
En medio de calles poco iluminadas, los transeúntes pasean tranquilos ignorando a sus acechadores ocultos en la oscuridad.
Vampiros y licántropos se camuflan entre sus víctimas, haciéndose pasar por meros mortales con el fin de apaciguar su insaciable sed.



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Bella muerte [Danae D.Riven/Aleksander D' Jagiellończ]
Théâtre des Vampires - Foro de rol Gótico :: Paris, Francia :: ● CALLES & AVENIDAS PRINCIPALES ● :: Zonas comerciales
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Bella muerte [Danae D.Riven/Aleksander D' Jagiellończ]
La noche era fría y aún así en esta zona todabía había gente paseando. Pobres desdichados que se habían cruzado en mi camino cuando me apetecia caminar sola, pobres de aquellos que osaran dirigirme la mirada.
Pobres condenados...pues, ¿quien no miraria estrañado a una dama que pasea sola a altas horas de la noche?.
Un hombre obviamente borracho me miraba tan fijamente como su embriaguez le permitia. Sonreí al ver mi aspecto reflejado en un charco, ¿pensaría que el alcohol le había llevado finalmente a la muerte? Tal vez me veía como un fantasma que venía a reclamarle.
Esperé paciente a que se acercara, con suerte tendria suficiente valor para provocarme.
El hombre se tambaleó acercandose a duras penas y se paro frente a mi alargando su mugrienta mano hacia mi rostro y mareando con el fuerte olor a whisky que desprendia.
Preciosa. Fue lo único que le dió tiempo a decir antes de que abriera mi parasol y rebanara su cuello.
Se desplomó a mis pies tiñendo de rojo el charco que antes me había servido de espejo.
Alguien gritó, rogando ayuda a dios para que cuidara el alma de aquel pobre hombre. Pero dios no cuidaria de el, ni del resto de los morbosos que se acercaban curiosos para ver que le ocurrido a aquel hombre.
-Más allá de este lugar de furia y lágrimas
Es inminente el Horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo...-Mi melódica voz sonaba casi como un susurro y parecía atraer a aquella muchedumbre. Pobres condenados.
Hice girar mi parasol velozmente sin parpadear cuando la sangre comenzó a salpicarme y tiñó mi parasol, mi vestido y mi propia piel de sangre.
Mi voz se alzó cuando continué mis versos.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma
Miré a mi alrededor, estaba rodeada de cadáveres que parecian mirarme horrorizados.
Una siniestra sonrisa se dibujó en mi rostro cuando saboreé la sangre que habia salpicado mi labio.
-Dios no pudo protegeros después de todo...
Pobres condenados...pues, ¿quien no miraria estrañado a una dama que pasea sola a altas horas de la noche?.
Un hombre obviamente borracho me miraba tan fijamente como su embriaguez le permitia. Sonreí al ver mi aspecto reflejado en un charco, ¿pensaría que el alcohol le había llevado finalmente a la muerte? Tal vez me veía como un fantasma que venía a reclamarle.
Esperé paciente a que se acercara, con suerte tendria suficiente valor para provocarme.
El hombre se tambaleó acercandose a duras penas y se paro frente a mi alargando su mugrienta mano hacia mi rostro y mareando con el fuerte olor a whisky que desprendia.
Preciosa. Fue lo único que le dió tiempo a decir antes de que abriera mi parasol y rebanara su cuello.
Se desplomó a mis pies tiñendo de rojo el charco que antes me había servido de espejo.
Alguien gritó, rogando ayuda a dios para que cuidara el alma de aquel pobre hombre. Pero dios no cuidaria de el, ni del resto de los morbosos que se acercaban curiosos para ver que le ocurrido a aquel hombre.
-Más allá de este lugar de furia y lágrimas
Es inminente el Horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo...-Mi melódica voz sonaba casi como un susurro y parecía atraer a aquella muchedumbre. Pobres condenados.
Hice girar mi parasol velozmente sin parpadear cuando la sangre comenzó a salpicarme y tiñó mi parasol, mi vestido y mi propia piel de sangre.
Mi voz se alzó cuando continué mis versos.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma
Miré a mi alrededor, estaba rodeada de cadáveres que parecian mirarme horrorizados.
Una siniestra sonrisa se dibujó en mi rostro cuando saboreé la sangre que habia salpicado mi labio.
-Dios no pudo protegeros después de todo...

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Re: Bella muerte [Danae D.Riven/Aleksander D' Jagiellończ]
Era una noche bella, si acaso se puede considerar que todas las noches no tienen algo de hermoso y misterioso. Había salido a dar un paseo urgido por la sed, ya extrañaba ese impulso imperioso que aceleraba mi pulso y hacía mis sentidos más agudos, los instintos de cazador me alertaban acerca de posibles víctimas, de mortales con fuertes deseos de muerte, de suicidas y asesinos, pero yo era un diablo selectivo, o por lo menos mis mecanismos de razonamiento y satisfacción necesitaban de motivaciones más fuertes que solo saciar el hambre.
Vagué por calles y callejas buscando algo que encendiera mi curiosidad pero nada, parecía que París solo podía darme una sonrisa vacía desde que había llegado desde el este. De pronto oí un tumulto y un murmullo de voces que se alzaba y luego callaba. Apuré el paso, aquello se escuchaba interesante… el aroma a muerte que invadió el aire no hizo sino motivarme y, sobretodo, el perfume de la sangre derramada me envolvió como la melodía más maravillosa que Cuando llegué al callejón analicé quietamente la escena, que parecía detenida en el tiempo.
Había una mujer, un ángel de perfección mortal, detenida delante de lo que parecía ser una matanza. Los cuerpos se abrían como pétalos de una flor alrededor de su corola y las manchas de sangre eran gotas de rocío vespertino, el rocío de los espíritus de la noche.
Mis ojos se deleitaron con las formas turgentes y sugerentes de su femineidad, con el resplandor fantasmal de su cabello platinado, con la delicada indolencia de su expresión, dueña de sus propias penas y por ello libre para amarlas u odiarlas.
Los versos salían de sus labios como una plegaria, un responso, dadas las circunstancias.
Me mantuve a cierta distancia prudente, me apoyé contra una pared y crucé los brazos sobre mi pecho _¿Y quién te protegerá a ti entonces? _pregunté lanzándole una sonrisa burlona, al parecer había encontrado a mi aperitivo, alguien digno de mi maldad. Me miré las uñas despreocupadamente _Soy el amo de la muerte en estas calles y no acepto competencia, ¿Qué méritos tienes para que te perdone, querida? _alcé la mirada y la dirigí directo a sus hermosos ojos orlados de gruesas pestañas, estaba alerta a cualquier movimiento y me sentía extrañamente excitado.
Vagué por calles y callejas buscando algo que encendiera mi curiosidad pero nada, parecía que París solo podía darme una sonrisa vacía desde que había llegado desde el este. De pronto oí un tumulto y un murmullo de voces que se alzaba y luego callaba. Apuré el paso, aquello se escuchaba interesante… el aroma a muerte que invadió el aire no hizo sino motivarme y, sobretodo, el perfume de la sangre derramada me envolvió como la melodía más maravillosa que Cuando llegué al callejón analicé quietamente la escena, que parecía detenida en el tiempo.
Había una mujer, un ángel de perfección mortal, detenida delante de lo que parecía ser una matanza. Los cuerpos se abrían como pétalos de una flor alrededor de su corola y las manchas de sangre eran gotas de rocío vespertino, el rocío de los espíritus de la noche.
Mis ojos se deleitaron con las formas turgentes y sugerentes de su femineidad, con el resplandor fantasmal de su cabello platinado, con la delicada indolencia de su expresión, dueña de sus propias penas y por ello libre para amarlas u odiarlas.
Los versos salían de sus labios como una plegaria, un responso, dadas las circunstancias.
Me mantuve a cierta distancia prudente, me apoyé contra una pared y crucé los brazos sobre mi pecho _¿Y quién te protegerá a ti entonces? _pregunté lanzándole una sonrisa burlona, al parecer había encontrado a mi aperitivo, alguien digno de mi maldad. Me miré las uñas despreocupadamente _Soy el amo de la muerte en estas calles y no acepto competencia, ¿Qué méritos tienes para que te perdone, querida? _alcé la mirada y la dirigí directo a sus hermosos ojos orlados de gruesas pestañas, estaba alerta a cualquier movimiento y me sentía extrañamente excitado.

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Re: Bella muerte [Danae D.Riven/Aleksander D' Jagiellończ]
Mis ojos se encontraron con los de aquel hombre sin mostrar ningún miedo. Mi expresión parecía mas bien divertida al escuchar las palabras del desconocido.
Miré el montón de cadáveres a mi alrededor mientras deslizaba un par de dedos por mi pecho empapado de sangre y los conducía a mis labios para saborear esa cálida sustancia.
-Lo cierto es que no necesito protección...-Las sombras a mi alrededor parecian bailar alteradas por mi voz y huian de su escondite acercándose a mi y danzando a mi alrededor al ritmo del susurro del viento- Pero digamos que hay algo que no quiere verme muerta. Además...¿No debería ser suficiente motivo de perdón ser una bella dama arrepentida?
Sonreí con dulzura y apoyé mi parasol en mi hombro dejando que diminutas gotas camesí calleran sobre mi cabello alisandolo con su tinte rojo.
Aparté la mirada para ver mi reflejo en un escaparate y me acerqué para verme mejor.
Mis rizos habian sido aplastados por la lluvia y ahora se veía manchado de sangre al igual que mi piel y mis rojas. Miré al vampiro mientras me acomodaba el cabello.
-Claro que con este aspecto no me veo realmente bien..-Me arreglé un poco el cabello ignorando la evidente amenaza del hombre.-Y... decidme querido...¿Sois siempre tan arrogante?-Retiré mi cabello repentinamente mostrando una marca en mi homoplato que obviamente había sido hecha a fuego. El escudo de una familia de cazadores.-A mi familia no les gusta mucho tu gente...Y menos si el vampiro en cuestión amenaza a uno de los nuestros...-Le miré con una sonrisa desfiante volviendo a lanzar mi cabello hacia atrás y haciendo girar mi parasol para deshacerme de la sangre sobrante que lo volvía mas pesado de lo habitual.
Miré el montón de cadáveres a mi alrededor mientras deslizaba un par de dedos por mi pecho empapado de sangre y los conducía a mis labios para saborear esa cálida sustancia.
-Lo cierto es que no necesito protección...-Las sombras a mi alrededor parecian bailar alteradas por mi voz y huian de su escondite acercándose a mi y danzando a mi alrededor al ritmo del susurro del viento- Pero digamos que hay algo que no quiere verme muerta. Además...¿No debería ser suficiente motivo de perdón ser una bella dama arrepentida?
Sonreí con dulzura y apoyé mi parasol en mi hombro dejando que diminutas gotas camesí calleran sobre mi cabello alisandolo con su tinte rojo.
Aparté la mirada para ver mi reflejo en un escaparate y me acerqué para verme mejor.
Mis rizos habian sido aplastados por la lluvia y ahora se veía manchado de sangre al igual que mi piel y mis rojas. Miré al vampiro mientras me acomodaba el cabello.
-Claro que con este aspecto no me veo realmente bien..-Me arreglé un poco el cabello ignorando la evidente amenaza del hombre.-Y... decidme querido...¿Sois siempre tan arrogante?-Retiré mi cabello repentinamente mostrando una marca en mi homoplato que obviamente había sido hecha a fuego. El escudo de una familia de cazadores.-A mi familia no les gusta mucho tu gente...Y menos si el vampiro en cuestión amenaza a uno de los nuestros...-Le miré con una sonrisa desfiante volviendo a lanzar mi cabello hacia atrás y haciendo girar mi parasol para deshacerme de la sangre sobrante que lo volvía mas pesado de lo habitual.

Danae D.Riven- Tipo de intepretación
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Re: Bella muerte [Danae D.Riven/Aleksander D' Jagiellończ]
Analicé sus movimientos, no solo era atrevida, sino temeraria… Sin duda había algún secreto trasfondo que le daba esa seguridad, ¿sería alguna especie de magia? Había algo que no podía ignorar: definitivamente no le temía a la sangre ni a la muerte, qué mal para mí y al mismo tiempo qué interesante.
Podía percibir fuerzas oscuras, íntimas y poderosas, que surcaban el aire a nuestro alrededor y me hacían dudar de acercarme aún más a la mujer, pero el sabor de la sangre es aún más intenso cuando está condimentado con peligro.
Chasqueé la lengua y sonreí mostrando mis colmillos sutilmente _Yo creo que estás preciosa, el rojo te sienta bien… Además, es mi color favorito _ agregué cínicamente, me aproximé unos pasos de manera cadente y cuidadosa para observarla mejor y para sentir la deliciosa fragancia que despedía, me pregunté por un instante quién sería el cazador y quién la presa, estaba empezando a dudarlo _Y, sinceramente, no veo que te encuentres muy afligida pero no te preocupes, yo soy de los que piensan que la belleza justifica ciertos actos_ miré alrededor _Y muertes.
Deslizó su cabello hacia un lado para dejar en evidencia una insignia familiar, yo conocía ese escudo de otros tiempos; amainé una risa, me simpatizaban tanto su insolencia como su audacia. _Lo que tu familia opine de mi raza me importa poco, querida; más bien me importa lo que pienses tú_ remarqué esta última palabra sin quererlo, molestias del acento urálico. Lancé un suspiro de disgusto al ver cómo desperdiciaba la sangre de su sombrilla _Y sí, siempre soy así de arrogante, es una de mis cualidades irresistibles _ me saqué los guantes y los sostuve en mi mano examinándolos, luego chasqueé los dedos _Aunque intuyo que tú no puedes reprocharme nada, ¿no es cierto?
De pronto hice un gesto de desaire premeditado _¿Amenaza? _sonreí veladamente _No, no, no querida, ninguna amenaza… Solo curiosidad, te encuentro muy interesante _hice una pausa y la miré directamente a los ojos _Pensé que tú y yo podríamos asociarnos para la diversión, me gustaría verte matar de nuevo, sería tan… sensual…_deslicé como si le estuviera haciendo una propuesta indecorosa.
Podía percibir fuerzas oscuras, íntimas y poderosas, que surcaban el aire a nuestro alrededor y me hacían dudar de acercarme aún más a la mujer, pero el sabor de la sangre es aún más intenso cuando está condimentado con peligro.
Chasqueé la lengua y sonreí mostrando mis colmillos sutilmente _Yo creo que estás preciosa, el rojo te sienta bien… Además, es mi color favorito _ agregué cínicamente, me aproximé unos pasos de manera cadente y cuidadosa para observarla mejor y para sentir la deliciosa fragancia que despedía, me pregunté por un instante quién sería el cazador y quién la presa, estaba empezando a dudarlo _Y, sinceramente, no veo que te encuentres muy afligida pero no te preocupes, yo soy de los que piensan que la belleza justifica ciertos actos_ miré alrededor _Y muertes.
Deslizó su cabello hacia un lado para dejar en evidencia una insignia familiar, yo conocía ese escudo de otros tiempos; amainé una risa, me simpatizaban tanto su insolencia como su audacia. _Lo que tu familia opine de mi raza me importa poco, querida; más bien me importa lo que pienses tú_ remarqué esta última palabra sin quererlo, molestias del acento urálico. Lancé un suspiro de disgusto al ver cómo desperdiciaba la sangre de su sombrilla _Y sí, siempre soy así de arrogante, es una de mis cualidades irresistibles _ me saqué los guantes y los sostuve en mi mano examinándolos, luego chasqueé los dedos _Aunque intuyo que tú no puedes reprocharme nada, ¿no es cierto?
De pronto hice un gesto de desaire premeditado _¿Amenaza? _sonreí veladamente _No, no, no querida, ninguna amenaza… Solo curiosidad, te encuentro muy interesante _hice una pausa y la miré directamente a los ojos _Pensé que tú y yo podríamos asociarnos para la diversión, me gustaría verte matar de nuevo, sería tan… sensual…_deslicé como si le estuviera haciendo una propuesta indecorosa.

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Re: Bella muerte [Danae D.Riven/Aleksander D' Jagiellończ]
Sonreí al escuchar sus elogios mas algo no me daba buena espina en aquel hombre. Tal vez era la desconfianza consecuente a los actos de Valentine o simplemente que ya no confiaba siquiera en mi misma.
Caminé a su alrededor, rondándolo como si esperase cualquier movimiento brusco para atacar, mas mis intenciones solo eran estudiarlo.
-Bueno, mi familia tampoco se sentiría orgullosa de mi...nuestro deber consistía en proteger a los humanos de vosotros, os consideraban monstruos...Yo era la oveja negra supongo y sin embargo, soy la última de los Dragomire.
Escuché como parecía perdonarme la vida, como negaba su amenaza y como me ofrecía asociarnos. Le miré entonces con auténtico interés.
-Creí que habíais dicho que sois el amo de las muerte en estas calles y que no aceptáis competencia, ¿y ahora queréis asociaros conmigo?-Sonreí mirándole de arriba a abajo- Esta claro que ninguno de los dos somos muy dignos de confianza...-
Me acerqué mas a el sin mostrar ninguna preocupación por verle mostrar sus colmillos. A tan corta distancia podía verse claramente la reciente marca de un mordisco en mi cuello.
-No sería la primera vez que hago un trato con un vampiro, así que podéis intentar convencerme...Pero si os atrevéis a jugármela el sol será el menor de tus problemas-Cerré mi parasol y le tendí mi mano- Danae Dragomire
Caminé a su alrededor, rondándolo como si esperase cualquier movimiento brusco para atacar, mas mis intenciones solo eran estudiarlo.
-Bueno, mi familia tampoco se sentiría orgullosa de mi...nuestro deber consistía en proteger a los humanos de vosotros, os consideraban monstruos...Yo era la oveja negra supongo y sin embargo, soy la última de los Dragomire.
Escuché como parecía perdonarme la vida, como negaba su amenaza y como me ofrecía asociarnos. Le miré entonces con auténtico interés.
-Creí que habíais dicho que sois el amo de las muerte en estas calles y que no aceptáis competencia, ¿y ahora queréis asociaros conmigo?-Sonreí mirándole de arriba a abajo- Esta claro que ninguno de los dos somos muy dignos de confianza...-
Me acerqué mas a el sin mostrar ninguna preocupación por verle mostrar sus colmillos. A tan corta distancia podía verse claramente la reciente marca de un mordisco en mi cuello.
-No sería la primera vez que hago un trato con un vampiro, así que podéis intentar convencerme...Pero si os atrevéis a jugármela el sol será el menor de tus problemas-Cerré mi parasol y le tendí mi mano- Danae Dragomire

Danae D.Riven- Tipo de intepretación
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