años, seguía considerando que el arte de todo tipo era la mejor huella que podía dejar un imperio perdido o una cultura desaparecida, aquellas eran las huellas de la historia del mundo y todo eso, estaba grabado en su memoria.
Inmersa en aquella explicación sobre la Piedra Rosetta, no le fué difícil notar cierta presencia en aquella sala, no era muy poderosa pero si pudo sentirla con cierta claridad puesto que tenía una pequeña parte de ella misma. Sus ojos se desviaron de sus oyentes a la vez que veía, no muy lejos de ella, al Español, que educadamente y sin querer llamar la atención de nadie más que la de ella acercó sus pasos hacia su presencia, mezclándose entre aquellos mortales que parecían impacientes de continuar la charla al respecto de lo que les ocupaba. Sin mucho preámbulo la vampiro continuó, respondiendo a un par de dudas más y con una educación esmerada se disculpó con los presentes invitándoles a continuar su visita a la gran exposición, tras lo cual acortó la pequeña distancia que había impuesto elegantemente Aahriman para no molestar y tal vez escuchar los relatos de la antigua.
Una amplia sonrisa fué el primer acto que demostró Khalid ante él,a la vez que alzaba levemente su mano hacia su invitado especial esperando ser besada en el dorso de ésta.
.-Buenas Noches, Aahriman, su presencia aquí es todo un placer y un honor, querido, espero le guste todo lo que le rodea...-*amable y dulce en sus palabras tanto como en su tono, ahora sabía muchas cosas sobre aquel joven vampiro, no por él, sino por la información que traía al respecto la sangre de su querido y amado hijo Elwin.*
A decir verdad, de encontrarse en otra situación, la única reacción que habria tenido la antigua habría sido arrancarle el corazón antes de hacerlo con su cabeza y darsela de comer a los perros, el corazón habría sido para ella, si, le perdía alimentarse de ellos, clavar sus colmillos en aquel músculo latente y caliente y terminar por digerir todas y cada una de sus fibras.
Tras ese primer saludo, esta vez su brazo paso por entre el del Español, uniéndose a él en un lento paseo que para el resto, no sería más que una charla entre viejos conocidos y tal vez nuevos aliados o ¿amigos?, fuera como fuera no quería leer los pensamientos de éste, le gustaban en cierta manera las sorpresas y sabía que la presencia de Aahirman allí, guardaban una, igual que guardaba un motivo al parecer, importante para él.
.-Decidme...¿preferís más intimidad? los jardines del museo la ofrecen si lo preferís.-
Inmersa en aquella explicación sobre la Piedra Rosetta, no le fué difícil notar cierta presencia en aquella sala, no era muy poderosa pero si pudo sentirla con cierta claridad puesto que tenía una pequeña parte de ella misma. Sus ojos se desviaron de sus oyentes a la vez que veía, no muy lejos de ella, al Español, que educadamente y sin querer llamar la atención de nadie más que la de ella acercó sus pasos hacia su presencia, mezclándose entre aquellos mortales que parecían impacientes de continuar la charla al respecto de lo que les ocupaba. Sin mucho preámbulo la vampiro continuó, respondiendo a un par de dudas más y con una educación esmerada se disculpó con los presentes invitándoles a continuar su visita a la gran exposición, tras lo cual acortó la pequeña distancia que había impuesto elegantemente Aahriman para no molestar y tal vez escuchar los relatos de la antigua.
Una amplia sonrisa fué el primer acto que demostró Khalid ante él,a la vez que alzaba levemente su mano hacia su invitado especial esperando ser besada en el dorso de ésta.
.-Buenas Noches, Aahriman, su presencia aquí es todo un placer y un honor, querido, espero le guste todo lo que le rodea...-*amable y dulce en sus palabras tanto como en su tono, ahora sabía muchas cosas sobre aquel joven vampiro, no por él, sino por la información que traía al respecto la sangre de su querido y amado hijo Elwin.*
A decir verdad, de encontrarse en otra situación, la única reacción que habria tenido la antigua habría sido arrancarle el corazón antes de hacerlo con su cabeza y darsela de comer a los perros, el corazón habría sido para ella, si, le perdía alimentarse de ellos, clavar sus colmillos en aquel músculo latente y caliente y terminar por digerir todas y cada una de sus fibras.
Tras ese primer saludo, esta vez su brazo paso por entre el del Español, uniéndose a él en un lento paseo que para el resto, no sería más que una charla entre viejos conocidos y tal vez nuevos aliados o ¿amigos?, fuera como fuera no quería leer los pensamientos de éste, le gustaban en cierta manera las sorpresas y sabía que la presencia de Aahirman allí, guardaban una, igual que guardaba un motivo al parecer, importante para él.
.-Decidme...¿preferís más intimidad? los jardines del museo la ofrecen si lo preferís.-

Khalid Betancourt- Tipo de intepretación
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Re: Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
Finalmente despachó a los curiosos con una educación digna de tal dama y me recibió con la misma educación. Besé su mano como resultaba adecuado. ¿Que si me gusta lo que veo? La miro sin demasiado descaro de arriba a abajo y sonrío picarón. Luego hago el ademán de mirar los cuadros, casi inútilmente, y digo: -Una excelente colección, sin lugar a dudas. El honor es todo mío. -dije tomando su brazo. Al oír lo que dijo después contesté: -Está bien, el jardín será un buen lugar donde charlar.
Saliendo, pensaba en todas aquellas imágenes que asediaban mi mente una y otra vez desde que bebí de ella. Ahora entendía la razón. Vi hoy en sus ojos el brillo de su maldad, de su rabia. Algo había que la frustró al verme, quizá algo de mí que no le gustaba. Claro que...lo referente a Elwin...supongo que nos cojió a ambos de improviso. Qué curioso destino...de seguro aquel fortuito suceso, vástago de su lado más humano, me libró de ciertos problemas.
-Mi señora, hoy me trae un motivo más romántico que el amor mismo, más bello que la belleza de la Luna, y el orgullo hincha mi pecho, ansiando descubrirlo de una vez si bien no gritarlo al mundo entero. Y sé que me entenderéis...muy profundamente. Estoy enamorado, como el que más, y ella de mí muy a mi fortuna. Y bueno, querríamos que nuestro lazo no lo rompa ni Dios. -acabé diciendo en un tono desafiante, pero no con ella sino con el nombrado. Una vez leí en la cabecera de una cama, no pregunten porqué: "Lo que unió Dios no lo separe el hombre." Éste sería mi desafío final. -Aún no están ultimados los detalles, si bien algunos de ellos dependen de vos. Es razón mía tener tiempo de sobra para que todo sea adecuado. No querría que... -"que le pasara lo que a mí", acabé pensando con la cabeza gacha. La alcé de nuevo, orgulloso. -Todo debe ser perfecto. Por ello estoy aquí hoy aunque el cambio no se diese mañana; cambio el cual por supuesto debe pasar por vuestro consentimiento y aportación. -Sí, ignoré hablar de retribución alguna. Probaría hasta dónde alcanzaba su bondad, pero no creo yo que llegue mucho más lejos. Por probar...no se pierde nada.
Saliendo, pensaba en todas aquellas imágenes que asediaban mi mente una y otra vez desde que bebí de ella. Ahora entendía la razón. Vi hoy en sus ojos el brillo de su maldad, de su rabia. Algo había que la frustró al verme, quizá algo de mí que no le gustaba. Claro que...lo referente a Elwin...supongo que nos cojió a ambos de improviso. Qué curioso destino...de seguro aquel fortuito suceso, vástago de su lado más humano, me libró de ciertos problemas.
-Mi señora, hoy me trae un motivo más romántico que el amor mismo, más bello que la belleza de la Luna, y el orgullo hincha mi pecho, ansiando descubrirlo de una vez si bien no gritarlo al mundo entero. Y sé que me entenderéis...muy profundamente. Estoy enamorado, como el que más, y ella de mí muy a mi fortuna. Y bueno, querríamos que nuestro lazo no lo rompa ni Dios. -acabé diciendo en un tono desafiante, pero no con ella sino con el nombrado. Una vez leí en la cabecera de una cama, no pregunten porqué: "Lo que unió Dios no lo separe el hombre." Éste sería mi desafío final. -Aún no están ultimados los detalles, si bien algunos de ellos dependen de vos. Es razón mía tener tiempo de sobra para que todo sea adecuado. No querría que... -"que le pasara lo que a mí", acabé pensando con la cabeza gacha. La alcé de nuevo, orgulloso. -Todo debe ser perfecto. Por ello estoy aquí hoy aunque el cambio no se diese mañana; cambio el cual por supuesto debe pasar por vuestro consentimiento y aportación. -Sí, ignoré hablar de retribución alguna. Probaría hasta dónde alcanzaba su bondad, pero no creo yo que llegue mucho más lejos. Por probar...no se pierde nada.

Aahriman- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 162
Antigüedad en el teatro: 27/12/2011
Reputación: 7
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Sabías que...:
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Re: Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
Hungria,1412 d.c
Oscuridad.
-¿Por qué has tardado todos éstos años en explicarme la verdad?-*la voz de Khalid parecía un choque entre ira y desconsuelo. Sus pies se mantenían a excasos pasos de los de su creador, al que miraba fijamente, mientras sujetaba sus manos tras su espalda.*
-Tal vez hasta ahora, no has estado preparada para saberlo, Neferura,y ésta será mi última visita en un largo tiempo, querida* respondió la voz del Vampiro, en un tono grave aunque con cierto deje paternal*
-¿Preparada? ¿más de tres mil años no te ha parecido suficiente tiempo de espera?, toda mi existencia se debe a un.....capricho tuyo!?-*la egipcia avanzó unos pasos amenazantes hacia él, quedando a su altura, aunque reteniendo un último impulso de avalanzarse, tratando de controlar la ira que sentía en ese momento*
-Eres lo que eres Neferura, te quise en cuanto te ví, acercarme a tí debía ser un laborioso proceso de observación durante años y....resultaste ser casi perfecta...., tenías un alma demasiado....¿bucólica?. Mirate ahora.....-*susurró él mientras con una mano acortaba la excasa distancia que le separaba de su "Hija", acariciándole la mejilla con los dedos, deslizandose por ella hasta la tensa barbilla de la mujer*-Ahora si eres perfecta...y has sabido sobrevivir todos éstos siglos, eres una hija de la oscuridad...,mi creación y jamás serás de nadie, tanto como lo eres mía, no lo olvides...-* sonrió acercándo su rostro al de Khalid y besándo sus labios durante unos segundos para volver a separarse y mirarla, con aquellos gélidos ojos claros, vacios*
Khalid no se movió, cerró los ojos durante unos instantes mientras los labios de su creador besaban los de ella con cierta cálidez y volvió a abrirlos para cruzarse con la mirada a la que le debía su existencia. -¿Volverás?....*gruñó suavemente*
-Probablemente....,aunque me tomaré mi tiempo-*respondió rodeando la cintura de Khalid con sus manos y acercando su rostro de nuevo aunque sin llegar a besarla*-No me decepciones, querida...-
Ella no respondió, se separó de él, confusa, aunque consciente de que si no lo hacia, uno de los dos iba a acabar muy herido, mirándole una última vez se limitió a despedirse con una leve reverencia para poco después desaparecer en las negruzas sombras que oscilaban, nadando por la oscuridad.
Khalid guió los pasos del español para poder encontrar un lugar que les diera cierta privacidad, en un silencio absoluto acompañado de alguna mirada directa, la vampiro se encaminó por unos cortos pasillos hasta llegar a una zona ajardinada en el exterior del museo, no parecía haber nadie más, la luna se alzaba luminosa y entera en lo alto y un frío húmedo azotó las pieles de los dos vampiros. La egipcia era consciente de que aquella visita no era fortuita y que de un modo u otro Aahriman había ido para obtener algo, era un vampiro a fin de cuentas, pero prefirió dejarque fuera él mismo el que hablase sin verse intimidado por la mirada inquisitiva de ella. Una vez adentrados en aquella zona ajardinada, Khalid paró sus pasos y le miró, no de forma intimidante pero tampoco lo contrario, más bien era una ojeada "neutral" que no dejaba entrever un ápice de lo que podría estar pensando en ese momento. Para ella estaba claro, un nombre había sonado dentro de la cabeza de Aahriman, y aquello la había pillado desprevenida. Cruzando los brazos sobre su estomago en un fino gesto, escuchó las palabras del nocturno, a penas se movió mientras lo hacia, le escuchó mientras su mente emitía condena.
-Sois joven ¿y ya echaís de menos una compañia eterna....?-*ladeó la cabeza parpádeando suavemente sin que el esmeralda de sus ojos perdiese un ápice de color y brillo.*-Y sois muy ingenuo si pensaís que nada que esté unido, pueda romperse, con o sin ayuda de..."dios", ¿de verdad es romántico condenar el alma de quien amas?
Aquella pregunta no pareció buscar una respuesta o al menos ninguna que le fuese a servir como válida. Ella habia sido creada cuándo aún ni el supuesto hijo de ese "dios" había nacido, cuando aún podían ser los cazadores nocturnos que habían sido, esas bestias depredadoras y Aahriman le pedía convertir a su amada en uno de ellos por ¿amor eterno?. Sin lugar a dudas,la humanidad hacía mucho daño en los inmortales, en todos los sentidos y éste, era uno de ellos.
Una suave brisa rompió el leve silencio que se había apoderado de Khalid que se mantenía a pocos pasos del español, observándole con cierta decepción pero creciente curiosidad, su cabello se movió acompañada del suave viento nocturno y sus ojos se tornaron levemente más oscuros, mientras acortaba un par de pasos la distancia con el joven vampiro, clavando sus ojos en los de él.
-Es una petición osada, caballero, y tendrá un precio osado, querido.....-*sus colmillos asomaron por sus labios antes de pronunciar la última palabra, arrastrandose siseante por entre sus labios en un susurró sugestivo. Una oscura sombra se dibujó rodeando su silueta antes de lanzarse velozmente a sujetar la cabeza y brazo derecho del español mientras sus colmillos se hundían en profundidad en la carne de su hombro, atravesado vertiginosamente la piel y los musculos que pudieran interrumpir el viaje de sus dos caninos. Mientras bebía su cabeza enlazaba un vínculo con la de Aahriman, sujetándole con fuerza aunque sin dañarle en ese proceso, no iba a permitir que se moviese hasta que ella hubiese terminado. No iba a acabar con él, únicamente iba a conocer con quien iba a tratar.
Oscuridad.
-¿Por qué has tardado todos éstos años en explicarme la verdad?-*la voz de Khalid parecía un choque entre ira y desconsuelo. Sus pies se mantenían a excasos pasos de los de su creador, al que miraba fijamente, mientras sujetaba sus manos tras su espalda.*
-Tal vez hasta ahora, no has estado preparada para saberlo, Neferura,y ésta será mi última visita en un largo tiempo, querida* respondió la voz del Vampiro, en un tono grave aunque con cierto deje paternal*
-¿Preparada? ¿más de tres mil años no te ha parecido suficiente tiempo de espera?, toda mi existencia se debe a un.....capricho tuyo!?-*la egipcia avanzó unos pasos amenazantes hacia él, quedando a su altura, aunque reteniendo un último impulso de avalanzarse, tratando de controlar la ira que sentía en ese momento*
-Eres lo que eres Neferura, te quise en cuanto te ví, acercarme a tí debía ser un laborioso proceso de observación durante años y....resultaste ser casi perfecta...., tenías un alma demasiado....¿bucólica?. Mirate ahora.....-*susurró él mientras con una mano acortaba la excasa distancia que le separaba de su "Hija", acariciándole la mejilla con los dedos, deslizandose por ella hasta la tensa barbilla de la mujer*-Ahora si eres perfecta...y has sabido sobrevivir todos éstos siglos, eres una hija de la oscuridad...,mi creación y jamás serás de nadie, tanto como lo eres mía, no lo olvides...-* sonrió acercándo su rostro al de Khalid y besándo sus labios durante unos segundos para volver a separarse y mirarla, con aquellos gélidos ojos claros, vacios*
Khalid no se movió, cerró los ojos durante unos instantes mientras los labios de su creador besaban los de ella con cierta cálidez y volvió a abrirlos para cruzarse con la mirada a la que le debía su existencia. -¿Volverás?....*gruñó suavemente*
-Probablemente....,aunque me tomaré mi tiempo-*respondió rodeando la cintura de Khalid con sus manos y acercando su rostro de nuevo aunque sin llegar a besarla*-No me decepciones, querida...-
Ella no respondió, se separó de él, confusa, aunque consciente de que si no lo hacia, uno de los dos iba a acabar muy herido, mirándole una última vez se limitió a despedirse con una leve reverencia para poco después desaparecer en las negruzas sombras que oscilaban, nadando por la oscuridad.
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Khalid guió los pasos del español para poder encontrar un lugar que les diera cierta privacidad, en un silencio absoluto acompañado de alguna mirada directa, la vampiro se encaminó por unos cortos pasillos hasta llegar a una zona ajardinada en el exterior del museo, no parecía haber nadie más, la luna se alzaba luminosa y entera en lo alto y un frío húmedo azotó las pieles de los dos vampiros. La egipcia era consciente de que aquella visita no era fortuita y que de un modo u otro Aahriman había ido para obtener algo, era un vampiro a fin de cuentas, pero prefirió dejarque fuera él mismo el que hablase sin verse intimidado por la mirada inquisitiva de ella. Una vez adentrados en aquella zona ajardinada, Khalid paró sus pasos y le miró, no de forma intimidante pero tampoco lo contrario, más bien era una ojeada "neutral" que no dejaba entrever un ápice de lo que podría estar pensando en ese momento. Para ella estaba claro, un nombre había sonado dentro de la cabeza de Aahriman, y aquello la había pillado desprevenida. Cruzando los brazos sobre su estomago en un fino gesto, escuchó las palabras del nocturno, a penas se movió mientras lo hacia, le escuchó mientras su mente emitía condena.
-Sois joven ¿y ya echaís de menos una compañia eterna....?-*ladeó la cabeza parpádeando suavemente sin que el esmeralda de sus ojos perdiese un ápice de color y brillo.*-Y sois muy ingenuo si pensaís que nada que esté unido, pueda romperse, con o sin ayuda de..."dios", ¿de verdad es romántico condenar el alma de quien amas?
Aquella pregunta no pareció buscar una respuesta o al menos ninguna que le fuese a servir como válida. Ella habia sido creada cuándo aún ni el supuesto hijo de ese "dios" había nacido, cuando aún podían ser los cazadores nocturnos que habían sido, esas bestias depredadoras y Aahriman le pedía convertir a su amada en uno de ellos por ¿amor eterno?. Sin lugar a dudas,la humanidad hacía mucho daño en los inmortales, en todos los sentidos y éste, era uno de ellos.
Una suave brisa rompió el leve silencio que se había apoderado de Khalid que se mantenía a pocos pasos del español, observándole con cierta decepción pero creciente curiosidad, su cabello se movió acompañada del suave viento nocturno y sus ojos se tornaron levemente más oscuros, mientras acortaba un par de pasos la distancia con el joven vampiro, clavando sus ojos en los de él.
-Es una petición osada, caballero, y tendrá un precio osado, querido.....-*sus colmillos asomaron por sus labios antes de pronunciar la última palabra, arrastrandose siseante por entre sus labios en un susurró sugestivo. Una oscura sombra se dibujó rodeando su silueta antes de lanzarse velozmente a sujetar la cabeza y brazo derecho del español mientras sus colmillos se hundían en profundidad en la carne de su hombro, atravesado vertiginosamente la piel y los musculos que pudieran interrumpir el viaje de sus dos caninos. Mientras bebía su cabeza enlazaba un vínculo con la de Aahriman, sujetándole con fuerza aunque sin dañarle en ese proceso, no iba a permitir que se moviese hasta que ella hubiese terminado. No iba a acabar con él, únicamente iba a conocer con quien iba a tratar.

Khalid Betancourt- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 339
Antigüedad en el teatro: 20/09/2011
Reputación: 9
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Compra Venta Antigüedades y Coleccionista
Nombre de PB: Irina Shaky
Re: Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
Verano, Juan Diego de Castelar nace en el seno de una familia noble y adinerada, entre pompa y fortuna. Años después, ya de niño, estudia en diferentes artes: la esgrima, la literatura, los idiomas…Es un niño rico y mimado, se lo puede permitir. Huye en muchas ocasiones de palacio para buscar los secretos de la noche entre los bosques cercanos, para bañarse en la playa al amanecer. Adolescente, y comienza sus andadas entre las faldas jovenzuelas. Morenas, rubias, pelirrojas…altas, bajas…pero todas hermosas. Tampoco es suyo todo el mérito, se le presentan varias jóvenes de otras familias nobles con el objetivo de desposarlo, en bailes de salón de alta alcurnia. Al caer la noche y afectar el alcohol a todos los adultos, las lleva a los jardines y algo más allá para “amarlas” profundamente. Cumple años, pero ninguna dama acaba resultando de su gusto tanto como para casarse, pero todas pasan por sus brazos. En realidad ama la libertad y la inspiración que le traen los nuevos amoríos. Pasión desenfrenada, amor por la tierra patria, placer de componer con la guitarra y la escritura. El arte es su asignatura favorita desde sus comienzos.
Invierno, el joven ya tiene una veintena de años. Un baile, una celebración…toda una nueva oportunidad. Consigue atraer a una hermosa rubia a sus redes, mediante miradas, sonrisas…y un baile final mientras se comparten susurros secretos que la sonrojan. Una salida furtiva y disimulada a lo profundo del bosque. Confiados, se disponen a amarse como si fuese el Juicio Final. Hay besos, hay risas, un bellísimo juego danzado y placentero entre los troncos y la hierba. Pero cuando se disponen a consumar su amor…todo sucede demasiado rápido. Un fortísimo tirón, un golpe en la cabeza que nubla los sentidos, un grito desesperado que se apaga en la aparente lejanía. Una figura negra se diferencia sobre lo que fuera la dama, y todo se tiñe de rojo alrededor. La mano en la cabeza, un vago intento de hablar…la mano está húmeda. Entonces la figura se gira y durante un eterno instante todo se detiene, el corazón se congela. Es el Demonio, es el monstruo más horrible jamás concebido, pues su horripilante faz revela rasgos humanos aunque claramente es un demonio. La contraposición de estos hechos, lo espeluznante y aterrador de su profunda mirada de hielo, roja la boca y blanca la cara, sin pelo alguno en toda la cabeza, detiene toda respiración. Entonces un tornado pasa y se encuentra sobre él. Dolor, y todo se vuelve negro…para siempre.
Despertó acolchado, cómodo, y al poco todo el recuerdo le llegó a la memoria y se incorpora de un salto. Estaba en una cama, en el centro de un salón revestido de mármol y madera. La ventana estaba abierta de par en par, no se distinguía sonido ni visión de ningún otro ser en los alrededores. Era de noche, la hermosa Luna brillaba en el cielo despejado. La mano rápida al cuello, nada hubo en él. Pero al poco se desplomó. Las piernas fallaron, el frío apretaba. ¿Dónde estaba ella? ¿Dónde estaba él? Todo eran preguntas, pero la más importante era…¿Qué había pasado? Y como respuesta algo tardía la puerta se abrió de par en par, en un instante, en un fuerte golpe. Sólo una mancha negra, sólo un negro borrón se distinguió, y de nuevo el dolor, y de nuevo todo se volvió borroso. La boca se humedeció…-“¿es esto lo que se siente cuando uno muere?”-pensó.
De nuevo suavidad, de nuevo confort…pero esta vez, resultaba embriagador. Sin abrir los ojos se desperezaba, abrazando y acariciando el increíble tacto divino de lo que pareciera la mano de Dios. De seguro había muerto. Abrió los ojos, y de nuevo esa horrible habitación. Se incorporó, nadie había. Antes de percatarse chocó contra la puerta y la abrió, nada había. Se giró y miró tras de sí, unos metros había de distancia y pareciera que estuviese al lado. Al parecer nada respondía a la razón. Un instante y el reflejo fue obvio: correr como alma que lleva el Diablo, y nunca mejor dicho.
La noche fue fría, pero todo eran luces brillantes y negras sombras siempre iluminadas, sin dejar de ser tan negras como el vacío. Los olores eran tanto más fuertes, y todos gritaban aunque estuvieran lejos. Pero no se asustó, se entregó a cada nueva sensación. Al final el cansancio le pudo, no quedaba nadie a esas horas. No sabía dónde estaba, pero todo era maravilloso.
Con el tiempo fue descubriendo que estaba en Toledo, que escapó de una mansión…que no era el mismo. De noche quería comerse el mundo, pero poco antes del amanecer el cuerpo pedía descanso. ¿Qué era? Una dama se ofrece, lasciva, a compartir su tiempo. Aceptó, tentado, sintiendo cada uno de sus latidos, cada grado de calor que despedía su cuerpo. Pero… ¿y él? Antes de posar la mano en el corazón se percató de cómo corría la sangre a cada pequeña fracción de su cuerpo, todo en cada nuevo latido. Era como si estuviese finalmente en concordancia con la esencia misma de la Vida. ¿Había muerto entonces? Consumó con la joven, una y otra vez, y una más…era absolutamente exquisito, algo sin parangón en todo lo vivido. ¿Cómo podía haber estado tan ciego frente a lo que era el mismo placer? Pero ella…tenía algo dentro, era como si su alma brillase bajo su piel, latiese al compás de su corazón. Era tan…sus venas eran tan…latientes; no pudo evitar dar un bocado, pero a su sorpresa y la de ella le hizo sangre. Ella se sobresaltó, lo miró asustada, pero la sangre…no parecía sangre. Era un fluido absolutamente mágico, embriagador hasta las trancas, algo totalmente indescriptible; suave, dulce y caliente, pero salvaje, y poderoso conforme bajaba por la garganta. Quería más, y ni pensó. La devoró, completamente. Primero el cuello, para evitar que escapase, y cuando empezaba a marearse mordió y bebió de la arteria de su entrepierna, con sumo placer. También mordió aquí y allá, incluso en su parte más íntima. Se sació por completo. Pero…¿qué había hecho? ¡La había matado, a mordiscos! Qué locura, pero seguro que todo era un sueño.
Deambuló por la noche toledana hasta que decidió probar a volver a su tierra. Viajó a Alicante en diferentes carros. No le fue difícil robar alguno que otro. Era como si todo fuese un juego, como si todos fuesen marionetas. Dormía en hostales al principio, en ataúdes cuando ya no le quedaban joyas encima. Pero no importaba, nada importaba. Era como un sueño, quizás había muerto. Pero se sentía tan vivo…
Desarrapado y sucio se dirigió a su casa, tras alcanzar la Baronía de Campello. Pero al llegar, el guardia de la puerta llamó a más guardias y lo echaron entre todos. Maldijo la mala suerte de no recordar el nombre de aquel para demostrarle que era él. –“¿Cómo que no puedo entrar a mi propia casa? ¡Pero si yo soy…! ¿Qué soy?” –pensó, y calló arrodillado con las manos en la cara, sollozante, a la hierba del linde del bosque en que estaba, sumido en la penumbra, en la más brillante oscuridad. Entonces todas sus víctimas de los últimos días alcanzaron su mente, el recuerdo de sus rostros asaltaban su recuerdo como intentando hacer justicia. Pero al poco desaparecieron, tenía hambre. Descubrió que algo extraño pasaba, pero no sabía qué. Tenía hambre…y se alejó, en busca de algo más.
Volvió a Toledo, tierra donde ya corrían rumores de un asesino en serie. Acabó encontrándose con un curioso señor, bien vestido, que le vio alimentarse de una joven en un callejón. Iba a matarle a él también, pero el señor le invitó a acompañarle. Curioso, aceptó. Así fue como llegó a una sociedad, la Mano Del Diablo, donde le enseñaron a cubrir su rastro, donde pudo gozar de placeres insospechados. Hacían rituales, orgías, sacrificios humanos…y todo junto algunas veces. Poco a poco fue ganándose la confianza de aquella nueva familia, y acabaron idolatrando sus capacidades. No tardó en dar a conocer su naturaleza y, tomándole como un enviado del Maligno, le dieron una posición de honor en la rica sociedad secreta. De muchas blasfemias pecaminosas e innombrables fue testigo y partícipe, más tarde comenzó a tomar la iniciativa. Ríos de sangre cayeron sobre las catacumbas de la mansión que usaban, a las afueras de Toledo, como hogar y lugar de “ritos”. Pero una noche fue atacada, cuando más de la mitad dormían. Gracias que fue de noche y pudo escapar entre las llamas. Ya mirando desde lejos sintió el peso de sus actos. Aquellas llamas purificadoras le entregaron el segundo momento de mayor dolor, siendo finalmente consciente de que no murió, sino que aquel monstruo le convirtió en lo que él era, arrebatándole todo lo que tenía. Había vivido como un monstruo a partir de entonces, quizá como venganza ante la vida o ante Dios por haberlo perdido todo. Y de nuevo lo perdió todo. Vagó una vez más, olvidado por todos, dado por muerto o por perdido, entre las sombras toledanas.
Y llegó a Francia, movido por el ansia de saber más de su condición. En los diferentes pueblos, de boca de los más excéntricos y extraños que fue encontrando y, en alguna ocasión, dando muerte, fue descubriendo la posibilidad de que en París hubiese algo…extraño, algo oscuro. Una mayor número de desapariciones, un mayor número de asesinatos sin resolver…todo ello le hizo llegar al “rey del amor”.
Su gesto me recordó algo...algo oculto, escondido en lo más profundo de mi ser. Me recordó a la bestia que me hizo como soy. Me alarmé, pero no pude hacer nada, su velocidad me resultó cegadora hasta a mí. Me mordió, y un leve quejido que se asemejaba más a un gemido salió de mi boca. Ah...qué placer. Me excité, y más lo hacía mientras sentía cómo expulsaba el vitae de entre mis venas, y lo tragaba, poderosa. Me encanta que una mujer sea una mujer, fuerte, recia y poderosa. La abrazo, con pasión al principio, pero dejo que mi abrazo se suavice y sea más el que un hijo tendría con una madre. Le dejé, no importa. Lo veo justo, ella me salvó.
((OFF: Perdona el rol tan corto, es que se me secó la imaginación un poco xD Y además, poco más puedo hacer que eso. Te quejarás con la pedazo de historia eh? xDD))
Invierno, el joven ya tiene una veintena de años. Un baile, una celebración…toda una nueva oportunidad. Consigue atraer a una hermosa rubia a sus redes, mediante miradas, sonrisas…y un baile final mientras se comparten susurros secretos que la sonrojan. Una salida furtiva y disimulada a lo profundo del bosque. Confiados, se disponen a amarse como si fuese el Juicio Final. Hay besos, hay risas, un bellísimo juego danzado y placentero entre los troncos y la hierba. Pero cuando se disponen a consumar su amor…todo sucede demasiado rápido. Un fortísimo tirón, un golpe en la cabeza que nubla los sentidos, un grito desesperado que se apaga en la aparente lejanía. Una figura negra se diferencia sobre lo que fuera la dama, y todo se tiñe de rojo alrededor. La mano en la cabeza, un vago intento de hablar…la mano está húmeda. Entonces la figura se gira y durante un eterno instante todo se detiene, el corazón se congela. Es el Demonio, es el monstruo más horrible jamás concebido, pues su horripilante faz revela rasgos humanos aunque claramente es un demonio. La contraposición de estos hechos, lo espeluznante y aterrador de su profunda mirada de hielo, roja la boca y blanca la cara, sin pelo alguno en toda la cabeza, detiene toda respiración. Entonces un tornado pasa y se encuentra sobre él. Dolor, y todo se vuelve negro…para siempre.
Despertó acolchado, cómodo, y al poco todo el recuerdo le llegó a la memoria y se incorpora de un salto. Estaba en una cama, en el centro de un salón revestido de mármol y madera. La ventana estaba abierta de par en par, no se distinguía sonido ni visión de ningún otro ser en los alrededores. Era de noche, la hermosa Luna brillaba en el cielo despejado. La mano rápida al cuello, nada hubo en él. Pero al poco se desplomó. Las piernas fallaron, el frío apretaba. ¿Dónde estaba ella? ¿Dónde estaba él? Todo eran preguntas, pero la más importante era…¿Qué había pasado? Y como respuesta algo tardía la puerta se abrió de par en par, en un instante, en un fuerte golpe. Sólo una mancha negra, sólo un negro borrón se distinguió, y de nuevo el dolor, y de nuevo todo se volvió borroso. La boca se humedeció…-“¿es esto lo que se siente cuando uno muere?”-pensó.
De nuevo suavidad, de nuevo confort…pero esta vez, resultaba embriagador. Sin abrir los ojos se desperezaba, abrazando y acariciando el increíble tacto divino de lo que pareciera la mano de Dios. De seguro había muerto. Abrió los ojos, y de nuevo esa horrible habitación. Se incorporó, nadie había. Antes de percatarse chocó contra la puerta y la abrió, nada había. Se giró y miró tras de sí, unos metros había de distancia y pareciera que estuviese al lado. Al parecer nada respondía a la razón. Un instante y el reflejo fue obvio: correr como alma que lleva el Diablo, y nunca mejor dicho.
La noche fue fría, pero todo eran luces brillantes y negras sombras siempre iluminadas, sin dejar de ser tan negras como el vacío. Los olores eran tanto más fuertes, y todos gritaban aunque estuvieran lejos. Pero no se asustó, se entregó a cada nueva sensación. Al final el cansancio le pudo, no quedaba nadie a esas horas. No sabía dónde estaba, pero todo era maravilloso.
Con el tiempo fue descubriendo que estaba en Toledo, que escapó de una mansión…que no era el mismo. De noche quería comerse el mundo, pero poco antes del amanecer el cuerpo pedía descanso. ¿Qué era? Una dama se ofrece, lasciva, a compartir su tiempo. Aceptó, tentado, sintiendo cada uno de sus latidos, cada grado de calor que despedía su cuerpo. Pero… ¿y él? Antes de posar la mano en el corazón se percató de cómo corría la sangre a cada pequeña fracción de su cuerpo, todo en cada nuevo latido. Era como si estuviese finalmente en concordancia con la esencia misma de la Vida. ¿Había muerto entonces? Consumó con la joven, una y otra vez, y una más…era absolutamente exquisito, algo sin parangón en todo lo vivido. ¿Cómo podía haber estado tan ciego frente a lo que era el mismo placer? Pero ella…tenía algo dentro, era como si su alma brillase bajo su piel, latiese al compás de su corazón. Era tan…sus venas eran tan…latientes; no pudo evitar dar un bocado, pero a su sorpresa y la de ella le hizo sangre. Ella se sobresaltó, lo miró asustada, pero la sangre…no parecía sangre. Era un fluido absolutamente mágico, embriagador hasta las trancas, algo totalmente indescriptible; suave, dulce y caliente, pero salvaje, y poderoso conforme bajaba por la garganta. Quería más, y ni pensó. La devoró, completamente. Primero el cuello, para evitar que escapase, y cuando empezaba a marearse mordió y bebió de la arteria de su entrepierna, con sumo placer. También mordió aquí y allá, incluso en su parte más íntima. Se sació por completo. Pero…¿qué había hecho? ¡La había matado, a mordiscos! Qué locura, pero seguro que todo era un sueño.
Deambuló por la noche toledana hasta que decidió probar a volver a su tierra. Viajó a Alicante en diferentes carros. No le fue difícil robar alguno que otro. Era como si todo fuese un juego, como si todos fuesen marionetas. Dormía en hostales al principio, en ataúdes cuando ya no le quedaban joyas encima. Pero no importaba, nada importaba. Era como un sueño, quizás había muerto. Pero se sentía tan vivo…
Desarrapado y sucio se dirigió a su casa, tras alcanzar la Baronía de Campello. Pero al llegar, el guardia de la puerta llamó a más guardias y lo echaron entre todos. Maldijo la mala suerte de no recordar el nombre de aquel para demostrarle que era él. –“¿Cómo que no puedo entrar a mi propia casa? ¡Pero si yo soy…! ¿Qué soy?” –pensó, y calló arrodillado con las manos en la cara, sollozante, a la hierba del linde del bosque en que estaba, sumido en la penumbra, en la más brillante oscuridad. Entonces todas sus víctimas de los últimos días alcanzaron su mente, el recuerdo de sus rostros asaltaban su recuerdo como intentando hacer justicia. Pero al poco desaparecieron, tenía hambre. Descubrió que algo extraño pasaba, pero no sabía qué. Tenía hambre…y se alejó, en busca de algo más.
Volvió a Toledo, tierra donde ya corrían rumores de un asesino en serie. Acabó encontrándose con un curioso señor, bien vestido, que le vio alimentarse de una joven en un callejón. Iba a matarle a él también, pero el señor le invitó a acompañarle. Curioso, aceptó. Así fue como llegó a una sociedad, la Mano Del Diablo, donde le enseñaron a cubrir su rastro, donde pudo gozar de placeres insospechados. Hacían rituales, orgías, sacrificios humanos…y todo junto algunas veces. Poco a poco fue ganándose la confianza de aquella nueva familia, y acabaron idolatrando sus capacidades. No tardó en dar a conocer su naturaleza y, tomándole como un enviado del Maligno, le dieron una posición de honor en la rica sociedad secreta. De muchas blasfemias pecaminosas e innombrables fue testigo y partícipe, más tarde comenzó a tomar la iniciativa. Ríos de sangre cayeron sobre las catacumbas de la mansión que usaban, a las afueras de Toledo, como hogar y lugar de “ritos”. Pero una noche fue atacada, cuando más de la mitad dormían. Gracias que fue de noche y pudo escapar entre las llamas. Ya mirando desde lejos sintió el peso de sus actos. Aquellas llamas purificadoras le entregaron el segundo momento de mayor dolor, siendo finalmente consciente de que no murió, sino que aquel monstruo le convirtió en lo que él era, arrebatándole todo lo que tenía. Había vivido como un monstruo a partir de entonces, quizá como venganza ante la vida o ante Dios por haberlo perdido todo. Y de nuevo lo perdió todo. Vagó una vez más, olvidado por todos, dado por muerto o por perdido, entre las sombras toledanas.
Y llegó a Francia, movido por el ansia de saber más de su condición. En los diferentes pueblos, de boca de los más excéntricos y extraños que fue encontrando y, en alguna ocasión, dando muerte, fue descubriendo la posibilidad de que en París hubiese algo…extraño, algo oscuro. Una mayor número de desapariciones, un mayor número de asesinatos sin resolver…todo ello le hizo llegar al “rey del amor”.
**********************
Su gesto me recordó algo...algo oculto, escondido en lo más profundo de mi ser. Me recordó a la bestia que me hizo como soy. Me alarmé, pero no pude hacer nada, su velocidad me resultó cegadora hasta a mí. Me mordió, y un leve quejido que se asemejaba más a un gemido salió de mi boca. Ah...qué placer. Me excité, y más lo hacía mientras sentía cómo expulsaba el vitae de entre mis venas, y lo tragaba, poderosa. Me encanta que una mujer sea una mujer, fuerte, recia y poderosa. La abrazo, con pasión al principio, pero dejo que mi abrazo se suavice y sea más el que un hijo tendría con una madre. Le dejé, no importa. Lo veo justo, ella me salvó.
((OFF: Perdona el rol tan corto, es que se me secó la imaginación un poco xD Y además, poco más puedo hacer que eso. Te quejarás con la pedazo de historia eh? xDD))

Aahriman- Tipo de intepretación
- Escritos realizados: 162
Antigüedad en el teatro: 27/12/2011
Reputación: 7
Estado: Activo
CURIOSIDADES
Sabías que...:
Empleo actual: Poeta y músico en bailes de alta alcurnia.
Nombre de PB: Keanu Reeves
Re: Le gain de la recherche, c'est la recherche même. [Aahariman
Un oscuro y profundo absimo se describió en los pasillos recorrían la mente de la Vampiro, tan oscuro como el fulgor que rodeaba su figura y la del español, una oquedad de la que se desprendía una vertiginosa sensación de caída hacia una muerte definitiva mientras ella extraía a placer la vitae de su recipiente. Poco a poco su mente dibujaba casí con exactitud, las cientos de imagenes que podía absorber y percibir alimentándose de ello. Su cuerpo parecía "flotar" aunque sus pies estaban fijos en el suelo mientras la mano derecha asiaba con más firmeza la cabeza del español y con la izquierda su brazo. El calor de sus colmillos crecía a medida que bebía empalagando su garganta de aquella jugosa sangre que le producía romper el silencio con leves gemidos, y entonces, se metió en su cabeza, con la oscuridad en sus ojos y en su voz, vacia, sin alma, muerta.
"Y vendrá á ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto."
Los charcos de sangre se sucedían a lo largo de aquel árido camino arenoso, una noche oscura se perfilaba alrededor únicamente interrumpida por el fogonazo de luz de las llamas de pequeños pero intensos incendios. Unos suaves chasquidos y otros más fuertes se apoderaban del aletargado silencio que parecía estrujar sofocántemente el ambiente, pesado, marchito. A los lados de aquel ensangrentado camino yacían destrozados varias decensas de cuerpos sin reparar en su condición, sus hogares ardían destruyéndose con fácilidad, incluso aquel monstro, se había permitido dejar su macabra huella, empalando a todos los bebes, niños o niñas a pocos metros de la luz de las llamas, decapitados y sin corazones, los restos de algunos de ellos se encontraban bajo sus elevados y pequeños pies. Las cabezas, se alzaban dos de ellas, sirviendo de recipiente sangriento para los sedientos labios de aquella inquietante figura que emitía una perofunda e interminable sensación de desolación. Sonreía dibujándo una macabra mueca por la que resbalaba la vitae recordándo las miradas y reacciones de los padres de aquellas criaturas que observaban como los monstruos eran reales y el mal en el más puro de sus estados les había torturado la injuriosa condena de ver morir a sus herederos cayéndo todos y cada uno de ellos en su propio infierno eterno.
Sus pies se arrastraban firmes dejando sutiles marcas en la sangre que bañaba aquel camino al absimo, su figura se alzaba enegreciendo su piel que se negaba a brillar por el reflejo de las llamas,su silueta se extendía desnuda, sin ropa, descalza con gran parte de su piel manchada de sangre, sus manos aun sujetaban sendas cabezas que goteaban dejando su marca en aquel eterno paseo antes de caer al camino, resbalando por los largos dedos de aquella criatura de cabello largo y oscuro que se mezclaba con el tatuaje que cubría parte de su espalda, éste parecía later poderoso y ardiente. No había cacería como la humana. Dos esmeraldas verdes con una extraña y oscurísima púpila oscura se abrieron bajo los párpados de aquella...¿mujer?, una mirada destructiva y llena de odio se cimentó en aquellos ojos.
Lo tenía todo, no necesitaba más, aunque sabía que iba a costarle despegar poco a poco sus colmillos del cuello de Aahriman, su vitae dulce era excitante, lo hizo, lentamente aquella negrura empezó a disiparse entre las sombras de la noche, sus caninos extrayerón su afilado aguijón de la carne del español, consciente de que estaría débil e incluso incrédulo por lo que acababa de sentir al caminar junto a aquella criatura oscura que seguía arrastrando sus pies por aquel ensangrentado y árido camino nocturno. Lamió su herida en una lenta caricia de su lengua cubriendo los profundos agujeros que había dejado en el cuello y dejó que su cuerpo se sentase sobre un blanquecino banco de mármol que decoraba aquella zona ajardinada. Sepárandose un par de pasos de él y aun observándolo, saciada de vitae y sintiendo su cuerpo poderosamente firme.
-El sueño de la razón produce monstruos, Aahriman....* habló por fin en un tono tranquilo, como si nada de lo ocurrido antes hubiera pasado, le mantenía la mirada y volvía a mantener aquella sugerente e inquietante presencia aunque lejos de querer parecer intimidante.*-El pesar es recio español,incluso para nosotros.-*
De repente, de la nada,al tiempo de un breve parpadeo, aquella desoladora y devastadora silueta se perfilo en la egipcia, sus manos se acercaban lentamente al rostro de Aahirman acariciándolo con su frío y gélido tacto. Su rostro, ....¿qué rostro era aquel que invitaba a la caer en el abismo de la locura con su maléfica belleza oscura?, a penas se difuminaba el pálido rojizo de sus labios y la pupila que brillaba en sus ojos. Su presencia ahogaba el aire que ningún vampiro pudiera necesitar pero destellaba la misma sensación de falta de oxígeno en sus muertos pulmones. Una gran pesadez emanaba de aquella figura.
-No es posible huir en este mundo del recuerdo y el remordimiento, el espíritu de las malas acciones nos acecha, tanto si nos arrepentimos como si no....el ser huano amontona errores en sus cortas vidas y crean un monstruo al que llaman destino.....y a ese destino no le vale con inflingir una sola calamidad..-* un tono ladino se hizo con la voz de Khalid, pérfido y profundo*-Nadie cree que existen los monstruos hasta que se dan cuenta de que llevan toda su vida conviviéndo con uno....Algunos de nosotros escapamos al dolor del remordimiento. No existe desesperación como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza, cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse...., sentirse desesperado....vacio y muerto....tu humana petición será el principio de tu perdición...¿qué estás dispuesto a pagar por regalarle la imortalidad a tu...amada?.-* sus susurros se escurrían por los oídos de Aahriman perdiéndose en su mente mientras volvía a ser ella, la de siempre, con sus brillantes ojos verdes y mirada paciente, piel sugestivamente reluciente, tranquila.*
"Y vendrá á ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto."
Los charcos de sangre se sucedían a lo largo de aquel árido camino arenoso, una noche oscura se perfilaba alrededor únicamente interrumpida por el fogonazo de luz de las llamas de pequeños pero intensos incendios. Unos suaves chasquidos y otros más fuertes se apoderaban del aletargado silencio que parecía estrujar sofocántemente el ambiente, pesado, marchito. A los lados de aquel ensangrentado camino yacían destrozados varias decensas de cuerpos sin reparar en su condición, sus hogares ardían destruyéndose con fácilidad, incluso aquel monstro, se había permitido dejar su macabra huella, empalando a todos los bebes, niños o niñas a pocos metros de la luz de las llamas, decapitados y sin corazones, los restos de algunos de ellos se encontraban bajo sus elevados y pequeños pies. Las cabezas, se alzaban dos de ellas, sirviendo de recipiente sangriento para los sedientos labios de aquella inquietante figura que emitía una perofunda e interminable sensación de desolación. Sonreía dibujándo una macabra mueca por la que resbalaba la vitae recordándo las miradas y reacciones de los padres de aquellas criaturas que observaban como los monstruos eran reales y el mal en el más puro de sus estados les había torturado la injuriosa condena de ver morir a sus herederos cayéndo todos y cada uno de ellos en su propio infierno eterno.
Sus pies se arrastraban firmes dejando sutiles marcas en la sangre que bañaba aquel camino al absimo, su figura se alzaba enegreciendo su piel que se negaba a brillar por el reflejo de las llamas,su silueta se extendía desnuda, sin ropa, descalza con gran parte de su piel manchada de sangre, sus manos aun sujetaban sendas cabezas que goteaban dejando su marca en aquel eterno paseo antes de caer al camino, resbalando por los largos dedos de aquella criatura de cabello largo y oscuro que se mezclaba con el tatuaje que cubría parte de su espalda, éste parecía later poderoso y ardiente. No había cacería como la humana. Dos esmeraldas verdes con una extraña y oscurísima púpila oscura se abrieron bajo los párpados de aquella...¿mujer?, una mirada destructiva y llena de odio se cimentó en aquellos ojos.
Lo tenía todo, no necesitaba más, aunque sabía que iba a costarle despegar poco a poco sus colmillos del cuello de Aahriman, su vitae dulce era excitante, lo hizo, lentamente aquella negrura empezó a disiparse entre las sombras de la noche, sus caninos extrayerón su afilado aguijón de la carne del español, consciente de que estaría débil e incluso incrédulo por lo que acababa de sentir al caminar junto a aquella criatura oscura que seguía arrastrando sus pies por aquel ensangrentado y árido camino nocturno. Lamió su herida en una lenta caricia de su lengua cubriendo los profundos agujeros que había dejado en el cuello y dejó que su cuerpo se sentase sobre un blanquecino banco de mármol que decoraba aquella zona ajardinada. Sepárandose un par de pasos de él y aun observándolo, saciada de vitae y sintiendo su cuerpo poderosamente firme.
-El sueño de la razón produce monstruos, Aahriman....* habló por fin en un tono tranquilo, como si nada de lo ocurrido antes hubiera pasado, le mantenía la mirada y volvía a mantener aquella sugerente e inquietante presencia aunque lejos de querer parecer intimidante.*-El pesar es recio español,incluso para nosotros.-*
De repente, de la nada,al tiempo de un breve parpadeo, aquella desoladora y devastadora silueta se perfilo en la egipcia, sus manos se acercaban lentamente al rostro de Aahirman acariciándolo con su frío y gélido tacto. Su rostro, ....¿qué rostro era aquel que invitaba a la caer en el abismo de la locura con su maléfica belleza oscura?, a penas se difuminaba el pálido rojizo de sus labios y la pupila que brillaba en sus ojos. Su presencia ahogaba el aire que ningún vampiro pudiera necesitar pero destellaba la misma sensación de falta de oxígeno en sus muertos pulmones. Una gran pesadez emanaba de aquella figura.
-No es posible huir en este mundo del recuerdo y el remordimiento, el espíritu de las malas acciones nos acecha, tanto si nos arrepentimos como si no....el ser huano amontona errores en sus cortas vidas y crean un monstruo al que llaman destino.....y a ese destino no le vale con inflingir una sola calamidad..-* un tono ladino se hizo con la voz de Khalid, pérfido y profundo*-Nadie cree que existen los monstruos hasta que se dan cuenta de que llevan toda su vida conviviéndo con uno....Algunos de nosotros escapamos al dolor del remordimiento. No existe desesperación como la que viene en los primeros momentos de nuestra primera gran tristeza, cuando aún no sabemos lo que es sufrir y tener que curarse...., sentirse desesperado....vacio y muerto....tu humana petición será el principio de tu perdición...¿qué estás dispuesto a pagar por regalarle la imortalidad a tu...amada?.-* sus susurros se escurrían por los oídos de Aahriman perdiéndose en su mente mientras volvía a ser ella, la de siempre, con sus brillantes ojos verdes y mirada paciente, piel sugestivamente reluciente, tranquila.*

Khalid Betancourt- Tipo de intepretación
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